Cele pilota la empresa que revolucionó la sidra asturiana
"Yo tenía claro que si hacía lo mismo que los demás no iba a vender nada"

Julián Rus
Cele Foncueva, empresario del metal, llagareru y piloto de rally. Cele Foncueva, de 60 años, dirige en el polígono de Santianes, en Sariego, una empresa del metal que fabricó buena parte de la maquinaria que sirvió para modernizar el sector sidrero de Asturias. Él mismo es llagareru. En Sidra Foncueva es digno sucesor de su padre, Luis, ya fallecido, uno de los maestros llagareros de referencia. Fue un brillante piloto de rally. Sigue corriendo, pero como afición: "Como el que va de pesca".
"«Mi nombre completo es Cele Foncueva Berros. Cele viene de Celedonio y nunca me gustó Celedonio. Ya cumplí 60 años, nací el 12 de mayo de 1962. Yo ya nací en una familia de emprendedores. Mi padre y mi madre, cuando se casaron, que se casaron muy jóvenes, sobre los veinte años, se hicieron cargo de una tiendina de ultramarinos que tenía la familia. Yo me crié en una tienda de ultramarinos de un pueblu donde era bar, ultramarinos, recogían la leche y teníamos un almacén de piensos. Ya teníamos el llagar, pero en ese momento por la crisis estaba parado. Poco a poco fuimos creciendo; con el almacén bastante. Luego ya, cuando yo ya empecé a tener un poco uso de razón, mi padre compró el llagar a los hermanos y a mi abuelo y retomamos la labor del llagar. Esto fue aproximado en 1970. Luego ya empezamos a crecer con el llagar, a hacer una marca referente en el mercado. Es cuando yo cuando empiezo a meterme en el mundo de las carreras. Mi padre sigue con los negocios, pero, en torno al 1990, cuando dejo la competición, mi padre también abandona el almacén de piensos y se centra sólo y exclusivamente en el llagar. También es cuando yo monto Construcciones Foncueva, que es el taller donde hacemos la maquinaria para el sector de la alimentación".
"Empecé en el autocross de copiloto en 1983 con Alberto Hevia padre y con Panero. Nadie se quería subir con Panero porque corría mucho y era un tío demasiado azotáu. Hice autocross en 1984 y 1985. En 1986, empecé a correr en montaña con un Simca. En 1987 tropiezo con Pino (José Bernardo Pino, ex piloto de rallyes y actual colaborador de automovilismo de LA NUEVA ESPAÑA). Fui copiloto suyo en el momento en el que Pino ganaba las carreras a nivel de Copas de España y aquí en Asturias. Empiezo a correr con él y él es quien me apadrina para dar el salto. De hecho, en 1987, y yo sin haber corrido nunca, empecé a correr el Campeonato de España de Rallyes, una copa de promoción que se llamaba la Copa Ibiza. El que me ayudaba y echaba un cable era Pino".
"Entré en el automovilismo por una cosa muy sencilla. Nosotros vivíamos en una zona de Sariego que es un tramu muy míticu, que se llamaba La Campina. La carretera que va desde Nava a La Campa por el Alto de San Román. Por ahí pasaba el Rally Ciudad de Oviedo y el Rally de la Manzana. Todos aquellos pilotos empezaron a parar en nuestra casa a comer un pinchu o a comer al mediodía. Y aquellos pilotos empezaron a ser mis ídolos. Así fue como enganché".
"Me dijeron que Panero andaba buscando un copiloto y yo fui a mi casa y dije: ‘Que voy a correr un rally’. Y mi padre me dijo que mientras que yo viviera allí que imposible. Entonces preparé la maleta y al día siguiente marché de casa. Cogí la maleta un domingo mientres que estaben durmiendo la siesta. No dejé ni una nota, me largué. ¿Cuándo fue? Déjame rebobinar. Tendría yo 20 o 21 años. Pues, mira, la primera noche dormí en un hostal en Pola de Siero, en Les Campes. Y luego, como yo había estudiado en el Seminario de Oviedo, al día siguiente fui para el seminario con los amigos que tenía allí, que estaban estudiando para ser curas y la hostia, y me proporcionaron una habitación. Estuve allí una semana, hasta que me encontró mi güelu, el padre de mi padre, que me dijo que podía hacer lo que me diera la gana y que pa casa. Así que volví para casa, pero con unes condiciones. Y les condiciones eren que les carreres eren inamovibles. Si no, no volvía".
"El momento en el que vieron que aquello era serio, mi padre, Luis Foncueva, pasó a ser mi primer puntal. Era una buenísima persona. El hombre me daba lo que no podía y lo que no tenía. Lo llevé hasta una situación ruinosa. Tú imagínate que en mi casa, más o menos en el año 90, mi padre y mi madre ganarían como 20.000 euros al año para vivir la familia, que éramos cuatro. Pues yo en el 1993 debía 300.000 euros".
