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El niño que, como tantos, tuvo que irse más allá de La Garganta

ASTURIANOS EN SAN MARTÍN DE OSCOS: Manuel Rico

Julián Rus

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Manuel Rico, es fotógrafo aficionado y policía nacional jubilado. Tiene 64 años. Nació en el pueblo de Revoqueira, de San Martín de Oscos. Su familia emigró a Avilés. Él se hizo policía nacional. Ahora vuelve con frecuencia a la casa, reconstruida, de su abuela y en Los Oscos disfruta de su pasión, la fotografía y los vídeos tomados desde un dron, que pueden encontrarse en sus cuentas de redes sociales, llamadas "Gente de oscos"

"Nací aquí, en un pueblín que se llama Revoqueira. Está a unos tres kilómetros de la capital de San Martín de Oscos. Yo me fui de Los Oscos, o más bien me llevaron, cuando tenía 8 o 9 años. Nos fuimos en la época de la industrialización del centro de Asturias, cuando Ensidesa y las minas. Aquí, de aquella, hubo una emigración tremenda".

"Primero se fue mi padre, como otros muchos, a la zona de Avilés a probar suerte con el trabajo. Nosotros, los tres hermanos, nos quedamos en San Martín con mi madre y mi abuela. Aquí se estaba pasando una época muy mala. La economía, dentro de los pueblos, era muy dispar. Dependía de la casería que tuvieras. La nuestra era de cuatro praos en sitios malos y poco productivos. Mantenían malamente una o dos vacas. Era una situación realmente mala, muy mala. No recuerdo haber pasado hambre, pero subsistías comiendo lo que ibas cultivando, lo propio de casa. Cosas como las naranjas o los plátanos ni las conocías".

Adiós entre la nieve

"Nos fuimos todos en 1967. Ese día no se me borró de la memoria. Había una nevada impresionante. La carretera era terrible. En aquella época, de Los Oscos a Avilés en coche tardarías seis horas. El puerto que hay entre Vegadeo y Los Oscos,La Garganta, tenía firme de gravilla y piedra, no tenía ni vallas, ni quitamiedos. Y el ancho de la carretera… Si se cruzaban dos coches, había que maniobrar. Luego, la carretera que iba por la costa era horrible, todo curvas".

"Para llevar las camas y cuatro cositas que teníamos, fuimos los seis en un camión que era de los años 40 o 50. Algunos tuvimos que viajar en la caja de atrás. El primer pueblo al que fuimos a vivir fue Taborneda (Illas), cerca de Avilés. Cuando llegamos, había una nevada considerable también. Justo delante de la casa había un naranjo y estaba lleno de naranjas. En mi vida había visto ni un naranjo ni naranjas".

Las impresionantes imágenes de San Martín de Oscos desde el aire

Manuel Rico

"Para nosotros fue un cambio muy grande. Como bien sabes, en la zona de Los Oscos, se habla lo que ahora se llama asturiano occidental. Así que eu falaba como se falaba por aquí. Eso era un problema, porque los críos del colegio nos marginaban. Nos llamaban gallegos. Y al haber salido de este mundo rural estábamos un poco amilanados, éramos un poco el hazmerreír. Nos suponía un problema ir al colegio, no nos gustaba".

"Tardamos algunos años en volver a Los Oscos, yo tendría 14 o 15 años ya. Te puedo decir que fue en el primer coche que tuvo mi padre, un Seat 1500. Era un cochazo, pero el cochazo tenía truco. Era un cochazo que tenía más kilómetros que la caravana de Matusalén. Había sido de un taxista. El coche estaba de aquella manera, los kilómetros no se los quitaba nadie. Siempre recordaré que desde Vegadeo hasta coronar La Garganta no me quedaron lágrimas en el cuerpo del miedo que pasé en el coche, de ver el precipicio sin una valla de protección sin nada".

La nueva vida

"Después de Taborneda nos fuimos a Valliniello, donde había muchísima gente de aquí de Los Oscos. Unos les iban buscando casa a los otros. Mi padre trabajó siempre en temas de la construcción. Primero en vivienda. Luego en grandes empresas tipo Construcciones y Contratas. Trabajó en la ronda de Oviedo y en los túneles del Huerna. Luego, poco a poco, la economía fue mejorado en la familia y mi padre compró una casa en la zona de Guimarán de Carreño. La fuimos restaurando, un poco entre todos. Ahí ya estuve con mis padres hasta los 23 años".

