El Quirós ovetense que lidera la expansión en México de una gran cadena de residencias de mayores
Antonio González-Quirós, director del grupo Ballesol en el país azteca, se encarga de la apertura y gestión de una nueva red de residencias
Ya han abierto dos, pero el grupo tiene otras tres en cartera en la capital mexicana, en Monterrey y en Guadalajara.
El grupo en España cuenta con 56 residencias, una de ellas en Gijón y otra en construcción en Oviedo junto al HUCA

Antonio González-Quirós, director de Ballesol México
Antonio González-Quirós Fernández (Oviedo, julio de 1974) comenzó su carrera profesional en el sector turístico. Estuvo en Madrid en el hotel Ritz, luego en el Hotel Auditorium y también salió de España para trabajar en el mismo sector en Escocia. Finalmente, volvió a Asturias a trabajar al Hotel Palacio de Luces (Colunga). Pero esos fueron, digamos, los prolegómenos de una carrera profesional que dio un giro total cuando, hace 17 años, el grupo Ballesol, que posee 56 residencias para la tercera edad en toda España, lo fichó para dirigir la que tienen en Gijón (ahora están construyendo otra junto al HUCA, en Oviedo). De ahí, el presidente de Ballesol, Ignacio Vivas, apostó por González-Quirós para el salto estratégico que iba a dar la compañía: su expansión por México, donde ya han construido dos de las cinco residencias previstas. Y a partir de ahí, se verá. Pero las expectativas son muy buenas en un país donde se duplicará la población mayor de 65 años en tres lustros y donde “no existe en el mercado nadie que esté ofreciendo los servicios que ofrecemos nosotros”.
González-Quirós lleva en México 9 años. Es el director de la compañía en el país azteca. Es, por decirlo de alguna manera, el “adelantado” de Ballesol en México. Se encarga, con el respaldo de su equipo, de “fundar” cada una de las nuevas residencias de la cadena, desde buscar los terrenos a contratar la construcción de las instalaciones, a montar los equipos de gestión…. Por el momento, tienen una residencia en Querétaro y acaban de abrir otra: Lomas Verdes, en la zona de Naucalpan, Estado de México.
La aventura mexicana conllevó una actualización profesional. “Tuve que volver a estudiar. Hice un programa en alta dirección en la universidad. Y desde entonces estoy buscando inversores, terrenos, hago modelos de negocio…” Para el desembarco en México buscaron un aliado local: “Aquí tenemos como socio al Grupo Presidente, que son hoteleros. Ellos nos aportan mucho en este país, porque acabamos mezclando en las residencias lo mejor de la hotelería mexicana, con todo el cuidado que tienen y todo el detalle, con lo mejor de la asistencia a los ‘adultos mayores’, como los llaman aquí. Tener un buen socio mexicano adelanta mucho las cosas. En México no es un país fácil para entrar empresarialmente. Recibe muy bien a la gente, pero luego es complicado hacer todas las cosas. Así que tener un socio mexicano potente como es Grupo Presidente, sí que nos facilita mucho los temas administrativos”.
La expansión de Ballesol en México va acompañada de una “fuerte inversión”. La última apertura, Lomas Verdes, abierta desde julio, ascendió a 300 millones de pesos, el equivalente a 15 millones de euros. La residencia tiene 139 camas. El plan de México es, inicialmente, hacer cinco residencias. “Nos quedan tres. Ya tenemos un terreno en el centro de la ciudad de México que está muy bien situado. Y luego la idea es irnos a Monterrey y Guadalajara. Son las otras dos ciudades importantes del país. Monterrey tiene 8 millones. Y Guadalajara unos siete millones”.

Lomas Verdes, última residencia que Ballesol ha abierto en México. / .
Tienen muy buenas perspectivas: “Para hacerse una idea del potencial de México, en Madrid tenemos 11 residencias con 2.200 camas. Y en Madrid son cuatro millones y medio. Solo en Ciudad de México con 24 millones. Evidentemente no es comparables, pero si discriminamos en función del poder adquisitivo de las ciudades pues las posibilidades son enormes”. Cuentan con una ventaja competitiva: “Ballesol no es el grupo más grande de España, pero creo que sí que somos un referente, porque somos los que más nos preocupamos por el residente. Esa es la diferencia. Y en México no hay nadie que haga lo que hacemos nosotros, con el nivel que lo hacemos nosotros. En México no existe nada tan profesionalizado como Ballesol, que está certificada en los procesos ISO 9001, con la tecnología aplicada en las residencias, las habitaciones muy bien equipadas… Cuando alguien viene, lo dice: esto es otra cosa”.
El precio mensual de una habitación en las residencias mexicanas de Ballesol está en 2.200 euros. “En cuanto a servicios, los mismos que una residencia en España. Aquí se incrementa bastante el personal. El cliente mexicano de este nivel está acostumbrado a una atención muy superior; es gente acostumbrada a tener gente en casa que le ayude, un servicio, etc. Entonces, se incrementa el número de personas para atender”, explica González-Quirós. “En México, donde todos espacios son más grandes, las habitaciones son entre 25 y 70 metros cuadrados”
-¿Y en lo personal, dar el salto a México, qué sacrificio le supuso a usted? ¿Salió solo o tenía familia en Asturias?
