Echar la vista atrás y ver los caminos y las evoluciones de cómo hemos llegado aquí nos enseña a no volver a cometer errores y a verificar si llevamos el rumbo correcto. No se trata de abrir el debate de quién fue antes, si el huevo o la gallina, pero en el proceso para la alimentación humana está claro que todo parte del campo y que es ahí donde tenemos que centrar nuestros esfuerzos de mejora y una fuerte inversión en I+D+i, si queremos alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible de Hambre Cero en la Agenda 2030. Actualmente, los fertilizantes son responsables del 50% de la producción mundial de alimentos y son esenciales para alcanzar dicho objetivo.

De todos son conocidos los datos de la FAO que cuentan que el número total de habitantes del planeta Tierra se ha triplicado entre 1950 y 2010 y que, de cumplirse las previsiones, podría estar cerca de cuatriplicarse en 2050. Así, con una población mundial en constante crecimiento, es importante producir suficientes cultivos cada año para proporcionar alimentos, ropa y otros productos agrícolas a la población mundial. La especialización en determinados sectores ligados al mundo agrícola va a ser crucial durante los próximos años para romper ese techo productivo actual.

Hemos de conseguir, por lo tanto, una agricultura sostenible cuyo objetivo sea producir alimentos de manera eficaz y productiva y, a la vez, que sea capaz de conservar y mejorar el medio ambiente. El concepto de agricultura sostenible incluye actividades como procurar que los insumos de fertilizantes y plaguicidas sean lo más bajos posibles, uso racional del agua, semillas resistentes a unos nuevos climas cambiantes... pero que se sigan produciendo cultivos de alto rendimiento y de buena calidad, garantizando que se minimicen los efectos adversos sobre el medio ambiente y ayudando a mejorar las condiciones de los miembros de la comunidad local.

En este sentido, deben ser objetivos prioritarios de la industria de fertilizantes el facilitar nutrientes que permiten rentabilizar la actividad agraria y la obtención de alimentos a precios competitivos; contribuir a la seguridad alimentaria, reduciendo la pobreza y facilitando el desarrollo, y ayudar a prevenir y corregir la degradación del suelo y la desnitrificación.

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Y de este modo y con la intención de contribuir a la consecución de los objetivos definidos, se ha de tener siempre presente la mejora de procesos productivos mediante la eficiencia en el consumo de materias primas, reducción de emisiones, el ahorro energético y la mejora constante de la calidad. También es clave la optimización de todas las etapas del ciclo de vida de los productos desde la adquisición de las materias primas a los diferentes proveedores hasta su aplicación al campo, así como el asesoramiento y transferencia de conocimientos fomentando el uso de racional de los fertilizantes, y el I+D+i desarrollando fertilizantes que mejoran la eficacia de la nutrición vegetal.

Estamos viviendo un cambio muy importante en el modelo productivo que nos va a ayudar a aumentar la eficiencia en el uso de los recursos disponibles. A este respecto, ya se están produciendo avances: digitalización de la agricultura para mejorar la toma de decisiones, foros abiertos para el uso racional del agua, controles aéreos para la fertilización precisa, apuesta por las energías renovables, análisis de multidatos masivos para optimizar el uso de los recursos naturales, fertilizantes específicos asociados a determinados cultivos que los hacen más productivos...

Se trata de un sector esencial y en continuo desarrollo, que cada vez invierte más en I+D+i y con un peso importante en la economía de Avilés, donde la planta de Fertiberia –que ha cumplido medio siglo de historia– quiere situarse en la vanguardia de la fertilización del futuro. Y para que la sociedad conozca la relevancia de lo que hacemos, tanto en nuestra empresa como en el resto de la industria de nuestra comarca, también es esencial que haya una información de proximidad, rigurosa y de calidad como la que desde hace tres décadas realiza la edición de LA NUEVA ESPAÑA en nuestro entorno más cercano. Todo esto genera un fuerte optimismo y, volviendo al inicio del artículo, nos hace tener esperanzas en que el camino que nos queda por recorrer está en la ruta correcta.