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El secreto de la única fábrica de pienso ecológico de Asturias, que lleva casi un cuarto de siglo funcionando en Valdés y abastece a 300 ganaderías de todo el Noroeste y Portugal

La planta de Otur alcanza su tope de producción tras superar el bache inflacionario por el estallido de la guerra de Ucrania

La clave fue ver una oportunidad en un mercado emergente que nadie atendía, afirman sus responsables

VÍDEO: Así funciona el programa de sustituciones ganaderas y el proyecto de piensos ecológicos de Campoastur

J.A.

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Las tolvas que sobresalen a lo lejos en Riomayor, en la planicie de la rasa costera de Otur, tienen dentro la semilla de la idea que dio cuerda a un proyecto pionero. La fábrica de piensos ecológicos de la cooperativa Campoastur echó a rodar en 2002, pero sigue siendo la única de Asturias en su género y una de las pocas del norte de España. Abastece a unas trescientas ganaderías del noroeste peninsular, envía producto a las Azores y se dispone a alcanzar en este ejercicio, superado el bache inflacionario generado por el estallido de la guerra de Ucrania, un tope de producción de 20.000 toneladas… ¿Por qué? A lo mejor, responde Javier Fernández, director técnico de la cooperativa, por algo tan básico como que ellos vieron la oportunidad antes que nadie.

La ganadería ecológica de hace 24 años era una actividad muy incipiente, muy poca cosa, un mercado pequeño que "no tenía servicio de piensos ni de alimentación", recuerda Fernández. Se juntó entonces esa embrionaria necesidad con un cierto azar, porque La Oturense –una de las entidades que se fusionaron a finales de 2012 en lo que hoy es Campoastur– tenía entre sus servicios una fábrica de pienso que acababa de ser trasladada a Riomayor desde su ubicación original, junto a la iglesia de Otur, y la mudanza había dejado libre de uso una instalación preparada para producir alimento ganadero. Una oportunidad. "Se nos ocurrió que se podría dar utilidad a la planta dando servicio a estas personas que no tenían quién se lo prestase y empezamos a trabajar. Partimos de muy pocas toneladas", pero con el paso del tiempo, adelanta el fin de la historia, saltó del mercado asturiano al de Cantabria, Galicia y Castilla y León y en 2013 la vieja fábrica se les quedó pequeña y se la llevaron a su localización actual, junto a la planta de producción de pienso convencional y a la sede central de la cooperativa.

La planta es la única de Asturias, puede haber tres en todo el norte de España y ninguna produce más. Si en 24 años no les ha salido competencia es "porque empezamos muy pronto, y eso nos proporcionó cierta ventaja en el mercado", reflexiona Fernández. "Y como la ganadería ecológica es más específica que la convencional, hay menos explotaciones y están más dispersas, tampoco es fácil entrar en el negocio si ya hay una empresa que está proporcionando un servicio complejo como éste" con una fábrica consagrada íntegramente a la elaboración ecológica.

En sus tripas de silos conectados, depósitos y sacos de materia prima, un programa informático controla automáticamente los procesos de dosificación, molienda, mezcla de ingredientes –en "una especie de amasadora"– y, si procede, según el tipo de producto, el granulado… Los ingredientes son básicamente cereales, oleaginosas como la soja o proteaginosas como el guisante, todas con el certificado que atestigüe su procedencia de la agricultura ecológica. Esa es la condición que diferencia esta planta de su vecina y gemela de pienso convencional, el origen homologado de la materia prima y la separación completa de la instalación "para evitar las contaminaciones cruzadas".

La tecnología se parece mucho y las dos plantas, de hecho, comparten el personal, la sala de control y la energía eléctrica. La empresa va olvidando el bache que para su senda crecimiento constante supuso el estallido de la guerra de Ucrania, particularmente nociva para los precios de los cereales y las materias primas de este mercado que ha vuelto desde 2024 "a la senda del crecimiento" y permitirá, vaticina Javier Fernández, que Campoastur cierre este ejercicio resituando su récord de producción en 20.000 toneladas de alimento "para todo tipo de ganadería. Producimos para vacuno de leche y carne, avicultura de puesta y carne, caprino y ovino, con la logística para enviar todas estas producciones a las granjas" del norte y de un tiempo a esta parte para embarcar en el puerto portugués de Leixoes contenedores hacia las islas Azores.

De alguna manera, además, siguiendo un ciclo curioso, el pienso que sale de aquí a veces vuelve. El alimento del ganado es la mecha que echa a andar una cadena alimenticia singular, porque la cooperativa también tiene un grupo de recogida de leche ecológica que envasa y comercializa con su marca, elabora quesos y la distribuye a queserías y empresas que hacen con ella sus productos.

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