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Adrián García, el ingeniero agrónomo que ve el futuro en el kiwiberry, la fruta en miniatura que parece una uva

El profesional maliayés redirigió el vivero familiar en Fuentes con una de las pocas plantaciones asturianas de una variedad de kiwi "muy densa en nutrientes" y "extremadamente dulce"

El pequeño fruto de moda en Europa ya se cultiva en Villaviciosa: así se plantan los mini kiwis

VIDEO: Amor Domínguez / FOTO: Fernando Rodríguez

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Adrián García Villar

En 2019, volvió a Villaviciosa con un título de ingeniero agrónomo, una experiencia laboral en una multinacional de frutos rojos y una inquietud por buscar horizontes nuevos para un negocio que ya había sido innovador en los noventa. Junto al vivero de arándanos de su familia, que empezó a brotar cuando la planta casi ni existía en Asturias, plantó una hectárea de kiwiberry, el kiwi en miniatura que se cultiva como un kiwi, pero parece una uva y se comercializa por los cana les de venta de los frutos rojos. Quizá el futuro vuelva a estar aquí.

Las plantas de kiwi que dejan asomar los primeros brotes al sol de la primavera son casi lo que parecen. De aquí van a salir kiwis, sí, pero en miniatura y con el tamaño y el aspecto externo de las uvas… En esta parcela empinada de la parroquia de Fuentes, corazón interior del concejo de Villaviciosa, se cultiva una fruta tan joven que ni siquiera tiene todavía un nombre definitivo en España. Los ingleses lo llaman "kiwiberry", aquí a veces "minikiwi" y en Galicia "kiwiño", y su futuro es la salida que el ingeniero agrónomo Adrián García Villar encontró para diversificar el cultivo en El Cierrón, la plantación de arándanos que en los noventa impulsó su padre, investigador del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida), de un modo casi experimental.

Esta finca está acostumbrada a las novedades. Echó a andar en 1989, cuando por aquí había sobre todo "manzanos y vacas" y el arándano podía ser el equivalente hortofrutícola de lo que hoy es el "kiwiberry", un perfecto desconocido con un enorme potencial oculto. Empezaron suministrando plantas para los agricultores que quisieran lanzarse a probar con los frutos rojos y más de treinta años después, con el arándano brotando en Asturias por todas partes, el vivero ha encontrado este nuevo desvío hacia lo inesperado. Quizá el espíritu innovador sea el mismo de aquellos inicios.

Sin abandonar el negocio de la venta de plantas de frutos rojos y su cultivo, pero buscando a la vez "algo novedoso", García Villar plantó en 2019 algo menos de una hectárea de kiwiberry en esta parcela en suave pendiente que va a morir al arroyo de Puente Coro, afluente del río "de la Ría" que vierte a la de Villaviciosa. Había terminado la carrera de ingeniero agrónomo en Madrid, había trabajado un tiempo en Sevilla para la mayor empresa productora de plantas de arándanos del mundo, Fall Creek, y acababa de volver a casa. Vio una oportunidad en esa fruta diminuta que no lo parece, pero es un kiwi, uno que tiene más cosas en común con los frutos rojos que con sus congéneres, un kiwi en miniatura que "no se pela, se come directamente" y se vende por los canales comercializadores del arándano.

La finca de Arándanos El Cierrón

La finca de Arándanos El Cierrón / Fernando Rodríguez

Arándanos El Cierrón se ha dedicado siempre al cultivo de frutos rojos y a la comercialización de plantas. Acaba de afianzar la venta directa de fruta online y está estrenando una web que les abra las puertas del mercado europeo, para aprovechar su logística ampliando el radio geográfico de una distribución que requiere la organización y el cuidado especiales que se pueden suponer a una actividad en la que se trabaja con seres vivos.

Todas sus características hacen que sea en la práctica un fruto rojo más, apostilla el ingeniero maliayés. "Por eso los ingleses lo llaman kiwiberry" y por eso lo escogió él para darle una vida nueva a esta parcela donde siempre han crecido los arándanos. Por eso y, sobre todo, porque a medida que madura se va convirtiendo en "la fruta más dulce que va a probar la gente", porque además es "extraordinariamente densa en nutrientes" y Asturias tiene la tierra ideal por clima y condiciones para su cultivo…

Todavía es muy pronto, sin embargo, en varios sentidos. Porque las plantas que trepan por la estructura en forma de T que las sostiene y las dirige no darán fruto hasta agosto o septiembre y porque el cultivo es joven y no muy conocido a este lado del mundo. Aún hay pocas plantaciones en España y sobran los dedos de una mano para contar las que tiene Asturias de estas dimensiones próximas a la hectárea, pero todo se andará. El kiwiberry es todo futuro, viene a decir García Villar, que además de cosechar frutos vende plantas y está convencido de que "de aquí a unos diez años" en su temporada alta "los veremos siempre en los lineales". Su cosecha anduvo el año pasado por las seis toneladas en una finca que no ha alcanzado su máxima producción y este año debería duplicar su nivel de productividad. "Como en el kiwi verde, el máximo rendimiento se obtiene al quinto o sexto año y dependiendo de la densidad de plantación tendríamos que acercarnos a las quince toneladas por hectárea…"

Es un cultivo a largo plazo, "muy técnico" y con una inversión de partida elevada, pero que va conquistando poco a poco el mercado y el paladar del consumidor. "Es verdad que cuando ve algo raro, que no conoce, la gente piensa cosas malas", acepta el ingeniero maliayés. "Siempre nos preguntan si es transgénico, o una mutación rara, pero para nada. Todos los kiwis son originarios de Asia oriental y allí se encuentran en los bosques kiwis de todo tipo". Este ha tardado en llegar, "las primeras plantaciones en Europa son de los noventa o los primeros años de este siglo", pero Adrián García Villar está convencido de que está aquí para quedarse.

Aquí es en Asturias, donde quizá sea el momento de recordar que estuvo la primera plantación de arándanos de España -en Borres (Tineo)-. Los primeros plantones de minikiwi que conoció la región entraron en los noventa por una puerta que se volvió a abrir muy cerca de aquí, en la sede del Serida en Villaviciosa, y ahora brotan por aquí y al menos por un par de plantaciones más en el concejo de Gijón… Estos pequeños kiwis que no parecen kiwis quedaron entonces en un cierto segundo plano, porque "lo que estaba de moda era la fresa, el arándano o la frambuesa, cultivos más sencillos que no necesitan estructuras" en forma de T, pero hay visionarios persuadidos de que ahora se abre un futuro nuevo para ellos. De momento, Adrián García Villar viene de la primera gran cosecha, el año pasado, y se vendió casi todo "muy bien", el ochenta por ciento a través de la página web y el veinte restante a través de un distribuidor que coloca el género en los supermercados… "Tiene mucho recorrido en el mercado" ¿Será esto el arándano de hace veinte años? Aunque sea muy diferente, un cultivo más complejo y un fruto que solo se da dos meses al año, "probablemente el día que se ponga de moda no podremos abastecer toda la demanda de los primeros años…".

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