11 de junio de 2013
11.06.2013

Los años setenta dieron mucha risa

España vivió el estallido de los semanarios de sátira política de 1972 a 1979

11.06.2013 | 00:00

La Biblioteca Nacional de España (paseo de Recoletos 20-22, Madrid) expone hasta el 25 agosto «La Transición en tinta china», de la que es comisario Francisco Bobillo, profesor de Ciencia Política en la Complutense de Madrid, en la que se recogen viñetas de muchos de los dibujantes de los años setenta aquí mencionados. Han colaborado Forges (Antonio Fraguas, 1942) y Peridis (José María Pérez, 1941) y la Casa Real prestó su colección de caricaturas del Rey.

Durante el franquismo abundaron las revistas de humor, pero había asuntos que no se podían tratar ni en broma. En broma era una de las formas más ofensivas de tratar la política de Franco, la Iglesia, el sexo y los problemas sociales. «La Codorniz» era la mejor revista de humor adulto. Fundada en 1941 por Miguel Mihura, dirigida desde 1944 por Álvaro de la Iglesia, a la altura de 1972, la Codorniz era una señora mayor, más inteligente que audaz, a la que la competencia convertiría en «la revista decana de humor».


De 1972 a 1979 fue la edad dorada del humor político, siete años de vacas que ríen gracias a una sucesión de escisiones, de mucha viveza y de mucha mortalidad, entre la vejez y muerte de Franco y el nacimiento de la democracia. Por su naturaleza, al humor le correspondía ir por delante dentro de la prensa privada y de su uso de la ambigüedad cuando ya no había censura pero sí tribunales de orden público.


Chumy Chúmez (José María González Castrillo, 1927-2003) llevaba 25 años colaborando con «La Codorniz» y era un humorista muy valorado, valga la contradicción. Él dio una explicación histórica materialista en «Hermano Lobo», la revista que fundó y que cambió el humor político o de inquietud social. Chumy Chúmez quería hacer otra cosa en otros tiempos y, sobre todo, necesitaba dinero porque el periódico «Madrid», en el que publicaba, había sido cerrado y volado por el Régimen el año anterior, y la revista «Triunfo», en la que trabajaba, parecía ir hacia la voladura. Le propuso al editor de «Triunfo», José Ángel Ezcurra, una revista de humor a la manera de la «enragé» «Hara-Kiri» (luego llamada «Charlie Hebdo»). Conviene advertir que el modelo cultural español entonces miraba hacia Francia y que las revistas españolas que habrían de venir siguieron modelos franceses.


Como no había mucha anchura para la expresión y el subtítulo de «Hermano Lobo» fue «revista de humor, dentro de lo que cabe». Cupieron los humoristas más rompedores, muchos de ellos salidos de «La Codorniz»: Forges, Andrés Rábago (con sus firmas Ops y El Roto), Manolo Summers, Gila, el Perich y tres firmas restallantes: Francisco Umbral, Manuel Vicent y el ovetense Carlos Luis Álvarez «Cándido».


En Barcelona el humor futbolístico de Oscar (Oscar Nebreda, 1945) e Ivá (Ramón Tosas, 1941-1993) en la revista de José Ilario «Barrabás», con un poco de chavala guapa y otro poco de denuncia a lo José María García, dio la idea de hacer un humor más político y social y eso fue «El Papus» en 1973. En el principio, más político, hay firmas como Maruja Torres, Manuel Vázquez Montalbán y Joan de Sagarra. Con los años hubo varios «Papus» una deriva más sexual, también en relación con la propiedad y los directores (con participación del conde de Godó y dirección de Xavier de Echarri Moltó). Con el subtítulo de «La revista satírica y neurasténica» eligió el estilo más chabacano y brutal. Quedó malherida de un atentado de la extrema derecha que mató al conserje y destrozó las instalaciones y pobre por la sucesión de multas y condenas. Hay un documental de RTVE «El Papus. Anatomía de un atentado» que se encuentra en RTVE a la carta (gratis y a cualquier hora) muy esclarecedor de la revista y de la Transición.


En 1974, José Ilario propuso a El Perich (Jaume Perich Escala, 1941-1995) y al escritor Manuel Vázquez Montalbán que hicieran la revista que quisieran y esa fue «Por favor», que desangró las redacciones de «El Papus» y de «Hermano Lobo». Era más periodística y pegada a la actualidad y su plantilla tuvo gran recorrido posterior: José Martí Gómez, Antonio Álvarez Solís, Josep Ramoneda, Juan Marsé, Maruja Torres, Ángel Casas, José Luis Guarner, Amando de Miguel, Fernando Savater más los dibujos de Cesc, Forges, Núria Pompeia, Jaume Bach, Juan José Guillén, Máximo, Romeu, Vallés, Martínmorales o El Cubri.


Vuelta de Barcelona a Madrid, el mismo año que «Por Favor», el asturiano Eugenio Suárez, que editaba «Sábado Gráfico», «Velocidad», «Cine en 7 días» atendió a PGarcía (José García Martínez-Calín, Valencia 1932) que creía que funcionaría una revista como la francesa «Le Canard Enchaîné», que mezclaba humor y denuncia periodística.


En «El Cocodrilo Leopoldo» hicieron humor, a veces bajo seudónimo, periodistas «serios» como Lorenzo Contreras, Rafael Fraguas o Camilo José Cela Conde. Al menos tres asturianos había en su plantilla de colaboradores Eduardo G. Rico, María Eugenia Yagüe y Néstor (Modesto González Sanz) que tenía entre sus compañeros dibujantes a Peridis, Almarza, Palacios, Fandiño, Benson (Guillermo Summers), Miranda, Pablo, LPO o El Cubri. La revista batió un récord: le secuestraron un número cero que no gustó a Carlos Arias Navarro, último presidente del Gobierno de Franco. Después de multas y jueces desapareció el 4 de noviembre de 1975, dos semanas antes que Franco.


A falta del nacimiento de «El Jueves» (1977) que sigue viva, empezaron los fallecimientos. «Hermano Lobo» (1976) «La Codorniz» (tres muertes, una por director: Álvaro de la Iglesia, Manolo Summers, «Cándido» entre 1977 y 1978), «Por favor» (1978) y «El Papus» (1979).


Además de las razones editoriales el humor político fue perdiendo mercado cuando dejó de ir en cabeza de la libertad -riendo contra el Régimen- y cuando, ya instaurada la democracia, marcó los límites.


El estallido del humor no sólo fue del genero político. El sexo llenó los quioscos de revistas de chistes con chavalísimas y hombrecillos arrechos. También fueron desapareciendo cuando el uso de la libertad dejó de ser novedoso. El humor político se refugió en los periódicos y en las revistas de información general.


«El Jueves», creada por José Ilario, quiso escapar de lo más bestia de «El Papus» y se nutrió con parte del personal de «Matarratos». Desde sus inicios hasta hoy ha ido adaptándose a los tiempos y derivando hacia un tipo de humor popular y costumbrista.

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