"En el año 90 corro el Campeonato de España de Rally bajo la tutela de Ford España y patrocinado por El Árbol. Hicimos una apuesta dura que al final salió porque quedamos campeones de España de rally (Grupo N). Fui el primer piloto asturiano en ganar un campeonato España absoluto. Corrimos nueve rallies y terminamos seis pero ganamos esos seis y quedamos campeones. Pero quedamos jodidos porque debíamos 300.000 euros, traíamos de atrás una ruina de la hostia. Tuve suerte que Ford España me echó un cable me quitó una serie de dinero que debíamos y, además, fue cuando ya puse los negocios. A montar el taller me ayudó mucha gente, sobre todo José Luis García Meana, que era el dueño de Él Árbol. Me dejaba las naves donde fabricar las máquinas, no me cobraba la renta y me ayudaba para conseguir dinero de los bancos. Si no es por eso, con el negocio de mi padre estaríamos pagando todavía. Tuve mucha suerte porque diseñé un par de máquinas para el sector de la sidra y empecé a vender como churros. Y en muy poco tiempo libré todas las deudas".
"El primer producto estrella fueron las prensas para sidra. Eran redondas, verticales y de acero inoxidable. Fue un avance importante en aquella época porque no había que lavar madera y no hay que andar monta y desmonta. Todo comenzó de una forma curiosa. Empecé a trabajar en el llagar para mi padre y cuando terminé la primera prensa vino un vecino mío, que era el que era el dueño de sidra Riestra, y me dijo: ‘Vaya prensa más guapa, ¿quién te hizo esta prensa?’. ‘La hice yo’. ‘Oye, pues tenemos que hacer negocio. Quiero que me hagas 4 prensas, te voy a pagar bien’, me dijo. Pues así arranque el negocio. Gracias a él. Le hice las 4 prensas y nada más hacer esas cuatro ya empecé a vender prensas como churros. Vendí más de sesenta, creo. De aquella, había una persona en el sector muy importante, el dueño de Industrias Fernández, aquí al lado de La Polesa, en Granda. Lo hacía bastante bien. Lo que pasa es que hacía lo que le pedía el llagar. Y nosotros hicimos todo lo contrario. Yo dije: si hago lo mismo que hace éste al mí no me va a comprar nadie. Yo tengo que hacer cosas que no haga ni Dios. Y ese fue el secreto".
"Nosotros al sector le dimos un giro importante. Durante muchos años prácticamente sólo trabajamos para el sector de la sidra. Empezamos a hacer prensas redondas de apriete hidráulico, que hasta ese momento eran cuadradas y todas de madera. Eso mejoró muchísimo el proceso de prensado. También incorporamos los manzaneros de agua. Nosotros habíamos vístolos en Francia y los trajimos aquí. Imagínate, la manzana todavía se movía con cinta transportadora o con carretillas con un cazo adelante. Trajimos aquí un sistema que vimos Francia –que lu intuimos porque no nos enseñaron cómo era aquello– que consistía en hacer un depósito y bombear agua encima de la pila de la manzana. Solo por efecto riada, por una canaleta lo llevaba hasta el punto de procesar. Hacías dos cosas: primero, transportaba con agua, que no tenía ningún coste y ni esfuerzo físico; y también aprovechabas para lavarlas".
"Hicimos también otra máquina que tuvo mucho éxito. La sidra, para llevarla al mercado, hay que batirla y, en aquella época, cargábamos las cajas en los camiones en horizontal y metíanlo por los caminos que estaban en mal estado, llenos de baches. Así la batían. Entonces hicimos una máquina para batir en la bodega. Metías un palé, tumbada las cajas y las empezaba a batir. Arrancamos con un taller que yo no había visto una chapa en mi vida y de repente vendimos como 120 máquinas. Había plazos entrega y la gente esperaba 2 años por una máquina nuestra. Por una prensa, por una batidora… Luego ya empezamos a meternos en todo, ya empezamos a fabricar trituradoras, bombas, llenadoras… hacíamos ya de todo. Líneas completas de embotellado".
"Ya cuando se empezó a saturar un poco el sector de la sidra dimos el salto, de la mano de Arias, a los lácteos y los quesos. Empezamos a hacer todo el proceso del queso del Burgo de Arias, empezamos a fabricar para ellos montones de máquinas. Estuvimos casi 30 años solo y exclusivamente para ellos".
"Ahora mismo, para que te hagas una idea, trabajamos para los grupos lácteos más grandes del mundo: Lactalis, Bongrain, también algo para Nestlé… Nuestro principal cliente ahora mismo es Reny Picot. Y ahora ya mejoramos mucho. Hacemos la ingeniería, la fabricación y el montaje, todo llave en mano. Lo único que subcontratamos es la parte de la automatización".
"Yo estoy convencido de que el sector de la agroalimentación es uno de los sectores que más futuro tiene en Asturias. El problema que tenemos es la cantidad de zancadillas que ponen desde la administración, las pocas facilidades que existen. Vamos, que son todo trabas. Los empresarios necesitan funcionar y necesitan ayuda. Lo que no puede ser es que tú tengas ganas de emprender y que todo sea como una carrera de obstáculos. Eso es inviable y eso es lo que pasa en Asturias, viven ajenos a la realidad, no escuchan al sector. Y no pasa solo en el sector de la sidra, pasa en todos los sectores".
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