El vehículo agrícola a medida "made in Cangas" llega a todas partes: con ruedas elevadas para los arrozales de Valencia, con esparcidora de arena para campos de fútbol y hasta con grúa filmadora
Industrias Asturtomi superó las limitaciones del mercado agrario modificando la maquinaria a la medida de las necesidades del cliente y adaptando sus tractocarros para terrenos y actividades diversos

J.A. / Mario Canteli
En un lugar escondido, pero visible, atornillada al chasis del vehículo hay una placa con el nombre del fabricante, el número de identificación, la masa máxima autorizada y una apostilla reivindicativa con denominación de origen. "Made in Cangas del Narcea". Es el sello de Industrias Asturtomi, la marca de la casa y la divisa y la fe de vida de una empresa que le ha dado una vuelta a la maquinaria agrícola y forestal que fue su mercado original. Produciendo vehículos modificados a la medida de las necesidades del cliente, la empresa ha adaptado tractocarros y tractores para casi todo lo que les han pedido, hasta uno equipado con una grúa para filmaciones de televisión en zonas de orografía complicada, y ha llevado máquinas "made in Cangas" a Abu Dhabi "y a sitios a los que jamás pensamos que podríamos llegar".
Rubén Álvarez, gerente e hijo del dueño y fundador, confirma que la personalización del producto fue su cuña en el negocio, el "vacío" que vieron en el mercado cuando flaqueó la clientela agraria y hubo que buscarse la vida especializándose en satisfacer necesidades que no habrían imaginado: vehículos con barredora, cuña quitanieves o esparcidora de arena para campos de fútbol, con grúa filmadora o ruedas elevadas para poder trabajar en los arrozales de Valencia… Todo tuneando máquinas a demanda, todo "made in Cangas" a pesar de las dificultades de seguir aquí y con un volumen de trabajo que les permitiría doblar la facturación si encontraran personal, que les lleva a pensar en valorar una ampliación de sus instalaciones del polígono de Obanca, confirma Álvarez.

Los vehículos de Asturtomi / Mario Canteli
Todo esto no empezó aquí ni así, recuerda el gerente de Industrias Asturtomi, que antes fue Talleres Tomás y comenzó hace 53 años con un taller de coches en el acceso Los Nogales, al sur de Cangas, junto al cauce del Narcea. Su padre se pasó a la maquinaria agrícola, "que le gustaba más", y empezó a traer de Italia máquinas de la marca Caron, de la que son importadores exclusivos para España y de cuyos chasis sacan ahora todas sus evoluciones. Poco a poco el cliente del campo dejó paso a los ayuntamientos, a las obras y servicios y a todo lo que la imaginación pudiese adosar a una carroceta. Vieron que los grandes fabricantes "no quieren transformar la máquina. Te la venden tal cual y tienes que adaptarte a lo que te dan, como el concesionario el coche", y esa identificación de una oportunidad los ha mantenido a flote. "Nos adaptamos a las exigencias y acertamos", resume Rubén Álvarez, que ha descubierto en este camino la enorme variedad que pueden alcanzar esas peticiones.
A ellos les llega el chasis, sin carrozar, y a partir de ahí modifican, quitan y ponen, reforman la máquina por completo y la tunean a medida con el apoyo de JP Industrias Mecánicas, un fabricante de componentes vecino del polígono de Obanca. Su nueva línea de negocio despegó quizá en una feria internacional de Zaragoza cuando se les acercaron unos arroceros valencianos y les pidieron un vehículo con ruedas altas, que no se atascase en los arrozales inundados. La foto de la máquina resultante sigue en la pared del taller de Asturtomi en Obanca… "Se las llevaban a Valencia de seis en seis. Se vendieron más de cincuenta unidades".

Rubén Álvarez, ante varios de los vehículos de su empresa. / Mario Canteli
Estaría cambiando el siglo, más o menos, y "eso nos abrió el mercado". Empezaron a conocerles, "empezamos a especializarnos, a construir máquinas más grandes y a evolucionar. Del mercado agrícola pasamos a centrarnos más en la parte industrial y de obras, donde los proyectos son tal vez más costosos, pero también dejan más beneficios", y llegaron desde Cangas a casi todas partes. Cuando las que empezaron a llamar fueron las productoras audiovisuales, al principio "les colgábamos el teléfono".
A fuerza de insistir, se convencieron de que era verdad que necesitaban un vehículo para grabar en lugares de acceso difícil, inaccesibles para un todoterreno, y les habían elegido a ellos. "¿Por qué llegaron a nuestra marca?", repite Rubén. "Porque nosotros nos adaptábamos a lo que ellos pedían y el resto no". Así fue cómo sus tractocarros terminaron acoplados a una torre de filmación y grabando, que ellos sepan, entre otros lugares en Abu Dhabi. Se llegaron a hacer en torno a una docena y hasta la propia productora desarrolló una versión eléctrica, apta para trabajar en parques naturales, de la que se benefició Asturtomi en una suerte de fructífero intercambio que ahora le permite comercializar desde aquí esta otra modalidad de su vehículo.

La placa del "made in Cangas", en uno de los remolques. / Mario Canteli
El remolque tractor
Ahí está la prueba de que en esta nueva orientación del negocio de siempre están "evolucionando y aprendiendo continuamente". Al año pueden salir de aquí del orden de 35 máquinas transformadas de distintos tamaños, generalmente para España, Portugal y Francia y en el mercado nacional sobre todo en el País Vasco, Navarra y Cataluña. Sus mercados fuertes, resume Rubén Álvarez, son los terrenos montañosos, los que más dominan por cercanía y experiencia y donde mejor se mueve también su otro producto estrella, el remolque de tractor con diferencial de tracción y bloqueo. "Somos los únicos que los tenemos homologados en España" y permiten que en lugar de cuatro ruedas tiren seis, las cuatro del tractor y las dos del remolque…
Al año se les van 110 o 120 de estos remolques "made in Cangas" que sigue aquí, con sus ocho trabajadores, aunque el territorio y las comunicaciones, asiente Rubén Álvarez, quizá harían más rentable un traslado al centro de Asturias, pero les atan cosas aquí. "Hubo posibilidades, había instalaciones suficientes, pero el problema, hablando claro, es que nos gusta estar donde estamos. Nos gusta criar a nuestras familias aquí". No es fácil y la logística paga peaje, porque no hay autopista y "los transportistas nos cobran un plus por tener que coger carreteras nacionales", pero hay otros alicientes en el compromiso de hacer que crezca esta zona alejada y reivindicativa, el suroccidente olvidado y reivindicativo. "Todo lo que podemos lo compramos aquí. Neumáticos, hierro, todo".
Falta personal
Asturtomi sigue en Cangas con el orgullo de pertenencia intacto y la sensación, apunta Rubén Álvarez, de que "podríamos facturar el doble, pero tenemos el problema de la mayor parte de las empresas, no encontramos personal para sacar adelante ese volumen de producción". Y no se refiere sólo a trabajadores cualificados, precisa, simplemente "gente que quiera aprender y evolucionar. No tengo inconveniente en enseñarles a soldar, a rectificar, lo que haga falta, pero no encontramos…".
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