Las crisis, a lo largo de la historia, han significado pérdidas, sufrimiento y retroceso colectivo. Con el tiempo, sin embargo, generan nuevas oportunidades a corto o medio plazo que ayudan a recomponer las relaciones estructurales entre el Estado, las economías y las sociedades. En esos procesos cíclicos en los que la sociedad, por partes o en su conjunto, evoluciona, los seres humanos mejoramos nuestra calidad de vida o la empeoramos, según la crisis afecte a grupos o colectivos determinados o a personas en particular. Existen diferencias en la intensidad y en los efectos de las mismas dependiendo de la localización geopolítica en el que se habite, el nivel de desarrollo de la zona, la situación política del territorio, el respeto a los derechos y libertades fundamentales, el nivel de conciencia y la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos.

La actual crisis del covid, que se recordará como un hito en la historia de la humanidad, se produce en un contexto de otras crisis económicas, políticas, territoriales, ideológicas... que por su complejidad e interacciones van a tener efectos perversos, algunos ya constatables, pero otros, aún desconocidos, no podremos cuantificar ni valorar hasta transcurrido más tiempo.

Asturias no es ajena a estos procesos y además está viviendo una crisis propia que acelera de forma preocupante la sangría de población de las últimas décadas en esta comunidad autónoma.

La falta de oportunidades en la región (por la crisis del sector industrial) y el aislamiento territorial de la misma por falta de conexiones eficientes, está provocando la desertización progresiva de las zonas más rurales y descentralizadas y se está ampliando, como una mancha de aceite, hacia el centro de Asturias. La juventud se nos va por falta de oportunidades y es difícil que vuelvan cuando su futuro laboral es más certero fuera de aquí.

En Castrillón, que tampoco se escapa de esa dinámica, sin embargo, está conteniendo esa ola destructiva un poco mejor, al tener una situación física estratégica (que persiste desde la época medieval con el enclave en el Castillo Gauzón de Raíces), una industria consolidada aún fuerte (algunas empresas con trayectoria histórica como Glencore Xtrata), confluir una zona costera amplia con una zona rural con parajes extraordinarios para vivir y desarrollar actividades agrarias, ganaderas, turísticas y residenciales; y albergar dos centros neurálgicos de comercialización como son el Aeropuerto de Asturias y el Puerto de Avilés.

Castrillón asimismo ha sido un lugar de innovación, de experiencias de investigación donde personas con interés de promover el conocimiento desarrollaron proyectos como las Colonias en Salinas ligadas a la Universidad, las Escuelas del Ave María de estilo Manjoniano, la primera mina de carbón (pozo güelo) en Arnao y las infraestructuras necesarias para desarrollar esta actividad que hoy son hitos y ejemplos de buen hacer y que inician el desarrollo industrial en Asturias.

En los últimos años, esta situación privilegiada ha ido acompasada con una intervención pública que ha mejorado sus infraestructuras básicas: desarrollo urbanístico importante y de calidad, con cuidado de dejar entornos verdes y plazas que se convierten en espacios amigables; centros educativos en todas las etapas educativas, centros deportivos, centros culturales, bibliotecas, sedes para realizar los trámites administrativos (servicios sociales, centro juvenil, casa de encuentros, Juzgado de paz, telecentros...), mejora de parques y peatonalización de calles, cuidado de nuestro patrimonio cultural, y el desarrollo de servicios a la ciudadanía con una importante oferta de actividades culturales, sociales, deportivas... que nos convierten en el sitio ideal para vivir y sentirse cómodo en todas las etapas de la vida. Tenemos un importante tejido asociativo ciudadano que siente la pertenencia al territorio y que genera arraigo en las diferentes localidades de parroquias del concejo en las que realizan sus actividades.

Nos quedan retos importantes: conseguir la conexión ferroviaria al Aeropuerto de Asturias; terminar el saneamiento del Valle del Pillarno; continuar las fases del Complejo Deportivo del Ferrota; lograr un centro de salud que nos permita mejorar la atención sanitaria; desarrollar los planes urbanísticos pendientes; mejorar la movilidad; diversificar nuestra economía generando nuevas oportunidades, y sobre todo seguir prestando a nuestra ciudadanía los servicios y apoyos necesarios que mejoren su calidad de vida desde el punto de vista de la salud y del bienestar físico, psíquico y social.

Y con LA NUEVA ESPAÑA de Avilés, a la que le damos la enhorabuena por su 30.º aniversario, lo seguiremos contando.