El San Agustín ha pasado de ser Residencia Sanitaria de la Seguridad Social allá por 1976 al Hospital Universitario que conocemos hoy. No ha sido un camino sencillo. Pero si algo mantiene como en sus inicios la sanidad avilesina es el empeño que cada día ponen los profesionales por mantener la calidad en el servicio en beneficio de esos miles de pacientes que cada día recorren los pasillos del complejo de Camino de Heros. Y si en el San Agustín se esfuerzan, no menos en los centros de salud y consultorios periféricos, donde tienen inoculado eso de conocer al paciente como si fuera uno más de la familia aún muy escasos de recursos, sobre todo humanos.

El área sanitaria avilesina precisa más profesionales para seguir creciendo: en sus manos tienen a la población más envejecida de Asturias y eso repercute en un volumen extraordinario de consultas. Ahí está el Hospital de Avilés, buque centenario de la sanidad avilesina especializado en geriatría, que llama a gritos una ampliación. Porque los años pasan, y en Avilés se pretende que se cumplan con salud. “Las mujeres mayores con fractura de cadera ahora lo que preguntan es si podrán bailar”, decía a modo descriptivo un traumatólogo del San Agustín hace unos años en estas páginas. La sociedad está cambiando y la medicina también. Probablemente la pandemia por covid ha sido una especie de ensayo general de lo que está por venir a nivel asistencial.

Ahora, tal vez, es el momento de redibujar el futuro sanitario, de apostar por la investigación y también de reeducar a los enfermos en el uso de la sanidad. Más que grandes obras, el Avilés sanitario precisa inversiones en tecnología para hacer una gran área 2.0 que pasa por hacer la atención fuera del complejo. La telemedicina, que debutó en el centro de salud de La Magdalena en 2007, por ejemplo, es ya una solución a tiempos de espera, por poner el caso, pero también es ya una demanda de los propios pacientes como gestores de su salud. El reto es una transformación digital completa para que la sanidad llegue a cualquier paciente casi a la carta, de acuerdo a sus necesidades, y, a ser posible, sin salir de su entorno.

El futuro también debería pasar por las llamadas consultas de alta resolución, algo así como hacerlo todo en un día para evitar la peregrinación sanitaria y, en definitiva, por crear un sistema centrado en la persona y de continuo seguimiento de los pacientes. Porque ellos son, en definitiva, el motor que enciende cada mañana a los profesionales del área sanitaria avilesina.