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La "magia" del culete virtual, que sirve para aprender a escanciar y a trabajar en entornos de riesgo

La experiencia inmersiva de escanciado desarrollada por CTIC en su centro de Villaviciosa se usa ya para reproducir con fidelidad las condiciones en las que se desarrollan trabajos industriales complejos

Los proyectos innovadores de CTIC que enseñan a amar la sidra desde la pomar al chigre

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Fernando Rodríguez

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Irene Bouzón eleva la mano derecha con el gesto canónico de la escanciadora. El cuerpo recto, pero no rígido, el brazo derecho estirado por encima de la cabeza y el izquierdo extendido con firmeza hacia abajo, ocupando el eje central del cuerpo… Todo bien, salvo por el pequeño detalle de que lo está haciendo sin botella ni vaso. Ellos no están, pero la sidra sale. En el instante justo del escanciado, el líquido brota de verdad por un dispositivo acoplado a una botella real y situado a unos metros de la escanciadora. ¿Magia? No. Ciencia. Realidad virtual. La investigadora, coordinadora del equipo de tecnologías inmersivas de la Fundación CTIC, ha entrado en "Inmersidra", la experiencia "ciberfísica inmersiva" que la Fundación CTIC ha desarrollado en su centro de innovación rural del valle de Peón (Villaviciosa) para enseñar a escanciar sin manchar y entrenar la técnica fundiendo, como todo aquí, la tradición más arraigada con la tecnología más revolucionaria.

La "magia" del culete virtual, que sirve para aprender a escanciar y a trabajar en entornos de riesgo

Las gafas de realidad virtual del proyecto / Fernando Rodríguez

Las posibilidades lúdicas de un "juego serio"

El dispositivo para escanciar en la realidad virtual ya ha demostrado su evidente potencial como entretenimiento y recurso lúdico vinculado a la difusión de la cultura sidrera como recurso turístico, pero la tecnología de este «juego serio» sirve para mucho más.

Era un proyecto así, una mezcla de la antigua usanza con la vanguardia del futuro, lo que les pedían en 2022, cuando CTIC recibió la invitación a participar en el festival "Los imperdibles" de la Fundación Cotec para la innovación. "Decidimos tomar algo tan tradicional como el escanciado y nos lo llevamos a un entorno virtual", explica Bouzón mientras se pone las gafas que la van a sacar de la sede del RuralTech en Villaviciosa para trasladarla a un lagar de los de toda la vida, con su entorno marrón de grandes toneles de madera, su suelo alfombrado de manzanas y sus cajas de botellas. En este entorno virtual, el juego somete al escanciador a un tutorial, le invita luego a escanciar y evalúa su pericia en el "culinómetro", un reloj con forma de manzana que le otorga una puntuación en función de su aproximación a los parámetros del culín perfecto –la altura de la botella, el punto del vaso en el que golpea la sidra…– y compara el rendimiento con el del Rey Felipe VI, que probó el sistema en la feria en la que se estrenó. Como el mecanismo está conectado a un dispositivo escanciador físico y éste a una botella de sidra de verdad, el juego acaba con el escanciador bebiendo en el mundo real la sidra que ha servido en el metaverso…

Parece un divertimento y lo es, pero no sólo. El "culete virtual" sirve para demostrar, vuelve Bouzón, la utilidad de las tecnologías inmersivas "para entrenar procesos complejos. En este caso, el escanciado lo es sólo relativamente, pero nos permite ensayar en un entorno sin riesgos, sin mancharnos ni desperdiciar sidra…" La herramienta, con su evidente potencial de uso lúdico, se ha probado en "Los imperdibles", el Salón Internacional de la Sidra, la Feria de Muestras de Asturias o algunos colegios. Muy divertido, pero esto no es un juego. O no sólo. Encajaría en la categoría del "juego serio", el "serious game", una nomenclatura que designa a las actividades lúdicas diseñadas para propósitos muy alejados del puro entretenimiento. Ya está pasando. La filosofía del ensayo sin riesgo de "Inmersidra", concreta la investigadora, "nos la podemos llevar al entrenamiento para el uso de maquinaria peligrosa en la industria, por ejemplo, o a actividades en las que un mínimo error puede costar muy caro en el entorno real, incluso con lesiones físicas. La realidad virtual nos sirve para aprender haciendo, o para ensayar sintiéndonos como si estuviéramos en ese sitio tocando esa máquina", o "para familiarizarnos con la situación mejor que si simplemente lo hubiésemos estudiado o hubiésemos visto un vídeo". ¿Un ejemplo? Esta tecnología se utiliza ya para reproducir con toda fidelidad una cabina de granallado de torres eólicas, el espacio cerrado en el que se lleva a cabo la limpieza o preparación de las superficies proyectando sobre ellas partículas altamente abrasivas.

Pero entre las posibilidades que abre la tecnología inmersiva aplicada al medio rural hay también algunas vinculadas incluso al patrimonio agrario y a la forma de darle valor. En el CTIC también han digitalizado hasta la última piedra de una cueva de maduración de queso Cabrales para que "cualquiera pueda visitarla y sentirse como si estuviera allí". Viviendo la subida, viendo el terreno escarpado y el esfuerzo que al quesero le cuesta subir y bajar cargado con quesos, "cualquiera puede experimentar casi en carne propia las dificultades de un proceso de elaboración mucho más complejo que el de otros quesos y entender, tal vez, que este cueste un poco más...".

Irene Bouzón enseñando a escanciar con "Immersidra", el escanciador virtual de la Fundación CTIC

Irene Bouzón enseñando a escanciar con "Immersidra", el escanciador virtual de la Fundación CTIC / Fernando Rodríguez

Una atalaya pionera para asomarse a mirar el futuro del campo

La sidra escanciada en entornos virtuales es sólo una de las fórmulas para ensayar el futuro que ha encontrado el afinado radar de CTIC RuralTech, el centro especializado en el uso de la tecnología para el desarrollo rural que la Fundación tiene instalado en el valle de Peón desde 2022. Desde este lugar pionero y único en su especie se ve un porvenir en el que la aldea autosuficiente ya tiene en marcha un proyecto piloto de sistema energético local abastecido por placas fotovoltaicas que incorpora inteligencia artificial para la predicción de la generación y el consumo de energía. Aquí se enseña a controlar rebaños de cabras con el móvil, se simulan en distintos escenarios los efectos del cambio climático sobre los cultivos, se instalan sensores en las huertas para monitorizar las producciones y mejorarlas con datos de todo tipo, se "sensorizan" los bosques para medir el estado de todos los parámetros que configuran el riesgo de incendio forestal… Con todo lo muchísimo que puede ofrecer la inteligencia artificial, el big data, el blockchain, la cartografía digital y el larguísimo etcétera de las nuevas tecnologías se simulan escenarios, se anticipan impactos y se avanza hacia un futuro sostenible, y sobre todo posible y rentable, para un medio rural reactivado por la recuperación de su actividad económica y la re-evolución con medios nuevos de sus saberes tradicionales.

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