Aurora Bermúdez Nava, maestra y escritora en fala del Occidente. Aurora Bermúdez, nacida en La Caridad hace 56 años, es maestra de Primaria en el colegio Ramón de Campoamor de Navia y autora de cuatro libros para niños y de un poemario en eonaviego.

La franquina Aurora Bermúdez Nava (A Caleya, 1965), nacida "en una humilde familia de agricultores", es maestra en el colegio Ramón de Campoamor de Navia y escritora en fala, la lengua de su corazón, dice. Tiene cuatro libros infantiles publicados en eonaviego y un poemario titulado "Col corazón na boca". Este año ha sido la pregonera de las fiestas de San Miguel de La Caridad, que arrancan el día 28 con el chupinazo. De hablar pausado, Aurora se expresa con una voz teñida de la dulce musicalidad occidental. Así ve su concejo natal.

Ganadería y paisaje

"El modo de vida en El Franco se transformó totalmente. Era un concejo eminentemente agrícola y ganadero. Las explotaciones que había eran muchas y de supervivencia. Probablemente ahora haya más de cabezas de ganado de las que hubo nunca, pero las explotaciones ganaderas que hay hoy son muy pocas. Las personas que están al frente de ellas supieron evolucionar y se hicieron grandes, son auténticas empresas. Todo eso conllevó una transformación del paisaje importante. Había mucha más masa forestal y se roturó muchísimo para hacer praderías".

Paisaje urbano

"La Caridad como pueblo creo que perdió identidad. Hubo una época ahí en la que se construyó de forma desordenada y fea. Los ejemplos más claros son el edificio del Ayuntamiento y la iglesia. De las casas tradicionales que había quedan muy poquitas. Eso cualquiera lo ve. Había una plaza de abastos pequeñita, acorde con lo que era el pueblo. El Ayuntamiento, que se hizo donde estaba la plaza, es un espanto arquitectónicamente. Y además de ser un espanto es que no encaja nada. Teníamos una iglesia, que la seguimos teniendo y la iglesia vieja es guapa, pero tenemos delante un tendejón, una nave fea. No se cuidó eso a la hora de construir lo nuevo o restaurar lo anterior y es una pena".

"Creció muchísimo en cuanto a número de edificaciones. Toda la zona que va desde el centro de La Caridad hasta Viavélez eran campos, fincas de labor, y ahora están todas llenas de viviendas unifamiliares. En esa zona se construyó mucho, cada uno hizo sus casas como supo y como pudo, pero creo que sigue manteniendo esa estructura de edificación de un pueblo, con sus casas y su finca alrededor. Pero hay otras zonas del centro del pueblo que válgame Dios".

"A finales de los noventa, cuando todo ese boom inmobiliario, de construcción pues se hicieron muchos bloques. Sin embargo, no se reflejó mucho en el padrón. El concejo, de hecho, perdió habitantes. La Caridad en sí igual ganó porque hay un fenómeno, lógico por otra parte, de gente de los pueblos del concejo que bajaron a vivir aquí al jubilarse. Yo creo que fundamentalmente por tener más cercanos los servicios. Porque el transporte es un problema. No solo aquí, en todo el Occidente. No tenemos una buena red de transporte público. Dependes del coche para todo. Mientras eres joven, eres autónomo y conduces tú o te puedes permitir pagar el coche para ir a cualquier lado, no hay problema. Pero si no lo tienes o no lo puedes conducir ahí ya sí".

Los nuevos vecinos

"Nosotros no tenemos tanta segunda residencia. Tapia, por ejemplo, nos lleva muchos años de ventaja con respecto a eso. Porque recuerdo, cuando yo era una niña, que había familias en Tapia que se iban de su casa durante el verano a casa de otros familiares, para alquilarla a la gente que venía de vacaciones. Y eso aquí nunca pasó. En Tapia hubo un boom de construcción de la segunda residencia y aquí no tanto. Nosotros no tenemos playas tan espectaculares como tiene Tapia, evidentemente".

"Hay mucha gente que vive aquí y trabaja fuera, en Navia o en Ribadeo. Gente que vive aquí porque le resulta cómodo o agradable. O porque en algún momento le resultó más barato comprar aquí que comprar en Navia o en Tapia, que era prohibitivo. Aquí ocurrió igual que en la zona de Tapia y Castropol, que muchos compraron en Ribadeo porque era más barato comprar en Galicia que comprar en Asturias".

No al parque temático

"Antes de la autovía esto era vivir en el culo del mundo. Ir a Oviedo o a Gijón era una tortura. Se tardaba tremendamente. Ahora es prácticamente un paseo. A mí ahora no me da pereza ninguna y puedo hacerlo con absoluta tranquilidad ir y volver en el día. Eso también permitió que nos fueran conociendo. Hasta entonces poca gente se aventuraba a venir aquí porque era complicado, era una pesadilla. Éramos muy desconocidos y yo creo que es bueno que tiene la zona, que por ser muy desconocida sigue siendo un territorio como muy auténtico, está apenas maleado, no está masificado. Y a mí que, de repente, nos hayan descubierto, que ya han empezado a venir en masa, me preocupa. Yo nunca querría, pero es mi visión personal y supongo que cualquier hostelero de la zona me correría escobazos, yo no quería ver esto convertido en el Oriente. Pienso que perderíamos nuestra idiosincrasia".

