En San Martín cada piedra es una historia
Cajastur ha colaborado en la realización del proyecto de dinamización y atención a personas mayores "Saber Vivir"

Palacio de Mon, en San Martín de Oscos. / M. I.,
M. I.
Cajastur ha apoyado numerosas iniciativas por todos los concejos de Asturias, en los ámbitos cultural, social y deportivo, entre otros. En San Martín de Oscos, la entidad bancaria ha participado en el desarrollo del proyecto de dinamización y atención a personas mayores "Saber Vivir".
San Martín de Oscos forma parte de la comarca de Oscos-Eo, integrada también por Castropol, Vegadeo, San Tirso de Abres, Taramundi, Villanueva de Oscos y Santa Eulalia de Oscos. Los afluentes de los ríos Eo y Navia movían los molinos, la abundante madera de los bosques alimentaba los fuegos y el vecino puerto de Ribadeo facilitaba la labor de comercialización por mar. La zona ha recuperado toda esa historia bajo la forma de ferrerías, mazos y fraguas que valen como testimonio.
Entre el patrimonio artístico de San Martín de Oscos destaca el Palacio de Mon. Condicionado por la disposición inclinada del terreno, su fachada principal está orientada al sur mientras sus cimientos se adaptan a la ladera, encajándose en la crujía oeste bajo rasante mientras va desarrollando altura hacia el Este. En planta se distinguen dos partes articuladas en torno a dos patios. La parte delantera forma una planta rectangular, con cuatro crujías que cierran el patio que está situado detrás de la entrada principal. Alineadas con la crujías, se alzan torres de planta cuadrada y mayor altura.
La parte trasera se dispone tras la crujía que cierra el primer patio, formando una planta en forma de trapecio, situándose en su frente norte la capilla y un portón de entrada. Varias escaleras en cada patio dan acceso a las diferentes estancias, así como al piso superior, abierto a los patios a través de corredores de madera asentados sobre basas de piedra.
La torre situada en el ángulo sureste y la crujía central muestran la parte más antigua de la edificación, remitiendo al siglo XVI, aunque la crujía central presenta rasgos bajomedievales, lo que lleva a pensar que se trata de un edificio reconstruido a partir de una casa-torre medieval.
Las ruinas de la crujía del lado este contaban con una torre, hoy también derruida. El resto del edificio fue construido en varias fases a lo largo del siglo XVIII, empleando para ello mampostería y sillares de arenisca y pizarra perfectamente tallados.
Un elemento destacable del edificio es la capilla, bajo la advocación de San Fernando, nombre que fue usual en los primogénitos de la familia a lo largo del siglo XVIII. La capilla está compuesta por una pequeña y corta nave-presbiterio de bóveda de cañón rematada en testero recto, que en el lado del evangelio cobija un sepulcro.
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