Manolo y Javier Niembro, geógrafos. Pronto cumplirán 25 años al frente de uno de los negocios pioneros del turismo de experiencias en Asturias, "La ruta del quesu y la sidra", con la que atraen a miles de visitantes anuales a su pueblo, Asiegu. Allí, cada día dan clases magistrales sobre la esencia y organización del medio natural y humano que conforma los Picos.

Hace ya 23 años que Manuel y Javier Niembro hicieron realidad una idea única hasta entonces en Asturias: convertir su pueblo, Asiegu, en Cabrales, en un museo vivo sobre los usos y costumbres del mundo rural asturiano con el que pudieran atraer a visitantes. Desde entonces, estos pioneros del turismo de experiencias en Asturias –que aún no cuenta con una regulación específica para este tipo de actividad– han llevado a Asiegu a miles de turistas para recorrer de su mano la "Ruta del quesu y la sidra". Estos dos licenciados en Geografía, de 52 y 48 años de edad respectivamente, fueron unos de los impulsores del premio al "Pueblo Ejemplar" que recibió Asiegu en 2019 y lo han convertido en toda una cátedra rural desde la que se difunden todos los porqués que han conformado el entorno natural y humano de los Picos de Europa. Hoy echan un vistazo a todo el concejo cabraliego.

Manolo. "Veo que Cabrales en general se estanca en relación con otros concejos limítrofes. Partiendo del supuesto potencial que tiene este concejo, deberíamos de estar mejor. Por ejemplo, Onís, que es casi un tercio de la población cabraliega, en infraestructuras y equipamientos culturales tiene un edificio polivalente en Tullidi donde se pueden celebrar reuniones, congresos, encuentros. Ahí veo que teníamos que haber avanzado más. Es algo que se arrastra de siempre, de la dinámica de la poca iniciativa de los gobernantes de Cabrales para avanzar en una posición relativa al resto de concejos. O de perder oportunidades directamente, creo. Tendríamos que estar en una mejor posición relativa en relación con lo que tenemos. Es la impresión que también escucho en la calle. ¿Y tú que dices, Javier?"

Javier. "Esto no es algo de dos años atrás, es una dinámica que se arrastra. Con un marcu natural como el nuestru, si hubiera unos equipamientos de esi tipo se podrían aprovechar para mini-congresos, para generar actividad"

Manolo. "El concejo perdió mucho fuelle. Cabrales tiene recursos, pero falta la iniciativa. Falta el recurso humano. Además, los trabajadores o los cargos que nos gobernaron eran absentistas, vivían en concejos de alrededores. No vivían el territorio. No es el caso del alcalde de ahora, todo lo contrario, pero sí que hubo muchos años en los que efectivamente la gente que nos gobernaba vivía fuera y trabaja aquí. Además, creo que gente que podría haber participado se le vetó la participación. Al final acabó por echarse al lado y ahora la situación es la que es. Un concejo no es cosa de una o dos personas, es cosa de un equipo, tiene que haber un movimiento. Gente que participe, que se integre, que no haya el sectarismo que marca muchas veces a los partidos políticos. Creo que esa es una de las cosas que más me pesa de Cabrales ahora mismo: esa sensación de derrota en la gente. Hace falta un movimiento social participativo y que se hagan cosas. Y que eso llegue al estamento que tiene que tomar decisiones, los políticos. En este aspecto, yo creo que es importante siempre la cultura en sentido amplio del término. Cabrales debería de tener algún tipo de equipamiento cultural. Solamente en relación con la montaña, con la escalada, con de la historia del alpinismo aquí hay un campo para la reflexión sobre el montañismo que necesita un espacio físico donde se pudieran hacer esas cosas. Y luego hay otro aspecto importante. Javier lo dice".

Javier. "El otru campu importante es el quesu. En Cabrales hubo en su momento una escuela de derivados lácteos, la primera que se hizo en España. Si alguien se plantea dónde puede aprender a hacer quesu, qué mejor sitio que Cabrales, donde nació la primera denominación de origen quesera de Asturias y con el antecedente de esa escuela de derivados lácteos".

Una vaca pastando en Asiegu, con el Urriellu al fondo.

