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La historia del gran reino de la leche, según Paco Bárcena

"En Bárcena de Monasterio éramos entonces unas cien personas, ahora somos doce y once estamos jubilados"

ASTURIANOS EN TINEO: Paco Bárcena

Julián Rus

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Francisco Javier Rodríguez Blanco, ganadero jubilado. Todo el mundo lo conoce como Paco Bárcena, por su pueblo de nacimiento y residencia, Bárcena de Monasterio. Tiene 73 años y ya está jubilado, pero fue uno de los ganaderos de leche más relevantes del concejo –sigue siendo una voz muy respetada en el sector– y también fue alcalde de Tineo por Unidad Campesina, la formación independiente que gobernó casi dos décadas el municipio tinetense

«Aquí en Tineo siempre se quedaba el mayor de los hijos al frente de la ganadería de los padres, pero en este caso fue el hijo pequeño. Yo soy el menor de los tres. Tengo una hermana que es profesora, ya jubilada, que estuvo toda la vida en Potes dando clases, y un hermano que trabajó en la Caja de Ahorros y vive en Oviedo. El único que siguió con la ganadería fui yo».

«Nací en el año 50, así que tengo ahora mismo 73 años. Nací en Bárcena de Monasterio de Tineo y aquí viví hasta que estudié para ingeniero técnico agrícola, especialidad en gestión y dirección. Me dediqué un año a la enseñanza cuando tenía 25 años pero luego consideré que no era lo mío. Volví para casa y continué con la explotación de ganado de leche de mis padres. Siempre me gustó la ganadería. Sólo estuve fuera de ella cinco años, de 1990 a 1995, cuando fui alcalde de Tineo, con Unidad Campesina. Pero me marché porque consideraba que la política tampoco era mi fuerte. Y aquí seguimos. Ahora estoy jubilado. Ya cerré la explotación».

«Me crié en el entorno de Bárcena. Entonces se salía muy poco de casa. Era una economía de subsistencia. Comías lo que producías. Producíamos trigo, patatas, teníamos cerdos para hacer la matanza, remolacha y maíz para alimentar a las vacas, fabas para vender, avellanas que recogíamos para sacar algún dinerín… Y comíamos potaje y carne, lunes, martes, viernes, jueves, viernes y sábado. Excepto el domingo, que hacían algo especial. Y, bueno, leche de postre. Esa era la comida, por lo menos en mi casa.Y creo que en la mayoría de las casas de aquí».

«En Bárcena de Monasterio éramos entonces unas cien personas. Ahora somos doce y once estamos jubilados. Para que veas un poco la evolución. Hay pueblos en los que hay más gente joven, pero esto es un poco el reflejo del envejecimiento demográfico en el occidente de Asturias».

«En los años 60 se empezó el cambio de las vacas de carne a las de leche. En 1967 se creó la Central Lechera Asturiana. Y La gente se involucró en ese proyecto de cooperativa. Con la carne pasabas apuros económicos en muchas ocasiones, pero la leche te permitía cobrar todos los meses un dinero. Era el salario que teníamos. La gente tiró por ese camino y yo creo que correctamente. El sector fue creciendo de una manera importante hasta los años 90, ahí fue cuando pegó un impulso. Se hicieron unas inversiones brutales en todo el concejo. En Tineo llegamos a ser el primer concejo productor de leche de España».

«En eso influyeron dos factores. Uno es que Tineo es un concejo muy grande, el segundo más grande de Asturias, tiene 54.000 hectáreas. Tiene zonas complicadas por la pendiente, pero también otras con superficie muy buena para la ganadería, como la zona de El Pedregal, La Pereda, La Millariega, la zona alta de Bustellán y por ahí. Tiene superficie y, además, había muchísimos ganaderos. Así que cuando un grupo de gente arranca y tira p’alante, el resto se siente arrastrado por ese grupo. Es como cuando alguien empieza a arreglar la casa del pueblo y, al final, el resto de los vecinos acaban arreglando las suyas. Unos tiran por otros».

