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Patricia Escobar fabrica todo tipo de joyas a partir de la magaya de la sidra y hasta la Reina Letizia lució uno de sus diseños

La artesana fue afinando de forma "orgánica e intuitiva" la fórmula para fabricar con el residuo de la bebida regional piezas de joyería que vende en Villaviciosa y sirve a lugares del mundo que no imaginaba

Los pendientes de magaya que enamoraron a la Reina Letizia se fabrican en Villaviciosa: así se transforman en joyas los residuos de la manzana

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Fernando Rodríguez

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Patricia Escobar

Patricia Escobar no lleva la cuenta del residuo de manzana que utiliza para cada colección de joyería hecha con magaya. Afirma, hasta ahí puede leer, que mezcla la magaya siempre con "cosas naturales, porque queremos que el resultado siga siendo orgánico". Tampoco usa hornos para el secado de la materia prima, y sus piezas se van haciendo lentamente: "En función del tamaño de lo que queramos conseguir, pueden tardar de tres a nueve meses en endurecer para que no se estropee".

-Qué pena, tanta manzana por el suelo.

Era año de manzanona en El Fonduxu, parroquia de Arroes, Villaviciosa, y la alfombra de fruta echándose a perder llamó la atención de Alba, que tenía "once o doce años" y había salido a pasear por el pueblo con su madre. "Porque eso se pudre y genera mucho CO2", advirtió, didáctica. La observación y el argumento ecologista encendieron una bombilla en el cerebro inquieto de la madre, Patricia Escobar, que había dejado un trabajo relacionado con la cosmética natural e impartía, precisamente, talleres de reciclaje creativo a los niños del pueblo.

Resultó además que ella traía de su vida laboral anterior cierta experiencia en la reutilización de la manzana que queda inservible después de prensarla para hacer sidra, que había usado esta "magaya" como base de unos vinagres que empleaba en la elaboración de productos de belleza, pero tal vez, pensó de pronto, el residuo podía tener un recorrido más amplio y una segunda vida mejor. Más sólida… Así empezó, en 2019, la historia de "Mondo manzana", la pequeña tienda del centro de Villaviciosa donde Patricia vende "joyería orgánica" hecha a mano a base de magaya con notable éxito y encargos desde lugares del mundo que no imaginaba.

Detalle de varias de las joyas del establecimiento

Detalle de varias de las joyas del establecimiento / Fernando Rodríguez

Hay pendientes y llaveros, colgantes y anillos, broches, collares y pulseras y se siguen vendiendo los "Letizios", los pendientes que la Reina cambió por los suyos cuando visitó el puesto de Patricia en la celebración de la entrega del premio al "pueblo ejemplar" a las parroquias maliayesas de Arroes, Peón y Candanal, en 2023. La tienda, el taller y el éxito son el final, pero de este viaje importa sobre todo el trayecto. Aquí la sustancia está en el proceso y su secreto en una fórmula que no puede ser desvelada. Cuando Patricia empezó a "jugar" con la manzana, la primera inquietud fue la más lógica, cómo endurecerla.

Descubrir que la magaya puede ser una piedra preciosa no fue fácil. "Cuando conseguimos que se quedara dura, se nos pudría, así que tuvimos que retomar el método una y otra vez, volver y volver a hacer pruebas" en un proceso "muy casero, muy intuitivo y autodidacta" de ensayo-error y muchos fracasos. "Cuando por fin lo tuvimos, llegó la pandemia", cuenta, "y ahí encontré mucho más tiempo para experimentar, para probar y hacer. Empecé a colgar el resultado en redes y gustó. Nos llamaron del Ayuntamiento para acudir a un mercado" y de forma natural, otra vez, llegaron las joyas a esta tienda en la que los artículos se exponen en viejos enseres antiguos que también, cómo no, han sido rescatados del olvido y reutilizados: una tabla de lavar, una maleta, un bastidor de costura y una raqueta de madera… Sobre el enorme mueble que hace las veces de mostrador descansan bajo custodia, protegidas por una vitrina de cristal, unas cuantas piedras de magaya endurecida, la materia prima de la que Patricia saca pendientes con formas de manzanas de distintos colores o un "raitanín", o les "sayes" del traje tradicional asturiano o una serie variada de productos que te preguntan "¿Qué ye ho?"…

Para llegar desde el residuo de manzana hasta estos diseños de joyería hubo que dar un con un método para endurecer la magaya sin que se pudriera, pero eso es su "fórmula de la Coca-cola". "Está registrado" el material y la marca, ese es su secreto y ahora, para preservarlo, "ya ni Alba, ni Pedro, ni yo viajamos juntos en avión", bromea Patricia. Puede decir, esto sí, que estas joyas artesanas se hacen "muy despacio". "Tienen que ir curando poco a poco" y antes de que su proceso de exploración la llevara a usar deshidratadores de fruta unos pendientes pequeños podían tardar tres meses en secarse.

Unos pendientes como los que se puso la Reina Letizia.

Unos pendientes como los que se puso la Reina Letizia. / Fernando Rodríguez

Recoge el residuo de manzana de lo que se va a descartar en casas y lagares de la zona y para salvar una dificultad esencial, no hay magaya todo el año, se ocurrió que podía congelar la masa e ir sacando poco a poco. La producción anual no se puede calcular, la creatividad decide la frecuencia y las dimensiones de las colecciones, pero más o menos "todos los meses saco cosas nuevas. Necesito crear", resume Patricia Escobar, que sigue vendiendo la primera serie de pendientes que diseñó y que tuvo un éxito inesperado y enorme desde que se los puso la Reina Letizia.

Los sigue haciendo, claro. "Son los que más vendo, hasta a los republicanos". Tienen uno una manzana mordida y el otro una botella de sidra sobre un fondo verde claro y aquel día de "pueblo ejemplar" en Arroes, octubre de 2023, ella los tenía expuestos en la zona en la que varios artesanos locales mostraban sus creaciones a la familia real. La Reina se paró a saludar, le gustaron y se los cambió por los que llevaba puestos. "Esto no lo hago nunca, me dijo". Las fotos salieron en los medios de comunicación y "nos puso en el mapa". Al día siguiente los estaba mandando a sitios del mundo que no imaginaba. "Hasta desde Texas me los pidieron". Sigue recibiendo pedidos desde muy lejos, progresando de forma orgánica, como sus piezas, y creciendo gracias al "boca a oreja"…

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