Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El retén de guardia que cubre 30.000 horas de trabajo al año en las cuadras asturianas: sin sus 18 profesionales, los ganaderos no tendrían vacaciones

El servicio de sustituciones de la cooperativa Campoastur suple las necesidades de un centenar de ganaderos con un equipo que los reemplazan en descansos y urgencias haciendo frente a la dificultad para encontrar trabajadores: "La mano de obra en el sector primario está verdaderamente mal"

VÍDEO: Así funciona el programa de sustituciones ganaderas y el proyecto de piensos ecológicos de Campoastur

J.A.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Puede que esté sonando el teléfono en Otur y que sea, por ejemplo, José María Pérez, que llama desde Naraval (Tineo) y tiene una ganadería con 260 vacas frisonas y 45 asturianas de los valles. También tiene un socio, dos empleados fijos y, de vez en cuando, un problema. Las vacaciones, las bajas por enfermedad del personal, las dificultades para encontrar mano de obra cualificada para el campo… Los animales no conocen los fines de semana ni tienen convenio, las vacas no descansan ni dan descansos y en este oficio declinante donde el trabajo no para nunca, el ganadero no podrá seguir adelante sin lo que José María llamará un "balón de oxígeno".

En esos casos de necesidad, él y aproximadamente otros cien ganaderos de distintos lugares de la región llaman a Otur (Valdés), a la sede de la cooperativa Campoastur. Quizá les atenderá Mayka Suárez, que gestiona los turnos y el trabajo de los dieciocho profesionales del servicio de sustituciones, cuadra los recursos con las necesidades de la cuadra y la oferta con la demanda. El retén trabaja en un equilibrio inestable que se vuelve más complejo en verano, Navidad, los puentes festivos o "los días puntuales que todos queremos", pero lleva al menos dos decenios largos tratando de mejorar la calidad vida en las explotaciones ganaderas. Hasta tal punto, confirmará José María Pérez, que sin una asistencia como ésta probablemente "sería inviable poder llevar el manejo de una ganadería".

Él llama desde Naraval, y la mayor parte de los demandantes son de Valdés o Tineo, pero aquí se intenta atender a todo el que lo solicite, señala Luis Manuel Álvarez, director financiero de Campoastur y responsable de un servicio que factura una media aproximada de 30.000 horas de trabajo al año y no resulta fácil de gestionar. Por la complejidad del cuadrante de turnos, por el horario casi permanente de un departamento que tiene el teléfono operativo también los fines de semana y por las inevitables urgencias que se presentan sin avisar, pero además por algún obstáculo añadido como que "nos cuesta encontrar trabajadores, sobre todo gente joven", observa Álvarez. "Podríamos contratar a más, pero nos resulta difícil. Quizá la gente tiene otras prioridades", aventura. "Cuando finalmente logramos acceder a ellos están encantados con el trabajo, pero nos cuesta convencerles…".

El retén de guardia que cubre 30.000 horas de trabajo al año en la cuadra

Profesionales del servicio de sustitución, durante un servicio / Campoastur

La cooperativa sacó la idea de una de las certezas incuestionables y universales de la actividad ganadera. "El ganadero no tenía ni un día libre y no podía ausentarse de la explotación porque no había nadie que le sustituyera", recuerda el responsable actual del servicio. Cualquiera en esta zona y en otras de Asturias puede recordar la escena: había una boda o una celebración familiar y siempre había quien tenía que ausentarse a cierta hora para atender a sus reses… La Oturense, una de las seis cooperativas agropecuarias que a finales de 2012 se fusionaron para dar forma a Campoastur a finales, detectó la necesidad y el modo de cubrirla en torno al cambio de siglo. Había nacido un servicio pionero y definitorio de la utilidad del cooperativismo agrario, un retén de reemplazo que "se vio que era exitoso desde el principio", enlaza Luis Manuel Álvarez, y que el tiempo ha ido moldeando hasta llegar a estas alturas del siglo XXI con "un perfil mucho más cualificado". Porque son los propios ganaderos, aclara, los que están ahora "mucho más profesionalizados, tienen unas demandas específicas, muy claras, y nuestro reto es ser capaces de satisfacerlas… Puede que desde fuera haya quien piense que este sector está inmóvil, pero no. Se adapta a los cambios de la sociedad y está evolucionando constantemente".

La oficina de Campoastur en Otur es un buen mirador para calibrar lo que ha cambiado el campo asturiano y con él este servicio que en sus comienzos, confirma el director financiero, se usaba "para cubrir situaciones de máxima necesidad, por ejemplo una baja", y que se ha ido ampliando progresivamente hasta estas llamadas que ahora a veces piden ayuda para una semana de vacaciones. Para poder parar y tener un descanso. Se nota que el ganadero intenta mejorar su calidad de vida" y que a su alrededor proliferan los intentos de retirar de esta actividad las ataduras desincentivadoras de un trabajo sin respiros. "Ahora llaman para poder tomarse un día de asueto o para que les ayudemos, sin más, en los momentos de picos de carga de trabajo".

El retén de guardia que cubre 30.000 horas de trabajo al año en la cuadra

Javier Fernández, director técnico de Campoastur, y Luis Manuel Álvarez, director financiero / Campoastur

Las demandas se reciben sobre todo desde las áreas del occidente con fuerte tradición ganadera donde tiene su mayor implantación la cooperativa, y más desde ganaderías de leche, que requieren más atenciones que las de carne. El retén de Campoastur acude fundamentalmente al relevo de las labores de alimentación y ordeño, de lo que nunca espera ni se puede dejar, y cuando hay que descartar servicios por falta de personal disponible se da prioridad es a los socios de la cooperativa, pero en general se intenta atender a todo el que llama, con obvia preferencia para las urgencias. A veces, asume Álvarez, "no hay más remedio que negarle la ayuda a alguien y ahí se generan pequeños conflictos que debemos ir solucionando".

Estas sustituciones cubren las espaldas a los ganaderos, pero atienden también, de algún modo, una necesidad colectiva en una región que ha perdido más de la mitad de las explotaciones ganaderas en lo que va de este siglo. Por eso la subvenciona el Principado, igual aquí que en otras dos de las entidades que prestan el servicio, Central Lechera Asturiana y la cooperativa Valcor. "Nos da margen", resume José María Pérez, volviendo sobre una de las demandas clásicas del sector. "Siempre hemos pedido tener opción al descanso, o acceso a una ayuda externa que está muy complicada… La mano de obra en el sector primario está mal, verdaderamente mal. Hay muy poca gente con conocimientos, ganas y preparación", concluye.

Tracking Pixel Contents