Manolo. "Esa escuela existió en torno a 1916. Demerio López Dueñas fue su director. Se cerró por falta de alumnos y se trasladó a Madrid. Debió de ser la primera escuela de industrias de lácteas que hubo en España y, si no hubiera fracasado, hubiéramos sido un punto de referencia en la formación quesera. Sería muy importante tener una institución formativa en Cabrales así, no sólo vinculada al queso cabrales, a las industrias lácteas en general. Aparte de prestigiar la denominación de origen y el oficio de maestro quesero, algo que ya están haciendo en otras partes de España, es una actividad económica en sí. Mejoramos en Cabrales en que los críos al menos están estudiando aquí hasta los 16 años, toda la ESO. Pues podríamos seguir avanzando con un buen módulo de formación quesera. Una de las cosas que a las que achacaron el fracaso de aquella iniciativa de principios de siglo era lo que llamababan el “habitus” de los cabraliegos, la forma de ser de los cabraliegos. Lo explica bien en “El libro del cabrales” Luis Aurelio González Prieto diciendo que Cabrales siempre fue un territorio de realengo y como no tenía ni señores ni nobles a quien servir eso fue haciendo una forma de ser más individualista, donde no había que juntarse para hacer frente a un enemigo común; cada uno hacía la guerra por su cuenta, dice. Y ese habitus les impidió estar unidos cuando se crea esta industria escuela de industrias lácteas. Es el miedo, el miedo a que te copien, a que sepan más que tú. Eso es un error tremendo, es una actitud que nos impide avanzar".

Javier. "Y que nos hace vivir como individuos. Se pierde el sentido de la colectividad. Eso es una parte importante que se fue perdiendo. Esa idea del colectivo campesinu donde las normas eran de interés común para que los recursos fueran sostenibles, para que hubiera una ordenación del territorio. Todo eso, que eran las ordenanzas de cada aldea o parroquia, es algo que se diluye a partir de los años sesenta con la especialización lechera. Se perdió la visión de lo común".

Manolo. "Y eso se relaciona con que, históricamente, el ochenta o noventa por ciento de la superficie de Cabrales son montes comunales, no montes públicos. Eso fue la base del quesu y de la economía de los cabraliegos. En la medida en que fuimos privados del control, de la gestión, de la participación en el uso de los montes comunales, transformados en montes públicos, eso ha ido ha ido influyendo en la mentalidad de los cabraliegos. Ya no hay algo que físicamente común por lo que luchar, por lo que ponerse de acuerdo. Se está replegando, desorganizando y perdiendo el sentido de comunidad. No hay nada peor, como decía Josep Duran i Lleida para perder las elecciones como darlas por ganadas o darlas por perdidas. Las cosas no son para siempre, no puedes tirar la toalla, hay que ganarlo cada día".

Javier. "A la hora de destacar lo positivo, que también es importante, hay que decir que hubo una mejora de los servicios públicos, sobre todo en la atención a personas mayores. Dos avances importantísimos. Tanto el centro de día que se abre en Arenas de Cabrales, como la residencia de mayores de Poo. Fue un avance de los más significativos de cabrales de los últimos años".

Manolo. "Y el quesu cabrales mejoró en los últimos años también. Por varias cosas. Una es la aparición de los cabrales digamos de alta gama, top: tipo Telléu o del Torcu, donde la protagonista en la maduración es la cueva. Eso afianza el producto. La cueva y el trabayu que conlleva tou esto.

Javier. "La cueva de alta montaña es un patrimonio natural, un plus de calidad contrastado en concursos y valorado por el mercáu".

Manolo. "Nosotros pensamos que estaría bien que la Universidad de Oviedo abriera líneas de investigación en relación con las cuevas y los ecosistemas de las cuevas de cabrales, para que hubiera una catalogación de todas las cuevas que se usaron y sus características. Ahí hay un campo de investigación muy importante que habría que promover desde aquí, pero con el apoyo de la Universidad. Y en relación con los quesos, en Cabrales hay diversidad de quesos, los hubo históricamente y ahora también los hay. No solamente son las queserías que elaboran cabrales. Hay otras que también elaboran otros quesos: Caxigón, o el Cabriteru, de oveja y Santa Cruz, en Inguanzo... Y ahora también el primer cabrales ecológicu, que se hace en Asiegu".

Javier. "Lo mismo ocurrió con la divulgación de la cultura quesera. Las queserías fueron abriéndose al turismo. Estamos nosotros con la ‘Ruta del quesu’, luego la Fundación cabrales con la cueva del quesu y hay varias queserías que ofrecen actividades de visitas. Las nuevas queserías se hacen ya pensando en las visitas. Lo mismo que pasa con la cultura del vino en las bodegas, pues con las queserías. Y eso es un avance importante".

Manolo. "La cultura de la montaña en Cabrales sigue siendo muy importante. La vega de Urriellu es el campamento base de la montaña en Asturias. Tenemos el Picu Urriellu, tenemos el emblema de la montaña de Asturias y de España y toda esa cultura montañera creo que va a más".