Cuna del sindicalismo campesino

«También por aquella época hubo una circunstancia que cambió el panorama del sector nuestro completamente. Fue en el año 76-77, con la llegada de la democracia, cuando empezó el sindicalismo agrario con UCA (Unión de Campesinos Asturianos). Los ganaderos de Tineo y Valdés fueron los pioneros. Es un momento de lucha del sector, en el que hasta entonces nunca había pasado nada parecido. Teníamos la Cámara Agraria, que era un paripé oficial con elecciones que estaban manipuladas».

«En aquel momento cambió la mentalidad que teníamos los ganaderos de trabajar, trabajar y solo trabajar y empezamos a intentar defender nuestros intereses y luchar por ellos. Eso fue muy importante. Le debemos mucho a gente como Honorio Díaz o Alberto Cotarelo. Y también a los agentes de Extensión Agraria y a los curas progres. Había muchos en aquel momento en toda la comarca, que también nos apoyaron y nos empujaron de una manera muy importante. Lo que pasa es que luego la política entró al trapo, UCA se situó en la órbita del PSOE,y el resto de la gente nos refugiamos en COAG. También todo aquello coincidió con la creación de un montón de cooperativas agrícolas que fueron la base de lo que ahora mismo es Campoastur. También en 1970 fue cuando organizamos Unidad Campesina en Tineo y estuvimos 18 años gobernando en el concejo, con varios alcaldes».

Costes a toda leche

«Desde aquellos primeros momentos, la ganadería de leche fue evolucionando. Las explotaciones cada vez eran más grandes, pero el terreno era el mismo. La superficie para dar de comer a los animales era la misma. Y eso supuso acudir al mercado externo para comprar forrajes, piensos y demás. Y el precio de la leche en muchas ocasiones cubría gastos casi exclusivamente, no te daba beneficio de ningún tipo. Tenías para ir viviendo, pero nada más. Eso condujo a que la gente joven, viendo el panorama que había en una profesión en las que, además, trabajas todos los días del año, buscara otras salidas y se marcharan. Con lo cual, aquí quedamos nada más que la gente mayor».

«El año pasado, el sector lechero pasó por unos momentos muy complicados. Lógicamente, tengo muchos amigos en el sector y sé que el pensamiento de todos los días era cerrar lo antes posible. Porque las pérdidas eran tremendas. Subieron los forrajes, los insumos, la luz, el gasoil... Era una auténtica barbaridad y el precio de la leche no subía».

«Como en todas las empresas, el sector tiene que tener un precio que cubra costes y que les aporte un beneficio industrial. Porque si, además, si el ganadero va pillado todo el año y no tiene dinero para poder contratar a alguien para que te de un descanso, vacaciones, etcétera, la gente joven se escapará del sector. Se va para otras actividades donde ganará un sueldo normalín, pero tiene descansos, vacaciones, fines de semana...»

«Pese a todo eso, yo sigo pensando que esta profesión, ganando el dinero que te permita tener algún día de vacaciones, de fin semana y descansar de vez en cuando, es una profesión mucho más atractiva que otras que hay por ahí. Pero, bueno, yo igual soy un poco raro».

Orgullo rural

«Es verdad que los ganaderos éramos un sector al que todo el mundo miraba por encima del hombro, pero yo estoy muy orgulloso de haber sido ganadero. Toda la población en el mundo rural deberíamos de sentirnos muy orgullosos porque creo que como personas también somos un pelín mejor que la gente de la ciudad, según dicen los maestros y los médicos. Creo que somos gente más noble, más acostumbrados a colaborar con el vecino, a ayudarnos unos a otros. Dependíamos de ello. Me acuerdo que hace años que ibas por todas las casas de los vecinos a ayudar a los partos, o a la mallada, o cuando uno estaba malo y echabas una mano».

