Fernando Artime, constructor y empresario de hotelería. Su empresa construyó la inmensa mayoría de los chalés levantados en Muros en la última década y ahora ha transformado el edificio protegido de la fonda El Brillante, en San Esteban, donde se alojó Rubén Darío en sus veraneos asturianos, en el Gran Hotel Brillante, de cuatro estrellas. Está convencido de que el Bajo Nalón, con su ría y su entorno cargado de potencial para el sector náutico, es el gran brillante aún sin pulir del turismo en Asturias.

El desarrollo urbanístico en Muros de Nalón lleva la firma del empresario Fernando Artime Fernández, de 50 años. Su empresa ha levantado la práctica totalidad de las nuevas construcciones del concejo en la última década. Recientemente, además, ha reabierto la histórica fonda El Brillante de San Esteban, convertido tras una millonaria y minuciosa reforma, por ser inmueble protegido, en un hotel boutique de cuatro estrellas donde hay una suite dedicada al poeta Rubén Darío, uno de sus huéspedes más ilustres. El autor nicaragüense, aconsejado por Pérez de Ayala, pasó tres veranos en la zona, en 1905, 1908 y 1909. Artime es un fiel creyente en el potencial de este entorno acuático donde el Nalón se entrega por fin al Cantábrico. Así es su vida y su visión:

"Nací en Piedras Blancas, pero mi padre, que en paz descanse, tenía un desguace de barcos en San Esteban de Pravia. Había tres desguaces que traían barcos de todo el mundo y uno de ellos era de mi padre. Los hacían chatarra y la vendía sobre todo al País Vasco. Así que mi padre ya conocía la zona. En 1982 se hizo una casa en Muros, en una zona llamada El Palomar. Primero veraneábamos, pero luego ya nos venimos a vivir aquí todo el año”.

"Estudié Ciencias Económicas y Empresariales en Deusto, luego trabajé dos años en el departamento financiero de una compañía de seguros en Madrid y, en 1998, decidí montar una empresa de importación y distribución de mueble colonial. Tenía una fábrica en Indonesia, fabricaba allí y vendía los muebles por toda España. Eso fue hasta el 2006, cuando vendí el negocio entero, tanto la distribución como las tiendas, a una empresa familiar de Madrid".

"Justo después de los muebles empecé con la construcción. Hice alguna cosa pequeñita, pero en 2008 ya empecé en serio en el sector. Yo soy un poco de ir contra corriente. Empecé cuando estalló la burbuja inmobiliaria. En Muros, los suelos entre 2004 y 2008 estaban carísimos, se llegó a vender con unas repercusiones del suelo altísimas. Empecé con el mercado un poco a la baja y supe negociar mejor el suelo. La primera promoción la empecé en 2009. Y me fue bien. Fíjate, yo creo que en 2012 los únicos chalés que se debieron de vender en España fueron en Muros de Nalón".

"La demanda, tras la pandemia, creció. Te voy a poner un ejemplo. La última promoción la hice en pleno covid, y yo pensaba que para mí iba a ser el fin del mundo. Imagínate. Tenía a la mitad la construcción del hotel de San Esteban y estaba iniciando una promoción. Me dije: ‘De esta no salgo’. Además, fui de los primeros en coger el covid, en marzo de 2020. Yo viajo mucho por aeropuertos, y creo que lo pillé allí. Me hospitalizaron a principios de marzo. Estuve una semana ingresado, lo pasé muy mal. Date cuenta de que era al principio, cuando no sabíamos aquello qué era. Bueno, pues había lanzado la promoción diez días antes del confinamiento y justo estaba yo ingresado. Pero, oye, no paraba de sonar el teléfono de gente que quería comprar un chalé. La promoción eran ocho chalés y vendí cuatro en el hospital, estando ingresado".

"Yo me decía: ‘¿Pero qué pasa aquí? ¿La gente se volvió loca?’. ¿Te acuerdas de aquel momento en el que todos iban por papel higiénico? Pues igual. Luego te ponías a razonar y, claro, veías que todas aquellas personas se veían encerradas en casa y lo que querían era estar en una casa en un pueblo y con un trozo de terreno. Llamaban de todos los sitios de España para comprar en Asturias, en Muros. Total, que aquella promoción voló. Vendí los cuatro primeros chalés al inicio de la pandemia, y dos o tres meses después vendí los otros cuatro".

"En la última década, hicimos unos 110 chalés, aproximadamente, en Muros. Casi todo lo que se construyó lo hicimos nosotros. Aunque el plan urbanístico te permite hacer pisos, lo que siempre quise para Muros son chalés adosados. Fue lo que se vendió. Incluso en épocas muy duras, como el 2013, 2014, 2015… Años en que no se vendía nada".

"El futuro de Asturias en el tema náutico es San Esteban, sin duda. Porque el resto de puertos están todos saturados. Tú vas a Candás, a Luanco, a Navia, a Ribadesella, a Llanes, y están a tope. Y en San Esteban está todo por desarrollar. Creo que la pasarela entre San Esteban y La Arena sería un revulsivo para la zona. Lo dice toda la gente que viene al hotel, se pregunta por qué tiene que dar todo ese rodeo para llegar al pueblo de enfrente pudiendo tener una pasarela. No creo que la inversión sea muy grande, además".

"Otro ejemplo de potencial de esta zona: el Sella ya va saturado de piraguas ,y el descenso del Nalón no sé si es más bonito, pero por lo menos es igual de bonito que el Sella, y no baja nadie en comparación. Se sale de Candamo y se llega a Pravia y es impresionante, y, en comparación con el Sella, van cuatro gatos. Lo mismo te puedo decir del potencial del paddle surf, que te llevan desde San Esteban hasta la isla de los kiwis y hasta el castillo de los Fierro y es impresionante. Creo que los próximos años el turismo en el Bajo Nalón va a aumentar mucho. Exponencialmente, toda esta zona tiene un potencial altísimo: la ría del Nalón, Somao, la senda costera, San Esteban, la playa de Aguilar y, cerca, Cudillero, que además del anfiteatro tiene el Faro Vidio y el palacio de los Selgas. Nosotros siempre le decimos a nuestros clientes que la visita a la quinta de los Selgas es obligada. Todo el mundo viene enamorado".

"Cuando me metí en la rehabilitación del hotel Brillante, que nos costó 3 millones de euros, me decían que si estaba loco. Quise hacer algo diferente. Yo apuesto por el futuro de la zona, creo que va a ser un referente en Asturias. Aparte de los muchos atractivos que hay aquí, creo que la gente empieza a buscar otros destinos turísticos en Asturias. Nosotros tenemos mucha clientela que viene ya como alternativa de esos destinos del Oriente. Al cliente extranjero esto le encanta. El cliente extranjero no tiene ni idea de qué es Llanes o Ribadesella, ellos entran en Booking, ven el mapa, ven que, oye, aquí hay un hotel muy guapu, con una puntuación muy alta, y vienen. La gente quiere tranquilidad y este es un pueblo muy tranquilo".