-Me vine solo, y me casé aquí con una mexicana. Este año. Se llama Claudia Cabrera Cortés. O sea, que mal no me ha ido. Yo tengo orígenes también mexicanos. Mi madre, Pachy Fernández Blanco, y mi abuelo, Rafael Fernández Vigil, que era joyero en México, nacieron aquí. Y luego, junto a mi abuela, Carmen Blanco, se fueron a Oviedo. Hicieron al contrario que mucha gente, se fueron para España en plena dictadura de Franco. Por parte de mi padre, son los psiquiatras de la Clínica San Rafael. Mi abuelo era el psiquiatra Pedro Quirós y mi padre, Toño Quirós, es también uno de los psiquiatras. Tengo una amiga que me comentaba: tenía ganas de conocer a un Quirós porque mi abuela siempre me decía estás para llevarte a los Quirós.
-¿Y le quedaba alguien en México?
-No tenemos familia aquí ya. Quedaban algunos amigos de mis padres, pero básicamente llegué igual que cualquier otro a México. La ventaja es que llegas arropado por una empresa potente. Cuando me decían que era un valiente por irme a México, yo les decía que valientes fueron los que vivieron en barco a buscarse la vida. Esos sí era valientes. Yo vine en avión, vivía en un hotel mientras buscaba apartamento, tenía un ordenador en mi mesa y un coche en el estacionamiento. Todos los expatriados que venimos ahora estamos muy respaldados por nuestras respectivas empresas. Luego hay que buscarse la vida aquí, pero estamos muy respaldados. Y, además, tuve la suerte de conocer a la que ahora es mi mujer. Entonces tengo lo bueno de los dos mundos: muchos amigos españoles y luego también muchos amigos mexicanos, que también me ayuda mucho.
-¿Qué tal se encuentra?
-El mexicano acoge muy bien a la gente extranjera. Yo no he tenido jamás ningún problema de los que ahora lo que se está oyendo, lo que dice la Presidenta (Claudia Sheinbaum) sobre los españoles. Me han hecho bromas sobre los “gallegos” que venimos, sí, pero siempre me he sentido muy bienvenido en México.
Antonio González-Quirós reconoce que “los peores años” de su vida profesional los pasó durante la pandemia de covid. Ahora que todo pasó, echa la vista atrás: “Yo tuve la suerte de tener a Ballesol como respaldo, que no nos pusieron ni un solo problema económico. La instrucción de la compañía fue que gastáramos lo que tuviésemos que gastar para mantener bien a la gente. Era la prioridad número uno. Pero fue una época muy complicada, pero salvamos bastante bien el tema”
Si acaso, le queda un resquemor: “Creo que no fue del todo justo. Sí que se hace un gran trabajo en muchas residencias. Habrá otras en que no, por supuesto que hay de todo, como en todos los sectores. Pero sí que se cargó mucho contra las residencias. Era como que no estábamos haciendo bien las cosas, como que teníamos a la gente mal cuidada. Lo que pasó es que había una pandemia y, al principio, no sabíamos por dónde nos venían los tiros, teníamos a gente muy vulnerable y lo que no tuvimos fue demasiado apoyo por parte del Gobierno por la circunstancia que fuese, porque nadie sabía a qué atenerse”. González-Quirós elogia la labor de los trabajadores de las residencias, “que lo dieron todo” y que incluso “antepusieron la vida de los residentes a la de sus familias, porque ir a trabajar a una residencia cuando había contagios dentro sin saber, al principio, si te ibas a contagiar y si lo ibas a transmitir a tu familia, es muy duro”.
Aunque su vocación inicial era el sector turístico, ahora admite que está encantado trabajando en el cuidado de las personas mayores. “Es verdad que vemos cosas duras, pero también otras muy bonitas, como residentes que vienen muy deprimidos y al final, con la convivencia y con las terapias, remontan. Y la familia te dice: no esperaba que mi padre o mi madre estuvieran así de bien, o que se animase a cantar en un karaoke. Y luego, cuando alguien fallece y la familia se acerca a darte las gracias en un momento como de duelo así, eso vale por todos los disgustos o esfuerzos que pasamos”. Antonio va de vez en cuando a comer o a tomar algo con los residentes: “Con ellos se aprende”.
- Atención conductores: la autopista A-66 permanecerá cortada durante dos semanas a su paso por Oviedo
- Nacen diez pastores del osu en un parto clave para salvar la única raza asturiana: 'Son increíbles
- El autor de clásicos como 'Yo soy aquel Se nos rompió el amor' o 'Lo mejor de tu vida' para el que la música en español reclama el premio 'Princesa
- Oviedo se prepara para el Martes de Campo: este es el cartel y la programación para una de las fiestas más populares
- El presidente de Alcoa que vendió la planta de aluminio de Avilés entrará en el consejo de ArcelorMittal
- Paulino, uno de los héroes del ascenso, a fondo: 'Cuando me dijeron que no seguía en el Oviedo les dije que lo entendía pero que trajeran a uno mejor que yo
- ArcelorMittal aprovecha el 'boom' de la Defensa: los nuevos buques de la Armada Española se fabricarán con acero asturiano
- El Corte Inglés lanza los Ocho Días de Oro con descuentos de hasta el 30% en más de 600 marcas
