Esperanza Conde Presidenta de la parroquia rural de Sobrefoz. Son 52 vecinos, entre ellos nueve niños. Y para ellos, que son el futuro, dice Esperanza Conde, la parroquia rural de Sobrefoz trata de mantener un calendario de actividades a lo largo del año. Es su forma de luchar contra un declive demográfico que en pocos lugares de Asturias es tan acusado como en Ponga.

"Me llamo Esperanza Conde Gallinar, tengo 63 años, soy la presidenta de la parroquia rural de Sobrefoz, trabajo como celadora en el HUCA, en Oviedo. Yo vivi la pandemia aquí, en primera línea de tiro, en Urgencias. Pero la verdad es que nunca tuve miedo, jamás me fui a trabajar pensando: a ver si lo pillo. Ahora estoy abajo, en Rehabilitación, en el mostrador blanco, pero yo siempre fui de Urgencias. A mí me gusta la actividad y el movimiento. La urgencia es algo muy dinámico, un no parar y yo, que soy puro nervio, pues me gusta siempre estar en actividad. Por eso siempre en el pueblo intenté tirar porque Sobrefoz no se muera ¿sabes?".

"Yo no nací en Ponga, pero me llevaron a los pocos meses. Mi madre nació en San Juan de Beleño, en una casina un poco antes de llegar al pueblo. Mi padre era guardia civil y en una fiesta de aquellos años se conocieron y se casaron, motivo por el cual en uno de los traslados yo nací fuera. Pero retornamos pronto al lugar. Mi padre trabajó de guardia civil hasta que murió muy joven por una enfermedad. Yo me quedé huerfanita con 6 años. Desde que quedamos huérfanas, mi madre vino con su madre para acá para Beleño y allí nos hemos criado las tres hermanas. Y allí conocí en las fiestas al que hoy es mi marido, que es del pueblo de al lado. Él estuvo en la emigración, en Holanda, trabajando en los altos hornos, marchó a los 19 y volvió a los 33. Cuando nos casamos, compramos una casa en Sobrefoz. Ahora vamos todos los fines de semana y las vacaciones".

"Sobrefoz fue siempre un pueblo muy dinámico y con ganas de respetar tradiciones y de conservarlas. Ya en el 2000, antes de ser yo presidenta de la parroquia rural, hicimos una asociación que promovía todo a nivel cultural: hacíamos concursos de tonada, jornadas de teatro, y durante catorce años hacíamos un mercado tradicional, el Trasiegu, para que no decayeran los oficios antiguos y que nuestros niños los conocieran. Participaba la gente mayor del pueblo, no eran actores. El puesto de las filanderas eran cuatro personas mayores que sabían de aquello, cómo era todo el oficio de cardar, todo el proceso… Pero, poco a poco, la ley de la vida, hijo, se las fue llevando".

"Hacíamos miles de actividades, la verdad. Hacíamos una Nochevieja de hermandad todo el pueblo y salíamos a las 12 a comer las uvas con el reloj del campanario. Es un pueblo que mantiene la tradición del aguinaldo y salen de los chicos a caballo. Hacemos también las jornadas de la cabalgata. Van a caballo los Reyes Magos. Eso es algo que aún mantengo. La organizo yo. No solamente para los niños, es que se involucra todo el pueblo. Hacemos una chocolatada. Para el carnaval yo sigo manteniendo esa tradición de ir con los niños de casa en casa con el cesto y te meten huevos. Ahora, últimamente, también hay que hacer lo de Halloween... Yo no es que sea muy propensa, pero bueno… Yo lo intento sobre todo por los niños que tenemos, que son el futuro. Porque, a pesar de todo, en Sobrefoz hay niños. Para un pueblo tan pequeño hay nueve. Hay que luchar porque esos guajes tengan actividades".

Esperanza Conde Julián Rus

"Y además de todo lo que te conté, en la escuela voy juntando cosas, como un museo, ¿sabes cómo te digo? No sólo se recrea cómo era una escuela, también otras tradiciones. También recreamos antiguos oficios. Está lo típico del médico, con el maletu; la valija del cartero de antes, del año que reinó Carolo; una colección de primeros sobres en circulación… Lo tenemos en las antiguas escuelas. No está abierto al público, pero se lo enseñamos gratis a la gente que viene".

"El mercado tradicional se tuvo que dejar de hacer porque, la verdad, la guadaña nos llevó a toda la gente mayor que es la que hacía los oficios antiguos y bueno, claro, ya una también después de 16 años tiene que dejar un poco el relevo generacional, a ver si cogen el mando. Es que el declive demográfico en Ponga es bestial porque hay mucha muerte y poco nacimiento, pero ahí seguimos. No nos ayudan las comunicaciones y tampoco nos ayuda el no tener buena conexión a internet y cobertura". 

"Eso influye mucho. Mira, la gente para establecerse en el concejo hoy en día necesita wifi y nivel de Internet, esas cosas. Y en aquella zona para eso estamos fatal, por no decirte horrible. Ese es uno de los problemas gordos, gordísimos, que hay. Habría que invertir en eso. Hay un trozo de carretera ahí, desde Sellaño hasta el balneario de Mestas que te quedas sin cobertura ni siquiera del 112. Ni para llamar a emergencias. Y lo mismo te digo desde Sobrefoz a Ventaniella que es un tramo de unos ocho kilómetros muy visitado. Ahí tampoco hay cobertura ni para el 112. No hace tanto hubo un chico de Sobrefoz se cayó y, nada, no hubo manera de llamar al 112. Cayó con el quad, que le quedó medio entornáu, y menos mal que pasaba uno de casualidad por allí y pudo avisar. Si no, se queda allí frito. Ahora en Sobrefoz tenemos un punto wifi, en la plazoleta, donde el bar, da una cobertura de 50 metros. Pero arriba no funciona. Eso que te comentaba de los wifi, eso se tiene que mejorar y mucho porque si tú quieres que acomodarte al siglo que estamos pues tiene que ser unas buenas comunicaciones a todos los niveles. Si tú quieres que la gente joven venga, tienes que darles esa opción".

"A nivel de cobertura la verdad es que estamos muy mal. Estaba viendo el otros día comentarios por el Facebook de que estaban sin televisión en el pueblo de al lado, en Abiegos. Hay muchas cosas que tenemos que mejorar ahí; carreteras supernecesarias. La carretera que va de Sobrefoz a Abiegos está fatal. Ahora, por suerte, nos van a arreglar la PO-1 que va desde Sobrefoz a la casería de Ventaniella. Fue algo que se solicitó y yo, la verdad, es que escribí dos cartas al consejero Alejandro Calvo y y como también él es de pueblo, parece que le llegó un poco al alma y ya nos contestaron que nos la van a reparar".