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Los pesos mexicanos con los que Duro Felguera emerge: la entrada de Prodi y Mota-Engil

La entrada de los grupos del país azteca tapona la hemorragia financiera de la ingeniería y propicia un primer gran contrato de 1.100 millones con Pemex

Por la izquierda, el asturiano Jaime Argüelles, consejero delegado de Duro, y el mexicano Jaime Isita, presidente.

Por la izquierda, el asturiano Jaime Argüelles, consejero delegado de Duro, y el mexicano Jaime Isita, presidente.

Pablo Castaño

Pablo Castaño

 

En sus 166 años de historia, la compañía asturiana Duro Felguera ha construido casi de todo. Hubo una época es que se especializó en la fabricación de tuneladoras y sus máquinas horadaron grandes túneles como los de M-30 en Madrid o los de la Variante ferroviaria de Pajares. Pero ninguno de esos túneles fue tan largo y tan oscuro como el que la propia compañía ha tenido que atravesar en los últimos años por su maltrecha situación financiara. Ahora empieza a ver la luz tras un primer rescate estatal, respaldado por el Principado, y otro que ha llegado desde el otro lado del Atlántico, a más de 9.000 kilómetros de distancia.

El pasado 28 de junio, la junta general de accionistas de Duro Felguera ratificó la toma de control de la compañía por parte de los grupos mexicanos Prodi y Mota-Engil México. Ambos inversores inyectaron en la centenaria empresa asturiana más de 91,30 millones en dos ampliaciones de capital consecutivas. Habían sido diseñadas para facilitar el desembarco de los mexicanos después de que abogado ovetense Santiago Estrada Azcona, con actividad profesional en el país norteamericano, hiciera de puente y los inversores se convencieran de las potencialidades de Duro.

Prodi es ahora el mayor accionista de Duro Felguera y controla a su vez el 49% del segundo inversor, Mota-Engil México, que es filial en el 51% del grupo portugués Mota-Engil.

El empresario mexicano José Miguel Bejos está al frente de las dos sociedades que han tomado el control de Duro y ha colocado a los mandos de la compañía asturiana a una persona de su máxima confianza, su compatriota Jaime Isita Portilla. Allí donde Bejos explora nuevos negocios, Isita pasa a ocupar puestos de máxima responsabilidad. Lo ha hecho en el mundo de la empresa en sociedades como Prodi, Mota-Engil México o Generadora y Suministradora Fénix, y también en el mundo del deporte, donde secundó al propio Bejos al frente del Club de Béisbol Pericos de Puebla.

“Estoy aquí para recuperar el verdadero valor de Duro Felguera”, señaló Jaime Isita ante la junta general de accionistas en su primer discurso como presidente de la compañía de ingeniería industrial asturiana. En esa intervención destacó que de inmediato se iba a potenciar la actividad comercial de Duro aprovechando las sinergias con Prodi y Mota-Engil México y las grandes expectativas existentes de lograr contratos en México.

Isita denominó esa estrategia Plan México, en referencia al país de origen de los nuevos accionistas hegemónicos y en el que pretende que Duro saque rendimiento de las «enormes necesidades de inversión energética, industrial y minera» que va afrontar el país por el dinamismo de su economía y la llegada de inversión internacional tanto por la relocalización de actividades y el acortamiento de las cadenas de distribución como por la búsqueda de la cercanía al mercado estadounidense. Compañías como la alemana BMW, la italiana Pirelli, la estadounidense Tesla, la británica Unilever, la coreana Samsung o la china Noah tienen en marcha grandes inversiones en México y el país tiene un ambicioso programa de desarrollo de su sistema eléctrico y planes para combatir la obsolescencia de las plantas de las compañías estatales CFR (Comisión Federal de Electricidad) y Pemex. «Vamos a trabajar duro para lograrlo. Los frutos serán muchos y no se harán tardar», dijo el nuevo presidente de Duro. No mentía.

Veinte días después del anuncio, la compañía comunicaba a la Comisión Nacional de Mercado de Valores (CNMV) que Duro Felguera construirá en el país norteamericano una gran fábrica de fertilizantes para Pemex Transformación Industrial, filial de Petróleos Mexicanos (Pemex), gracias a un contrato de más de 1.100 millones de euros suscrito por esa empresa con Mota-Engil México.

Según detalló Duro Felguera, la nueva fábrica de fertilizantes se construirá en el complejo petroquímico de Escolín, en el estado de Veracruz, y se desarrollará en tres fases: los estudios de viabilidad e ingeniería, con una duración de entre cuatro y seis meses; la construcción, a lo largo de 42 meses y una inversión de 1.200 millones de dólares (casi 1.100 millones de euros al tipo de cambio actual), y la operación técnica de la planta durante veinte años.

Duro Felguera ya está ejecutando la primera fase por un importe de 15 millones de dólares (unos 13,7 millones de euros). Mota-Engil incluyó a Duro Felguera en la oferta presentada a la filial de Pemex, lo que según la empresa fue «determinante» para la adjudicación del contrato por la amplia experiencia y el grado de especialización en la construcción industrial y energética de la multinacional asturiana.

Bajo la coordinación global de Mota-Engil México, Duro Felguera será el responsable no solo de la ejecución de la primera fase del proyecto de la fábrica. También participará en la segunda fase, integrándose como líder en el contrato llave en mano para la ejecución de la ingeniería y construcción de la planta de fertilizantes en conjunto con el tecnólogo suizo para plantas de fertilizantes Casale.

La planta se ubicará en el viejo complejo petroquímico de Escolín, en Poza Rica (Veracruz), que estaba dedicado a la producción de etileno para plásticos. Ahora la nueva fábrica de la filial Pemex producirá amoniaco, urea y Adblue en una cantidad superior a las 700.000 toneladas al año. Sus promotores señalan que esta planta permitirá a México disminuir la necesidad de importación de fertilizantes a la vez que fortalecerá la autonomía del sector agrícola del país y redundará en mejoras medioambientales derivadas de la reducción de emisiones de gases a la atmósfera por la producción de Adblue, utilizado para rebajar la contaminación de los motores diesel.

Tras este contrato, Mota-Engil y Duro Felguera volvieron a anunciar que prevén llevar a cabo de forma conjunta otros proyectos dentro del Plan México. La entrada de pesos mexicanos ha sido clave para reflotar Duro, pero los nuevos inversores del país norteamericano también están ayudando a que la compañía coja altura y se aleje, cada vez más, del túnel.

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