"Hice el bachiller y luego estuve cinco años trabajando en una empresa que reciclaba escoria de los altos hornos. Hasta que un amigo me propuso, junto con otro más, apuntarnos a las oposiciones que había en León a la Policía Nacional. Un cuñado suyo tenía una casa en Valencia de Don Juan y, de la que íbamos de fiesta, nos propuso ir examinarnos. Así lo hicimos. Y, curiosamente, yo aprobé y ellos dos no. Era en León capital. El día anterior, a las siete de la mañana aún estábamos en la verbena en Valencia de Don Juan".

"Pues aprobé las oposiciones y luego me fui a la academia de la Policía. Lo cogí con ganas, hinqué los codos. Era la promoción de septiembre de 1989, éramos 2.000 y yo quedé el número 55. Cuando entré ya no era el uniforme gris, era el uniforme de color marrón y amarillento, tipo Cola-Cao. Al haber sacado un muy buen número fui de los poquísimos policías que vinimos destinados directamente de la academia para Asturias. Y siempre trabajé en Asturias. Aunque hice comisiones de servicios, estuve en la Expo de Sevilla, en las Olimpiadas de Barcelona, en escoltas en Madrid, en la operación Paso del Estrecho… Sí que me moví bastante".

El reencuentro

"Pasaron años en los que apenas venía a Los Oscos, o venía de año en año. La casa de mi abuela acabó cayendo. Pero hace unos 25 años, un día nos sentamos todos a hablar y nos planteamos hacer la casa de nuevo. A partir de ahí empecé a venir mucho más a menudo. También mejoraron las comunicaciones. Hasta hace algunos años, la comunicación con el centro de Asturias era patética".

"La evolución de Los Oscos ha sido dispar. Hay tres Oscos, como bien sabes. Villanueva de Oscos y, sobre todo, Santa Eulalia, se abocaron mucho más hacia el turismo rural. Hubo mucha gente que aprovechó las grandes facilidades que daban para reconstruir casas y dedicarlas al turismo rural, con buenas subvenciones. Santalla fue el que más apostó por el turismo. Pero San Martín de Oscos no cogió ese tren, o no lo cogió a la velocidad que los demás. Y eso tiene una explicación. De siempre, las mejores ganaderías, con más cabezas de ganado y sobre todo con las mejores praderías, las más planas y más extensas, estaban en San Martín de Oscos. La gente que aguantó el tirón y que se fue quedando aquí, fue cogiendo a renta las tierras de todos los que nos fuimos. De manera que algunas ganaderías en pocos años pasaron de tener 100 cabezas a 200, incluso 300".

"En San Martín también se apostó por el turismo, pero menos. También hay gente que tiene casas de turismo rural. Y te digo una cosa: tiene tres de los mejores establecimientos del todos Los Oscos, por los locales y por la gente que los lleva. Y también en cuanto a rutas de senderismo. Yo creo que la más bonita es la de la cascada de A Seimeira, en Santalla. Pero luego la segunda más bonita yo diría, y que no se me enfade nadie, es una que hay desde Revoqueira hasta Mon".

"Todas aquellas ayudas vinieron muy bien. Se han mejorado las comunicaciones y se han restaurado muchas casas. Estéticamente y en servicios, Los Oscos pegaron una subida tremenda. Pasaron de ser unos sitios un tanto marginales a que todo el entorno esté cuidado".

El turismo

"Desde hace 8 o 9 años, a medida que se terminó la Autovía del Cantábrico y desde que realmente te pones en Oviedo en dos horas tranquilamente, Los Oscos aumentaron su atractivo turístico, al ser una zona realmente virgen, sin contaminación, donde tienes cientos de rutas de senderismo. Y si ya tenían un atractivo, con el Covid el atractivo fue triple. En aquella época, muchísima gente, incluso asturianos, descubrieron Los Oscos. Hasta el punto de que hubo ahí un año en que yo, particularmente, considero que había saturación".

"Parece que la apuesta de Santa Eulalia fue acertada, pero con esta economía que tenemos en Europa, con esta inflación en la que tenemos que dedicar cada días más a pagar gastos, no sé qué va a ocurrir con el turismo nacional. ¿Podrá la gente cogerse un apartamento rural en Semana Santa o vacaciones? Esperemos que la cosa evolucione, pero no pinta muy bien".

