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Segunda División | Los equipos asturianos

El ex del Sporting que pelea por el primer billete directo a un Mundial en la historia de Oceanía

"Queremos pasar nuestra fase de grupos y hacer de Papúa una selección competitiva", afirma Felipe Vega-Arango

Felipe Vega-Arango, segundo por la derecha, durante su presentación con Papúa Nueva Guinea.

Felipe Vega-Arango, segundo por la derecha, durante su presentación con Papúa Nueva Guinea. / F. V.

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

Gijón

El Mundial de fútbol de 2026 tiene entre sus novedades que será el primero en contar con hasta 48 participantes. Una cifra que permitirá a Oceanía tener al menos un clasificado directo por primera vez en la historia. Esta Federación estuvo representada cuatro veces en Mundiales: 1974 (Australia), 1982 (Nueva Zelanda), Australia (2006) y Nueva Zelanda (2010). En el difícil reto de conseguir la proeza de estar, al menos, en la pomada de las cuatro útimas selecciones que se disputen ese premio está un gijonés: Felipe Vega-Arango. No sería la primera vez además. El hijo de expresidente del Sporting asumió hace unas semanas las riendas de Papúa Nueva Guinea. Llega con ganas de "hacer de Papúa una selección competitiva".

La llegada de Felipe a Papúa llega avalada por su espectacular papel al frente de una selección vecina y rival en esa lucha por hacerse un sitio en el Mundial. El gijonés convirtió a Islas Salomón en una candidata a ponerle las cosas difíciles a Nueva Zelanda, la gran favorita, con quien disputó la final para optar a clasificarse al Mundial de Catar. Toda una gesta que ahora en Papúa quieren conseguir a través de su experiencia y conocimientos. Tras disfrutar de unos días de vacaciones en Gijón durante el mes de agosto, Felipe ya trabaja sobre el terreno para hacer posible un sueño tan complejo como lleno de ilusión.

"El primer objetivo ahora mismo es mejorar al equipo y nuestro ranking FIFA. A partir de ahí, intentaremos pasar la fase de grupos de la clasificación para el Mundial y jugar así, al menos, la semifinal de la Confederación de Oceanía", explica Felipe. El formato, llegado este punto, se convierte en una "final-four". Los ganadores de las dos semifinales son los que se jugarán entre ellos la plaza directa a la cita mundialista. El perdedor en esa final tendrá aún opción de conseguirlo, pero por la vía de la repesca. "Un segundo equipo de Oceanía en el Mundial sería muy difícil de ver", admite quien fuera entranador en las categorías inferiores del Sporting.

El proyecto va más allá de esa lucha por apurar, lo máximo posible, el sueño de un Mundial. "Al mismo tiempo queremos rejuvenecer la selección nacional y ayudar al departamento técnico en los proyectos futbolísticos de desarrollo general. Sobre todo, coordinadon el departamento de selecciones nacionales de cara al futuro. Por ejemplo, contratar entrenadores para las categorías inferiores de los equipos nacionales sub-21, sub-19 y sub-17. Así como todo lo relacionado a metodología, calendario de entrenamientos, normas de conducta. Ese desarrollo nos lo fijamos más a largo plazo", explica el gijonés. Felipe Vega-Arango ha firmado un contrato por tres años.

En cuanto a lo rojiblanco, Felipe reconoce seguir de cerca la actualidad de un Sporting al que dese ver sumar más puntos en este incio de temporada. "Me gustaría verles conseguir mejores resultados. Todos sabemos que por masa social y por historia, el equipo debería estar mucho mejor", sentencia quien, a pesar de la distancia, sigue muy pendiente de su padre. Manuel Vega-Arango, a sus 86 años, vive ahora el mundo del fútbol desde un discreto segundo plano. Por delante no le faltan retos a su hijo Felipe, quien no hace mucho estrenó parternidad y abraza ahora a Papúa Nueva Guinea como uno de esos hijos futbolísticos a los que espera ver crecer de su mano. "Lo más importante es que vayamos mejorando y lo hagamos en el corto plazo a través de la selección absoluta", concluye antes de despedirse.

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