«Hoy creo que incluso la vida en los pueblos se hizo más urbana. Tengo un recuerdo de la infancia mucho más feliz que los que me parece que deben tener los críos de ahora. Nosotros no teníamos nada, pero lo pasábamos muy bien porque inventábamos juguetes; jugábamos a la rayuela y a esos juegos que no cuestan nada. No teníamos ni tele ni móvil para guasapear».

Proteger la comida, el paisaje, el turismo

«Un sector como éste de la alimentación debería estar protegido, tener un tratamiento de sector estratégico, debería estar ayudado por los políticos y por la industria. Porque en el momento en que desaparezcan los ganaderos, que llevan camino de desaparecer, pues tampoco va a tener mucho sentido Central Lechera Asturiana».

«Y, vamos a ver, es lo que hablamos muchas veces: Asturias tiene hoy un gran prestigio y es muy atractiva porque tiene prados y tiene vacas. Y tiene ovejas. Y ahora hay un problema gravísimo con el lobo. Si no cambian de parecer los políticos esto va a acabar con la ganadería, con las cabras, con las ovejas, que son realmente las que limpian los montes y las fincas. Así se ven los praos limpios y guapos. Si la ganadería desaparece, dentro de poco Asturias va a ser un zarzal desde el Oriente hasta el Occidente. Todo. Y me imagino que esto va a repercutir muy negativamente en el turismo, además de afectar al sector y a la producción de quesos, etcétera. Afecta a todos, completamente. La gente es tan miope que no ven el daño que puede haber a largo plazo».

«Sí, la alimentación debería ser un sector estratégico. Si dependemos de que la comida tenga que venir de otros países ¿ qué nos pasará? Ocurrirá como cuando la pandemia, como no teníamos un sector industrial y lo dejamos, quedó aparcado, descubrimos que dependíamos de China para todo. Y si ocurre lo mismo con el sector agroalimentario, imagínate lo que los pueden mandar para acá para que comamos».

La mina y sus herencias

«Luego, además de la ganadería, a mediados de los sesenta, cuando se creó el primer grupo de la Central Térmica del Narcea, llegó la minería al concejo. Y, económicamente hablando, no había nada más aparte del comercio, que en Tineo villa era boyante en aquel momento. Yo vi la evolución desde aquellos años 60 a los tiempos en los que era Alcalde, cuando había setecientos empleos en la mina y trescientos y picos en Unión Fenosa, en la central térmica. Eran mil empleos con sueldos muy buenos que tiraban muchísimo de la economía del concejo».

«Ahora todo eso desapareció y, encima, las prejubilaciones lo que consiguieron fue que la gente que tenía 42 años y estaba prejubilada, que tenía hijos pequeños en edad escolar, se marcharan para Oviedo o para Gijón. Con lo cual las prejubilaciones benefician a Oviedo y Gijón y no a esta comarca. A las prejubilaciones de la minería se sumó que en el sector primario, que era el motor del concejo, cuando la gente se jubila no hay relevo generacional y las ganaderías cierran. Como me pasó a mí. Tengo dos hijos y ninguno quiso seguir. Vieron que el padre y la madre trabajaban mucho y no tenían descanso de ningún tipo y dijeron: hay que escapar».

Hacia el «habitante cero»

«Antes de las elecciones parece que empezó a revolverse el problema del Suroccidente y todos los políticos hablaban de la situación que tenemos, pero me imagino que, ahora, una vez que empieza el nuevo Gobierno y la nueva legislatura, el tema igual queda aparcado en el cajón del olvido. Cómo sucedió hasta ahora. Desde hace veinte o veinticinco años más o menos, en el Occidente estamos abandonados totalmente. Yo quiero tener los mismos servicios que cualquier otro ciudadano porque pago los mismos impuestos que la gente que tiene carreteras, internet y todos los servicios: sanidad, educación… Pero el declive de los servicios de sanidad y educación –porque cada vez hay menos gente y menos críos– se ve aquí todos los días».