Con medida

"Está bien que venga la gente, que nos conozcan, que sepan lo que hay, cómo somos, qué tenemos, pues tenemos nuestras cosas que ofrecer. Pero creo que eso habría que hacerlo con cautela. Aquí, cuando el boom de la construcción, decían que iban a construir una cantidad de cosas que yo me decía: ¿pero están locos? No tenemos infraestructura para todo esto. Ni en cuanto a traída de agua ni en cuanto a desagües… Luego además iba a estar ocupado un par de meses en verano y cerrado el resto del año. Tampoco pienso que debamos convertirnos en una especie de museo o en un parque temático para que vengan los turistas y digan: uy qué peculiar es aquello. Un territorio tiene que crecer de forma razonada y en beneficio de los que viven en él. Que otras personas lo conozcan y lo disfruten está muy bien, pero la prioridad yo pienso que tiene que ser la población que de forma estable está en ese territorio".

"Cada vez está llegando más gente a esta zona del Occidente. Yo entiendo que la gente que vive de la hostelería, de los alojamientos rurales, de todo esto, entiendo que para ellos es bueno y pienso que no tiene por qué ser malo para los demás, si se hace bien. Lo que no estoy segura es de cómo hacerlo bien. Tendrían que pervivir nuestras formas tradicionales de vida y poder compatibilizarlo con lo otro. Lo que me parece un peligro es poner todos los huevos en la misma cesta y apostarlo todo al turismo".

La joya que abrillantó Herminio

"En cultura en El Franco somos punteros. Hay bastante asociacionismo en el concejo y hay asociaciones que ya tienen una trayectoria larga de trabajo e inquietudes. Aquí se organiza, por ejemplo, la Noite Celta de Porcía, luego está la Asociación Arcángel San Miguel, que lleva muchísimos años de trayectoria organizando muchas actividades. Y está Amigos de As Quintas, que yo creo que es un punto y aparte. Marca mucho la diferencia y me parece que es un lujo. La sala de exposiciones de As Quintas, donde han expuesto los mejores artistas de Asturias, con la obra de Pelayo Ortega, de Bernardo Sanjurjo, de Martín Chirino, de tantos y tantos, es un proyecto muy guapo que nos diferencia claramente del resto de los concejos de la zona. Hemos tenido la suerte de que, desde hace un tiempo, el Ayuntamiento está apostando claramente por la cultura y tenemos una concejala que hay que quitarse el sombrero con ella. Tiene una implicación total en su trabajo y sabe hacerlo muy bien. Y tiene una cosa además muy importante, desde mi punto de vista. Sabe escuchar y estar siempre abierta a propuestas".

"Cuando se reformó As Quintas para hacer la actual Casa de Cultura, el escultor Herminio tuvo un empeño muy personal desde el principio en que hubiese un espacio dedicado a hacer exposiciones. Hizo muchas aportaciones fundamentales porque él sabía lo que quería y cómo tenía que ser una sala de exposiciones bien hecha. La prueba está ahí, es preciosa. A partir de ahí surgió la asociación. Herminio es el alma con el conocimiento que tiene de artistas y además ayuda mucho su prestigio a traer tan buenas exposiciones. Los demás colaboramos con lo que podemos. En mi caso es hacer guardias como personal de sala para abrir al público. Otros ayudan siempre con el montaje y desmontaje de las exposiciones, otros con las cuentas… La asociación no solo organiza exposiciones. El año pasado ya tuvimos un ciclo de conferencias, talleres…".

"Cada vez más la gente del pueblo se anima a participar y además es un escaparate fantástico para el pueblo. Porque La Caridad en determinados ambientes se conoce por As Quintas y por las exposiciones que hay. Es una oportunidad estupenda para todos los que vivimos aquí y es algo que nos pone en el mapa".

"Herminio es un genio. Yo así lo pienso y, además, es una persona extremadamente generosa con cualquiera que se acerque a conocerle y a interesarse por su trabajo y también es extraordinariamente generoso con su pueblo. Es la prueba palpable de que vivir en un ambiente rural, en un ambiente que tradicionalmente estuvo aislado, no es un impedimento para hacer cosas y lograr lo que él ha logrado".

La lengua del corazón

"Yo escribo en fala por dos razones. Una razón es muy clara: es la lengua de mi corazón, es mi lengua materna, es la lengua en la que yo aprendí a hablar, es la lengua en la que me siento más cómoda cuando quiero expresar sentimientos y emociones. Para mí, según lo que tenga que escribir, es más fácil expresarlo en fala que en castellano. Y, luego, también escribo en fala por una cuestión de militancia pura y dura. Yo tengo muy claro que esta lengua, si no se hace algo al respecto, va a desaparecer y eso es una pérdida irreparable. Como que cualquier lengua que se pierda, no quiero decir que la mía tenga más valor que otras. Pero sí pienso que es un error gravísimo dejar que se pierda nuestro elemento cultural más identitario. Es lo que nos hace diferentes y en un mundo en el que nos están vendiendo globalización por todos los lados esto es lo que marca la diferencia, lo que va a dar un valor añadido a este territorio. Son precisamente esas pequeñas cosas que nos identifican a cada territorio, a cada persona. Y en el Navia-Eo el valor identitario más fuerte es, en mi opinión, la lengua".