Javier. "Y van ganando terreno también nuevas modalidades deportivas con las carreras de montaña. Ahora están muy en boga los trail y eso también genera su actividad en el concejo. Cabrales tiene una parte deportiva y turística que fue ganando terreno y el turismo en la montaña está más que consolidado. Solo falta ver Sotres, que es la capital del turismo de montaña de Asturias. Pero también deberíamos tratar de recuperar en la medida de lo posible la cultura de la montaña de la gente, del pastoreo, todo ese enorme patrimonio cultural de mayadas, de toponimia, de formas de vida que, por desgracia, vemos que va desapareciendo y que deberían de ser también una línea de actuación casi urgente. Facilitar a la gente que se recuperen esas cabañas. Que ese patrimonio no sólo no desaparezca sino que también se rentabilice. Es necesaria una nueva visión: la visión de que el modo de vida de nuestros abuelos o bisabuelos haciendo quesu hoy es imposible y por eso había que adaptarlas, porque vivimos de la montaña y todo eso tien ahí un refleju. Por desgracia, poco a poco, vamos viendo cómo las cabañas van desapareciendo, no te dejan fácilmente recuperarlas, los praos se van asilvestrando y llenándose de matorral. Toda esa parte paisajística y cultural yo creo que debería de ser una actuación urgente".

Manolo. "Esto que dice Javier es muy importante, es la parte histórica de la montaña, la parte que conformó el paisaje, la forma de ser de la zona. Es un patrimonio inmaterial y material, y yo creo que es un recurso, no sólo turísitico sino como propuesta frente a la tendencia actual de las ganaderías superindustrializadas. Ésta es la ganadería en armonía con la naturaleza, el pastoreo. Todo eso se recuperaría modernizando el pastoreo, prestigiando socialmente el pastoreo. Ser guarda en un refugio de montaña o escalador en el monte sufriendo, socialmente está prestigiado. Es algo que se valora, a lo que se le da mérito. También tendrá que tener mérito social las personas que son capaces de mantener unos ecosistemas que tienen beneficio para el conjunto de la sociedad, con un manejo adecuado del pastoreo y con unas condiciones de vida dignas. Por ejemplo, poniendo en marca los rebaños concejiles que propone Jaime Izquierdo en su proyecto “Aldea cero”, un proyecto al que Asiego se va a incorporar. Todas estas cosas tienen que pasar de la teoría a la práctica y empezar la experimentación. Sería la forma de acabar con algunos problemas. El lobo, cuando está el pastor repliega, es muy sencillo. No hace falta liarse a tiros con el lobo. La presencia del pastor en el monte también pone límites a la expansión del lobo, es así. Y es así en muchos sitios. Te pongo el ejemplo de nosotros mismos. Tenemos ovejas, pero las mantenemos en los montes bajos, es la parte a la que tenemos acceso durante el verano, que es cuando estamos ocupados también en el turismo. De esa manera podemos vigilar los rebaños. Si estuviese organizado un pastoreo colectivamente, con esos rebaños en los que se habla en el proyecto ‘Aldea 0’, con gente encargada de vigilar los rebaños, de subir, de bajar, de estar ahí pendientes pues seguramente que podíamos ocupar los pastos de altura. Antiguamente, aunque no estaba organizado como una entidad colectiva, con la vecera de hecho funcionaba así. Subían unos y otros, unos y otros se daban razones y unos y otros vigilaban los rebaños de todos. Ahora todo esto se fue desmontando. Hay que recuperar esa presencia en el monte".

Javier. "Los rebaños concejiles del plan de la ‘Aldea 0’ es un proyecto de experimentación piloto, para ver si se puede reproducr en otros lugares además de Cabrales. Lo que tú tendrías que vender con ese pastoreo de estancia en la montaña, con esos turnos, es que tienen una serie de comodidades. No podrían vivir en una cabaña del siglo XIX. Esa misma actividad generaría unos valores medioambientales atractivos para el turismo y para los escolares, por ejemplo. Sería muy importante que la gente de los colegios conociera esas actividades también. Además, se generaría materia primera de primerísima calidad que podría tener una serie de establecimientos asociados en el concejo que, quien sabe, hasta podían hacerse socios de los pastores".

Manolo. "Ahí los restaurantes podrían tener sus propios rebaños porque hay pastores que los cuidan arriba. El proyecto de ‘Aldea 0’ va a empezar ya. Y ahí cualquiera se puede sumar. Asiegu somos una de las cuatro aldeas cero. No son aldeas exclusivas ni vamos a ser los privilegiados, que luego la gente empieza a rivalizar. Cualquier aldea se puede sumar. Con esto ocurre como cuando empezó el turismo rural en Besnes (Peñamellera Alta) y Taramundi. No sólo triunfó en Taramundi, es que se extendió por toda Asturias. Al final fueron un núcleo piloto y esos núcleos crearon una modalidad de turismo que ahora es muy importante en Asturias. Fue un gran éxito de la autonomía asturiana y un gran éxito de aquellos gobiernos".