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La empresa asturiana que nació para llevar internet a los pueblos más aislados del Oriente y que hoy da fibra, móvil y televisión a más de 2.000 habitantes

A. I. R. Asturias, fundada en 2020 para dar conexión a las aldeas más remotas, tiene clientes de fuera de la región, dispone de siete empleados y avanza hacia el despliegue de su propia red de fibra

Por la izquierda, Alberto González, Juan Carlos Fernández y Félix González

Mario Canteli

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Cangas de Onís

El radar de tres empresarios del oriente de Asturias, dedicados al sector de la tecnología y las telecomunicaciones, emitió hace más de seis años la señal que detecta una necesidad y una demanda desatendida. Estaba la comarca llena de pueblos de orografía compleja sin cobertura de internet y tal vez, decidieron un día, sería buena idea unirse, montar una empresa y tratar de remediarlo. Para llegar hasta donde no llegaba la fibra óptica, instalarían mediante tecnología "Wisp" una red de antenas y repetidores que cubriría a través de radio, "como en una especie de wifi gigante", lugares hasta entonces inaccesibles.

Lo hicieron, o más bien empezaron a intentar hacerlo, porque esta aventura echó a andar en febrero de 2020 y apenas un mes después, el fatídico 14 de marzo, el destino lo cerró todo por pandemia. Tenían ocho clientes y el nivel de incertidumbre por las nubes. "Fue una locura. No sabíamos lo que iba a pasar", cuenta Félix González Prieto, la cuota parraguesa en el trío de padres de la criatura que completan Juan Carlos Fernández, de Cangas de Onís, y Alberto González, de Ribadesella.

Empezaron con ocho clientes

Les ha ido bien. El resultado de su conexión tiene una sede física junto al Ayuntamiento de Cangas de Onís, se llama A. I. R. Asturias y los tres repetidores se han convertido en 29. A los tres socios se les han ido uniendo cuatro empleados más y la empresa es un operador consolidado que ya ofrece servicios de telefonía, fibra y televisión en casi todas partes. Aquellos ocho clientes del arranque son ahora más de 2.000 y están en este entorno del oriente, en toda Asturias e incluso en el resto de España

Por la izquierda, Alberto González, Laura González, Pablo Longo, Juan Carlos Fernández, Cristina Pérez y Félix González, ante la tienda de A. I. R. Asturias en Cangas de Onís. Todos ellos componen la plantilla de la empresa junto a Jorge Cuadriello.

Alberto González, trabajando en el montaje de uno de los primeros repetidores de la empresa en Següencu (Cangas de Onís). / Mario Canteli

Resultó que la pandemia y su súbita necesidad de conexiones "nos vino muy bien", resume González Prieto. De repente, y a toda máquina, "la gente tenía que teletrabajar, los colegios tuvieron que encontrar la forma de seguir funcionando a distancia" y en ese escenario incierto su proyecto despegó. Habían descubierto un nicho de mercado con una necesidad que nadie cubría y siguieron por ahí.

Llegar a donde otros no llegan

Sin abandonar la idea fundacional de llevar internet "adonde otros no llegan", eso dice uno de sus lemas, se abrieron paso en el mercado hasta llegar a este momento en el que abarcan todas las necesidades de conectividad en los hogares y planifican como siguiente paso el despliegue de fibra propia en la comarca. "Hay sitios donde no nos gusta mucho cómo está instalada", señala uno de los artífices de la compañía, "y preferimos tener la nuestra y saber dónde están las averías antes que depender de terceros…".

El balance del camino recorrido agrade que "la gente se haya volcado mucho con nosotros desde el principio", remata González Prieto, y encuentra uno de los secretos en "la cercanía", en la gente que les llama por el nombre y en la tienda física a la que el usuario puede venir a quejarse o a que le informen sin discutir por teléfono con un robot.

Con la oficina sobre el terreno

Por la izquierda, Alberto González, Laura González, Pablo Longo, Juan Carlos Fernández, Cristina Pérez y Félix González, ante la tienda de A. I. R. Asturias en Cangas de Onís. Todos ellos componen la plantilla de la empresa junto a Jorge Cuadriello. / Mario Canteli

Puede decirse incluso que la respuesta de su público les cambió el paso, porque los tres socios siguen con las empresas que tenían antes de unirse en A. I. R. AsturiasAlberto González mantiene su firma de informática, Juan Carlos Fernández conserva la suya de telecomunicaciones y Félix González su compañía de drones–, pero ahora como ocupación subsidiaria. "La idea era que fuese al revés, que cada uno mantuviese su empresa como actividad principal y ésta fuera la secundaria", pero la realidad ha impuesto sus propias condiciones.

Fibra, móvil y televisión

Lo que empezó, y sigue, como una alternativa de conectividad para la Asturias más aislada fue evolucionando más rápido de lo que esperaban y se ha expandido a toda velocidad por todos los caminos del sector de las telecomunicaciones. "Durante los dos primeros años desplegábamos sólo internet. Luego montamos una operadora de telefonía móvil, muy útil en esta zona de orografía compleja, porque de las tres coberturas que hay en España trabajamos con tres – Yoigo, Orange y Movistar–, y después pasamos a hacer nuestras propias instalaciones de fibra óptica y a sacar paquetes de fibra, móvil y televisión". Todo muy deprisa.

A los dos años ya necesitaron dos trabajadores y a los seis tienen una plantilla total de siete. Siguen ahí sus repetidores, 29 en los enclaves más inaccesibles de Cangas de Onís, Parres, Onís, Amieva, Ponga, Cabrales o Piloña. Siguen dando cobertura a pueblos sin acceso y hasta a refugios de montaña mientras crece también su nómina de clientes urbanos en la región y de fuera, en segundas residencias o domicilios de personas que se marchan y están conformes con su oferta.

Con la oficina sobre el terreno

La empresa nació y creció desde el oriente y tiene denominación de origen. Este proyecto se llama así, "A. I. R." por las siglas de "Asturias Internet Rural" que marcan claramente la génesis de la iniciativa, e intenta que no se pierdan sus vínculos con la comarca. "Colaboramos con los eventos deportivos de la zona", pone por ejemplo Félix González, hablando de acciones de patrocinio o de la prestación de sus servicios: les dan asistencia si necesitan una conexión para transmitir en directo, o los drones con los que él sigue trabajando y que también utilizan para "tirar fibra" o buscar con más comodidad ubicaciones de antenas y repetidores.

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