«Ten en cuenta que nosotros, por ejemplo, desde La Espina hacia Ibias no tenemos ni un centímetro de carretera que sea competencia del Ministerio. Todo depende del Principado. No tenemos ni carreteras en condiciones ni ferrocarril ni nada que se le parezca. Y las infraestructuras son básicas si queremos volver a crear empleo, porque el objetivo tendría que ser eso, generar puestos de trabajo en toda esta la comarca, que es tan grande y que está deshabitada. Hace poco, en un estudio de Javier Calzadilla, que es un arquitecto de Tineo, se hacía una proyección que decía que, si seguía esta tendencia, en el año 2086 en Tineo y en otros 19 municipios habría cero habitantes. Cero habitantes».

Miopía electoral

«¿Pero cuál es el problema? La clase política se mueve en torno a los votos en la comarca occidental, que casi es el 50% del territorio de Asturias pero donde sólo votamos 60.000 personas. Nos tienen aparcados y abandonados. Somos pocos votos, no les interesa. Hay un sector que, desde mi punto de vista, es muy importante y como tampoco da resultados electorales a cuatro años vista, pues lleva décadas abandonado. Hablo del sector forestal. Eso podría ser el motor de la comarca. Pero los resultados no los recoges en cuatro años. Con los árboles hasta los veinte años no recibes el premio, digamos».

«Pero yo estoy convencido de que en Tineo, Allande y Cangas, en toda esta comarca con mucha superficie forestal, daría trabajo a muchísimas personas. Porque hay que plantar, hay que limpiar, hay que cortar y luego podría desarrollarse una industria de transformación a partir de eso, lo que incrementaría el valor añadido, además del empleo. Pero esto te da réditos en veinte años, no en las próximas elecciones».

Contra el desánimo

Pero percibes desánimo hasta entre los dirigentes. Alguna vez, hablando con algún exalcalde de Tineo que ocupa puestos de importancia en el Principado, yo le decía que había que tomar alguna decisión rápidamente porque, si no, no hay posibilidades de que esto continúe. Y decía que ahora ya no se podía hacer nada, que era imposible. Lógicamente hace falta mucho dinero, inversiones, para poder echar a andar este proyecto, pero creo que merece la pena. Algo hay que hacer porque, a veces, da la impresión de que en Asturias nos quieren meter a todos en el centro de la región y dejar el 60% de la superficie abandonada, a matos o sin gente. Y yo creo que eso es una catástrofe en toda regla. Necesitamos atraer gente joven para que venga aquí a trabajar. Y esa gente lo que necesita para quedarse a vivir son comodidades y actividades, que esté casi como en una ciudad».

Fiscalidad, viviendas, telecomunicaciones

«Necesitamos infraestructuras. Primero que la autovía llegue a La Espina que, por cierto, el último tramo ni está ni se le espera. Pero a partir de ahí, no pedimos autovías, simplemente que dos camiones se puedan cruzar en una carretera en cualquier punto. Necesitamos viviendas para que la gente que quisiera quedarse tuviera vivienda a un precio asequible. En Tineo, por ejemplo, hay 40 escuelas vacías que podrías adecuar. Habría que aplicar también una fiscalidad positiva para la gente y empresas se establezcan aquí, con buenos beneficios a través del IRPF e incluso regalar el terreno para conseguir que las empresas vengan».

«Y, lógicamente, que haya buena conexión a Internet. Aquí todavía, hace poco, con el tema de la fibra óptica, sembraron el concejo de postes por los que va el cable de la fibra. Y hoy tenemos fibra, pero dentro de cinco minutos igual estamos tres días sin ella. Los pusieron en las orillas de los caminos entre los árboles. Hace unos meses, cayó un árbol rompió el cable y estuvieron un mes sin conexión. Y eso va a ocurrir permanente porque ésta es una zona con muchos árboles y caerán los árboles y caerá el cable. Hay un cabreo generalizado porque tienes fibra hoy y cuatro días no».

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