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El blockchain llega a la sidra: la historia de cada botella disponible con un simple código

La Fundación CTIC maneja la bebida más tradicional del campo asturiano con tecnología blockchain: tiene en uso una aplicación que permite descubrir a golpe de código QR la historia específica de cada botella, desde la procedencia exacta de las manzanas a las fechas de cosecha o envasado

Los proyectos innovadores de CTIC que enseñan a amar la sidra desde la pomar al chigre

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Fernando Rodríguez

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Emilio Tereñes se dispone a hacer hablar a una botella de sidra. Le acerca el teléfono móvil, escanea el código QR impreso en la etiqueta y la inteligencia artificial hace su magia para que el líquido cuente su propia historia y el usuario, voilà, sepa exactamente lo que bebe. Descubre que esta espumosa de El Gaitero se ha elaborado con una mezcla de manzanas de las variedades "Carrió", "Regona" y "Durona de Tresali" que vienen de los árboles que crecen en las fincas La Espuncia, La Rozada, Sorribes y Liñeru, todas ellas en Villaviciosa. Una nota de cata le explica el carácter que la elección de estas especies concretas le otorga a esta sidra específica y le habla de su color "amarillo pajizo", de sus "aromas de fruta madura en nariz", de su frescor "con acidez" en boca y de su "dulzor final bien integrado". La pantalla escancia también un chorro de información sobre las fechas de cosecha y embotellado, el funcionamiento de la fermentación en depósito para la sidra espumosa o la historia del renombrado lagar que la produce…

Esto es el valle de Peón (Villaviciosa), la vieja escuela de pueblo que levantó en Bárcena un indiano, Ramón Álvarez de Arriba, y que ha renacido reconvertida en la base de operaciones de RuralTech, el centro de innovación rural de la Fundación CTIC. En el puente de mando de la aldea del futuro, el laboratorio donde se investiga y se ensaya el porvenir de la tecnología aplicada al territorio y se tiende un puente que conecta lo más tradicional del entorno agrario asturiano con lo más disruptivo de la vanguardia, la sidra también sirve para investigar. La bebida campesina por excelencia, el producto más original y universal del campo asturiano se mira aquí con la óptica de una máxima que aquí lo envuelve todo y que invita a hacer lo mismo que se ha hecho siempre en el medio rural, pero de otra manera. A cultivar y manejar ganado, a producir y vivir como toda la vida, pero con una recarga de energía tecnológica para el ensayo de la aldea rentable y sostenible del futuro.

En la aldea del futuro saben de dónde viene la sidra

En la aldea del futuro saben de dónde viene la sidra

Ciencia ficción aplicada al territorio

En la Fundación Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación (CTIC) se aterrizan en el territorio «tecnologías que suenan a ciencia ficción». El blockchain es ciencia real y aquí ha saltado, tal cual, de las criptomonedas a la sidra.

Lo que Emilio Tereñes, ingniero e investigador del centro, ha activado con su móvil es el "pasaporte digital de la sidra", una aplicación que exprime las posibilidades de la tecnología blockchain, con sus capacidades en el tratamiento de grandes cantidades de información, para monitorizar los datos que permiten seguir de forma plenamente fiable la "trazabilidad" del producto, o más bien el rastro de la sidra en todo el trayecto que va de la manzana a la botella… "Trabajamos con el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Sidra de Asturias", explica Tereñes, "y pasamos toda la información sobre el producto que ellos ya tenían guardada en los cajones a una aplicación digitalizada que nos permite enseñarla a través del móvil".

El proyecto, que cubrió sus primeros ensayos en 2019, ha llenado de códigos QR las etiquetas de la sidra que producen diez lagares asturianos. Tereñes, coordinador del equipo de Confianza Digital Descentralizada en CTIC, siempre lo explica haciendo ver a los lagareros que su cliente consume con el móvil en la mano. "Como productor", les dice, "tienes dos opciones, que estén mirando Instagram o cualquier tontería o que consulten información sobre tu producto y lo recuerden", y se animen a entender y a probar sidras nuevas y a aproximar el universo sidrero a la experiencia de consumo de otras bebidas del mercado. "Porque todo el mundo tiene una cerveza favorita", ejemplifica el experto, "todo el mundo conoce las variedades de uva, pero en Asturias hay un gran desconocimiento sobre la historia de la sidra…"

Este "pasaporte" les ayuda a experimentar con nuevas variedades, a saber qué aceptación tienen sus sidras en el mercado y a educar de algún modo el paladar del consumidor… ¿Y funciona? Técnicamente sí. En la sidrería, también. "Tenemos monitorizado el uso de la aplicación", responde Tereñes, "y sabemos que se utiliza, que se dispara en verano, que los lagares con los que trabajamos están contentos. Que lo ven como una herramienta de promoción y con un punto de orgullo al comprobar que una empresa familiar, como son la mayoría de lagares, puede implementar está tecnología rompedora".

El blockchain, o cadena de bloques, nació para proporcionar un soporte tecnológico a las transacciones en criptomonedas, como una gigantesca base de datos almacenados de forma segura y fiable que ha ido ramificando sus utilidades en casi todas las direcciones. A la vista está. Bajando la tecnología al nivel del terreno, se podría decir que este "pasaporte", aplicado a la sidra o a cualquier otro producto, tiene la virtualidad de "sustituir la relación de confianza que se establecía cuando ibas al mercado, te decían que aquel producto era de caserío y te fiabas porque lo conocías y sabías que venía de casa… En este mundo digital en el que quizá ya no te puedes fiar al cien por cien de lo que ves, o de que la ropa tenga realmente el ochenta por ciento de algodón reciclado que la etiqueta dice que tiene, este método para almacenar datos de forma fiable en un lugar que permita asegurar su trazabilidad e impida el borrado perfectamente puede ser el reemplazo de aquella vieja confianza que se establecía entre personas".

Y desde la sidra podemos ir con el blockchain a casi todas partes. El pasaporte sidrero se concibió en realidad "como una forma de empezar con un proyecto in piloto" y ha evolucionado hasta dar a luz una herramienta que llamaron "Chainspector" y que es "customizable" y se puede adaptar al seguimiento de la trazabilidad y al rastreo del ciclo de vida de cualquier material. ¿Por ejemplo? Emilio Tereñes habla de los plásticos reciclados, de saber con precisión y fiabilidad de dónde vienen y lo que han sido antes, y ya lo están haciendo de forma piloto con la carne asturiana… La aplicación se alinea con las exigencias del "Pasaporte de producto digital" (DPP por sus siglas en inglés), la necesidad que generalizará la normativa europea de incorporar a todos los productos que se vendan un sello con la recopilación digital y fiable de información clave sobre el artículo, desde su fabricación hasta su reciclaje.

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