El despoblamiento

"El gran problema que tenemos en Los Oscos es la edad media de la población ( 56 años, según Sadei). No hay relevo generacional. Puedes encontrarte con caserías que tienen 300 vacas y que no tienen relevo. No hay relevo porque se da la paradoja de que si tú vives en un pueblo y te gusta la ganadería, lo primero que queremos es que nuestros hijos tengan una mejor posición social, un trabajo mejor y, consecuentemente, los mandamos a estudiar fuera. La gente se va a estudiar a la universidad, a Lugo, a Oviedo, a León, y se desvinculan de estos sitios. Dile tú a un chaval de 22 años, con su carrera de Veterinaria o de Medicina, que vuelva al pueblo a estar detrás de las vacas de sol a sol. Evidentemente intentan conseguir trabajo en aquello para lo que estudiaron, es lógico. Buscan un trabajo estable donde tengan un horario y fines de semana libres. Por eso, al final, sólo una parte mínima de la población joven se queda con la ganadería de sus padres. Esto es un problema serio a la larga. El despoblamiento es preocupante Ya conozco 10 o 12 pueblos de Los Oscos donde solo vive una persona".

"Y la falta de gente incide también –y te podrían decir los hosteleros y alguna empresa agraria que hay– en que hay auténticos problemas para conseguir gente para trabajar. Y hay que dar gracias que ha venido gente de fuera, a todos Los Oscos, pero sobre todo a Santa Eulalia. Gente que vino de Madrid, o de otros lugares, gente que le gusta lo rural y que están haciendo sus propias actividades. Esa gente vino de fuera ayudó, pero no compensa ni con mucho a toda la gente que se va perdiendo".

Los eólicos, una plaga

"Los parques eólicos es un tema polémico. Los Oscos, y en Villanueva, en concreto, fueron de los primeros municipios en Asturias en tener molinos de viento hace casi vente años. En su día fue polémico. De tal manera que había alcaldes de Los Oscos que estaban a favor y había alcaldes que no. Ahora llega la plaga de querer poner cantidad de parques eólicos aquí. Yo, particularmente, estoy en contra. Esto es una Reserva de la Biosfera, una zona virgen, y atrae turistas justo por eso. Y, además, ahora estamos hablando de estos monstruos. Los molinos que ahora quieren poner son auténticos mamotretos. (Son torres de más de 200 metros de altura)".

"Y hay un agravio comparativo. No lo entiendo. Hay zonas de Asturias donde potencialmente hay aire, donde hay cordales, donde técnicamente se podrían poner molinos. Y no se ponen. Por ejemplo, no se ponen en la zona de Llanes. ¿Y tenemos que comernos todos los molinos eólicos en el Occidente? ¿Por qué no hay igualdad? Necesitamos energía limpia, sí. Pero colaboremos en toda España y en toda Asturias. ¿Por qué tenemos que tener Los Oscos plagados de molinos, mientras que vas a otros concejos y no se ve uno ni por asomo?"

"Ésta, claro, es mi opinión, pero no deja de ser la opinión de mucha gente. También, lógicamente, yo entiendo a esa persona que tiene un pedazo monte que no está dando nada y le van a dar un dinero todos los años. Entiendo que esa persona prefiera que instalen los molinos, pero yo le pediría a esa persona que estudie bien qué va a suponer ese dinero en su economía. Porque resulta que va a tener que pagar IVA y va a tener dos pagadores, con lo cual va a tener que hacer declaración de la renta donde antes no la tenía que hacer. Y a lo mejor tiene que contratar hasta un gestor que antes no tenía para que le lleve los temas. Con lo cual, igual se le va lo comido por lo servido.

"El perjuicio de los molinos los pagamos todos. Los sufrimos todos, algunos se llevan unas migajas –a los que les ponen molinos en sus montes–, pero los verdaderos dinerales se los lleva la compañía eléctrica. Cuando digo que los sufrimos y los pagamos todos, hay que tener en cuenta que tú tienes una casa aquí y vale un dinero. Pero cuando esto esté plagado de molinos va a haber una devaluación tremenda. Algunos se llevan unas migajas pero, ya digo, los verdaderos dinerales se los llevan las compañías eléctricas. Esa es la realidad".

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