Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Jacaranda Sanz, la diseñadora que rejuvenece en Luarca la ropa antigua y ha descubierto la cazadora vaqueira: "Tenemos mucha calidad en los armarios"

Deshace prendas antiguas para confeccionar piezas nuevas que vende en su tienda del centro de la villa como parte de una filosofía alternativa al consumo textil "abusivo"

VÍDEO: Jacaranda Sanz, la diseñadora que triunfa dando una segunda vida a prendas textiles en Luarca

J.A.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Luarca

Jacaranda Sanz, diseñadora de nombre sonoro sin más vocal que la a en el nombre y el apellido, se llama como el árbol que crece en su tienda del centro de Luarca, regalo de su marido. Su jacaranda está todavía "de invierno", pero pronto dará "unos racimos de flores moradas preciosos". Ella se llama así porque "a mis padres les encantaba" la planta, que, por cierto, adorna la enorme avenida del 9 de Julio de Buenos Aires y la pone "preciosa" cuando florece.

Ahora es una chaqueta de estilo japonés, pero antes fue una funda de colchón. Aquel caftán ha sido confeccionado con la tela de una vieja colcha y esa cazadora vaquera, que tiene la espalda bordada con lana sacada de un traje regional vaqueiro, es un prototipo y un descubrimiento: la cazadora vaqueira. Todo esto está pasando en un local del centro de Luarca donde las molduras de la pared y el techo, las columnas y el mosaico del suelo mantienen deliberadamente los aromas de lo que fue un viejo café de principios del siglo XX, el Puerto Rico. El aire añejo encaja a la perfección con el espíritu que da cuerda a "La Desheredada", la vida nueva de este espacio que ahora es una tienda de moda y el puente de mando de una marca de ropa que proporciona nuevas vidas a tejidos y prendas que aparentemente ya no servían para nada. El lema de la mente detrás del proyecto, Jacaranda Sanz, lo resume todo en la certeza desafiante de que "tenemos los armarios llenos de segundas oportunidades". "Oportunidades de mucha calidad que descartamos para ir a comprar cosas peores…".

De esa llamada de atención nace su apuesta por la moda con personalidad, la ropa sostenible y la voluntad de reutilizar lo viejo y hacer magia para que renazca convertido en flamantes prendas exclusivas, recién hechas y únicas. La tienda de Jacaranda, madrileña de nacimiento y asturiana de ascendencia y residencia, lleva menos de un año abierta a un costado del Ayuntamiento de Valdés, pero la historia viene de lejos. Empieza en la fábrica de confección textil que sus padres regentaban en Madrid cuando ella estaba descubriendo el mundo y toda su ilusión, al salir del colegio, era "ir a revolver por allí entre las telas, a cortar hilos, a empaquetar…". Toda su familia materna es piloñesa y Asturias "eran los veranos, las navidades y las semanas santas" hasta que hace ya más de treinta años, al borde de su veintena, se convirtió en lugar de residencia permanente. Vivió primero en Piloña, estudió Diseño en Oviedo y descubrió el occidente gracias a su marido, natural de Cadavedo.

El proyecto sobre las posibilidades de la ropa renacida no es tan antiguo como su vocación de diseñadora, pero casi. Antes de que ella empezara a estudiar Diseño en Oviedo, mucho antes de que esta resurrección de la ropa antigua se llamara "upcycling", Jacaranda ya "aprovechaba los trozos de tela que sacaba de la fábrica, o iba al rastro los domingos y buscaba prendas que deshacía para confeccionar otras nuevas". La semilla siempre estuvo ahí. Aprendió pronto a perder los prejuicios, a mirar el tejido que hay detrás de las hechuras y a entender que en el fondo todo es tela. Tela moldeable, reutilizable y dúctil al servicio de quien quiera imaginar que "de una prenda de hombre puede salir una femenina, una de niño, algo para casa…". De esa filosofía brotó la semilla de un negocio que empezó a tomar forma en un curso de emprendimiento del Ayuntamiento de Navia y "gustó" cuando lo presentó en la Cámara de Comercio.

La diseñadora que rejuvenece la ropa antigua y ha descubierto la cazadora vaqueira

Detalle de una cazadora vaqueira / Jimena Aller

El hallazgo lingüístico viene acompañado de un proyecto muy singular de reciclaje textil autóctono. Si la tela vaquera se adorna con motivos extraídos del traje tradicional vaqueiro sale, claro, una "cazadora vaqueira". Jacaranda Sanz ha confeccionado un prototipo –sobre estas líneas– y colabora con unas bordadoras locales para extender el concepto a toda una colección.

Con tienda propia desde hace un año

Primero confeccionó ropa que distribuía a puntos de venta en diferentes lugares de la región y desde junio de 2025 tiene su propia tienda en el centro de Luarca. Sigue buscando ropa en rastros o sastrerías o mercerías que están a punto de cerrar, pero "cada vez viene más gente a traerme cosas" y a descubrirle de paso a su proyecto una interesante dimensión emocional con la que tal vez no contaba. Una mujer que cumple cincuenta años de casada acaba de traerle su vestido de novia y quiere que se lo transforme para la celebración de las "Bodas de oro". Alguien viene con un abrigo de su madre y le pide que le dé una vuelta para seguir usándolo y acordándose de ella cuando se lo ponía…. "Normalmente son tejidos muy buenos, de los que ya quedan pocos", y para ella es un reto y un placer comprobar que todos tenemos también, quizá sin saberlo, "mucha calidad en los armarios".

Esta forma de trabajar estimula la creatividad, la imaginación y el oficio de la diseñadora. Jacaranda hará una chaqueta si tiene suficiente tejido o un chaleco si no le llega para las mangas, confeccionará una gorra a juego si le queda lana después de una capa y el abrigo será más largo o más corto según la cantidad de tela disponible… Este proyecto sostenible y de proximidad, que se abastece en mercerías de la zona y da los remates finales de las prendas en un taller de Navia, ha puesto el punto de mira en una colección de "cazadoras vaqueiras" –"el juego de palabras es de mi marido"– que reinterpretará y actualizará el traje tradicional del grupo social y étnico del occidente asturiano en colaboración con unas bordadoras de la zona. El prototipo lo ha hecho con una vieja chaqueta suya que ahora luce tuneada con un motivo muy reconociblemente vaqueiro ocupando toda la espalda.

Contra el "consumo abusivo"

Detrás de toda esta ropa diferente asoma una filosofía alternativa al "consumo abusivo" de ropa de usar y tirar. Frente al impulso de estrenar una chaqueta barata cada día, Jacaranda Sanz opone las tiendas de segunda mano –"hay mucho y de todas las épocas, he llegado a encontrar hasta vestidos de Valentino"– y las prendas de calidad, que duran, son más sostenibles y a la larga, sí, salen menos caras que las de uso común y "gramaje débil", "con tan poco hilo en cada tejido que enseguida se agujerean…". Por eso su marca se llama "La desheredada", y entiende el concepto desde un punto de vista "social", en alusión a la sensación de quien se ve y se mueve al margen de la moda o de la corriente de las tendencias.

TEMAS

Tracking Pixel Contents