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Marie crea, desde Cangas de Onís, jardines cambiantes y a medida que imitan a la naturaleza

La artista, paisajista y galerista checa Marie Kubaskova ha asentado en la localidad oriental su estudio de diseño de espacios personalizados y ha introducido en Asturias el concepto de la plantación "naturalista", que evoluciona con las estaciones y requiere poco mantenimiento

VÍDEO: Así es el atelier de diseño de jardines de Cangas de Onís

Mario Canteli

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Cangas de Onís

Marie Kubaskova es paisajista y pintora, diseña jardines naturalistas y paredes de estuco con acabados artísticos y quizá tendría más trabajo en Madrid o en Holanda, donde vivía hasta hace tres años, pero ella y su pareja querían estar aquí. Cuando decidieron que era el momento de cambiar el rumbo de su vida no se hicieron la pregunta por el lugar. Era Asturias, y dentro de Asturias la naturaleza del oriente aledaño a los Picos de Europa.

La razón "es la montaña, son los ríos y el mar", pero sobre todo el poder inexplicable de una conexión que ella, nacida en la República Checa, y su pareja, el fotógrafo holandés Guido van der Linde, sintieron a fuerza de volver una y otra vez de vacaciones a la región. Hace dos años que Marie atiende en el centro de Cangas de Onís una tienda que es a la vez su estudio de diseñadora, una galería de arte y el puente de mando de una vida nueva que básicamente consiste en ganar la batalla por "hacer lo que uno ama". Formada como paisajista en el Reino Unido, Kubaskova ha llamado "Garden Design Atelier" –taller de diseño de jardines en inglés– a la materialización de un proyecto con muchas aristas y al lugar donde toma tierra, de varias maneras distintas, el mantra que como un lema dice de sí misma que "me gusta sentirme creativa".

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La rotonda de Arriondas en la que Marie Kubaskova ha plasmado uno de sus jardines «naturalistas». / Mario Canteli

Además de dar rienda suelta a su creatividad pintando, hace poco que Marie Kubaskova ha incorporado a su taller el revestimiento de paredes de estuco con diseños artísticos, pero sobre todo ella crea paisajes. Paisajes diferentes, paisajes a medida con una inspiración muy particular y una vocación de introducir en Asturias un concepto muy común en la Europa de la que ella viene, el "jardín naturalista", la plantación que imita a la naturaleza y que como ella cambia con el correr de las estaciones y necesita poco mantenimiento. Tiene algunos encargos privados y ya ha decorado una rotonda en Arriondas con esta plantación abigarrada, insólita en el norte de España pero muy frecuente, cuenta, "en los espacios públicos de Holanda, Francia, Alemania o Gran Bretaña". "Es un jardín que no está siempre igual", que combina plantas perennes con gramíneas ornamentales para generar ecosistemas que evolucionan, que ganan "carácter y riqueza visual con el paso del tiempo y están diseñados para adaptarse a distintas condiciones climáticas y mantenerse atractivos todo el año".

Con la cautela que aconseja todo lo nuevo, el estudio de Marie Kubaskova ha identificado un nicho de mercado en el jardín a medida. Ha visto una oportunidad y se ha lanzado a la concepción de espacios con personalidad y adaptados al estilo de vida del promotor, que busquen la armonía con la arquitectura o el paisaje que los rodea. En su trabajo de diseñadora juega con conceptos como "el equilibrio visual, el uso eficiente del espacio, la sostenibilidad y la integración de características específicas como fuentes de agua y áreas de entretenimiento".

Sabe, sí, que maneja conceptos rupturistas y que va a necesitar tiempo y dedicación para conseguir que enraícen en la nueva sociedad que les ha acogido, dice, de forma "maravillosa" y afectiva, pero no hay miedo. Ha asumido que su misión "es cambiar mentalidades" y está en ello. Su trabajo sería "más fácil" y tal vez más productivo en una zona urbana, "pero nosotros queremos estar aquí", repite. Entre "ser feliz viviendo donde quieres vivir y tener muchísimo trabajo" escogieron la primera opción y no se arrepienten. Esa rotonda en Arriondas, la del acceso a la villa por el sur, antes tenía un simple abeto en mitad de un círculo de césped y ahora es una primera y muy visible tarjeta de presentación para una artista diferente que acaba de incorporar una nueva vertiente a su proyecto creativo.

Ecosistemas únicos, paredes irrepetibles

Marie Kubaskova, en su estudio de Cangas de Onís. / Mario Canteli

Además de pintar y planificar paisajes y jardines, ahora diseña paredes de estuco veneciano. En lugar de colgar un cuadro o una fotografía, su idea viene a concebir la pared como una obra de arte mediante un revestimiento que de nuevo se planifica a medida, teniendo muy presentes el espacio, las proporciones y la "atmósfera" de cada lugar para incorporarle un acabado "único".

De este modo las paredes, dice el lema de su más reciente creación, "ya no son sólo un fondo" y se convierten ellas mismas en soporte de una creación artística. Las muestras de estuco comparten espacio en el estudio con sus obras pictóricas, las fotografías de su pareja y las creaciones de otros artistas para configurar la tercera pata del proyecto, su vocación de galeristas y soporte y vehículo para producciones ajenas. Al final, las tres dimensiones de su iniciativa, y las que vengan, son en realidad el soporte de un modo de vida en el lugar que dos personas eligieron para "abrazar la vida" cambiándola por completo.

Ecosistemas únicos, paredes irrepetibles

Marie Kubaskova llama "estudio creativo" al proyecto multidimensional que ha emprendido en Cangas de Onís y en el que caben todas sus fuentes de inspiración acaso con una premisa común. Recorre sus diseños un espíritu de trabajo artístico a demanda en el que la autora sostiene que "cada jardín es único y tiene una identidad propia" y aplica el mismo concepto a sus creaciones con estuco. "Cada pared es única", resalta para explicar la parte de su proyecto de vida en la que ofrece paneles de estuco veneciano con acabados artísticos que quieren ser, sobre todo, irrepetibles.

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