El rey de la Plaza de Italia vuelve a su trono: Lucio Torre rehace su grupo hostelero arrasado en Chile
Los manifestantes del estallido social de 2019 en la capital chilena asaltaron y destruyeron los negocios de este emigrante de Peñamellera Baja, que marchó como un campesino de 19 años sin apenas formación y logró abrir los cuatro hoteles Principado de Asturias, dos restaurantes y una de las cervecerías más populares de Santiago

Lucio Torre, en Oviedo. / E. L.
En Santiago de Chile lo llaman “El rey de la Plaza de Italia” porque levantó la mayoría de los negocios de hostelería y hotelería de esta céntrica zona de la capital del país. Pero aquel 12 de noviembre de 2019, Lucio Torre estuvo a punto de quedarse sin trono. Este emigrante asturiano, un campesino que salió de Peñamellera Baja en 1959, cuando tenía 19 años de edad, vio por televisión cómo el estallido social que se produjo en la capital chilena se estaba llevando por delante la obra de su vida: una turba saqueó reiteradamente sus cuatro hoteles (llamados Principado de Asturias), destrozaron totalmente uno de sus dos restaurantes (la conocida Hacienda Gaucha) y atacaron también La Terraza, una de las cervecerías de referencia de la capital. No había más motivo que los negocios estaban en el lugar donde se concentraban los manifestantes. Estaban, simplemente, en el lugar equivocado en el peor momento de la historia reciente del país. El golpe que recibió Lucio, que entonces tenía casi 80 años, fue mayúsculo. Hoy, un lustro después, se ha recuperado: en la primavera pasada reabrió sus hoteles, transformados en edificios de apartamentos totalmente digitalizados, y también la Hacienda Gaucha, después de una reforma integral. Lucio canta de maravilla, es su gran pasión, aparte de los negocios. Su especialidad es la jota navarra, la canción española y la ranchera mexicana. Hoy Lucio sigue siendo el rey.
“Aquella de 2019 fue una situación complicada, pero uno empieza a pensar, a darle vueltas a la cabeza, y uno piensa que los que sufrieron la Guerra Civil en España lo pasaron peor. A través de la embajada española, me llamaron por teléfono para pedirme autorización. Un grupo de la colonia de españoles en Santiago quería hacer una comida en desagravio por los daños en mi negocio. Una comida en la que estuviéramos mi señora y yo. Querían apoyarnos moralmente por todo lo que nos había ocurrido. Se hizo la comida, a la que asistió un hijo del expresidente Patricio Aylwin, y dirigí unas palabras a la gente. Y les dije: agradezco mucho la presencia y el apoyo moral que me dais, nadie está preparado para esto, pero yo soy hijo de la guerra; no vi las metralletas, pero vi el hambre y la dureza que había, así que entonces estoy un poco más preparado quizás que los hijos, que se han criado en la bonanza”.
Sacrificiu, ahorru, trabaju
Lucio Torre Vega, pese a que ya lleva la mayor parte de su vida en Chile, mantiene un acento muy del Oriente de Asturias, termina palabras en “u”, hace la “hache” aspirada. “Si tú llegas a Chile con 12 o 13 años, te acriollas. Llega el momentu en el que hablas como los de allí, no porque hagas ningún esfuerzu, sino porque te sale así. Una persona que llega a Chile como llegué yo al cumplir veinte años ya está formada, ya has arado la tierra, sabes lo que es el sacrificiu, sabes lo que es el ahorru. Ya tienes muy fuertes las raíces y quieres no perderlas. Se te pueden pegar las cosas de allá, pero lo fundamental no. Eres de aquí”.
“Marché para allá en 1959, a los 19 años. Yo soy hiju de campesinos, de Bores, una aldea modesta: aré la tierra, eché cargas al hombro, de todo. Trabajé también un tiempu en una mina que había en la zona mía. Y en la carretera de Robrigreru, que no había. La situación mía fue muy rara, muy extraña, atípica se puede decir. Yo iba a ir a Cuba. Del pueblu míu había mucha gente emigrada a cuba. Yo tenía un tíu allá que me iba a llevar en el año 56. Pero de la noche a la mañana le dio un infartu a los 49 años y se murió. Se desvanecieron las posibilidades de ir a Cuba. Se murió mi tíu, pero mira por dónde me salvé yo: porque mira lo que pasó después en Cuba. También tenía parientes en Chile, yo tenía una inquietud desde chicu de emigrar y me fui pa Chile”.
El padre pagó el billete y Lucio embarcó en Barcelona el 15 de septiembre de 1959. Antes de desembarcar en Valparaíso (Chile), el barco hizo escala en La Guaira (Venezuela). “Como el barcu paró 16 horas, me vino a buscar un pariente y me llevó a conocer todo Caracas, quedé encantáu de Venezuela que estaba mejor que España. Me hubiera quedao allí, pero la verdad la situación que había entonces se ha desvanecido totalmente”. Visto con los años, seguir hasta Chile fue su segundo golpe de suerte en su vida de emigrante.
La muerte de Avencio
“Dejé dos hermanos en el pueblo. Y luego uno de ellos, Avencio, también marchó a Chile. Pero tuve una tragedia muy grande porque a mi hermano después lo mataron, a los cuatro años de llegar. Estaba empezando. En uno de los negocios chicos que tenía le dieron unas puñaladas. Era una cervecería muy modesta en Santiago. Mi hermano cerraba la cortina del negocio, pero sin llave y dormía arriba, en un altillo. Y al otru día tenía un encargáu que venía a trabajar y se encontró con que la cortina estaba abierta y mi hermano agonizando. Lo llevaron para la clínica, pero no se le pudo salvar. Lo mató un empleado al que había echado dos días antes y se tomó la revancha… Mi hermano no se pudo defender. Al sujeto este le salió de condena la cadena perpetua porque era menor de edad. De aquella, era el 1966, existía la pena de muerte en Chile. El sujeto anduvo por ahí en la noche trasnochando y tomando no sé qué sustancias. Entre los atenuantes le argumentaron que había sido malcriado, abandonado de chicu. Lo condenaron a cadena perpetua y, en un traslado de un lugar a otro en un furgón, se arrancó, se fue, le dispararon y le mataron. Yo quedé solu. Fue una tragedia muy fuerte. Dentro de todas las cosas buenas que me pasaron en Chile aquello fue muy duro”.
Al llegar a Chile, Lucio fue a trabajar a la panadería Reina Victoria que tenían unos parientes en Rancagua, a 86 kilómetros de la capital chilena. Ahí, “trabajando de seis y la mañana a doce de la noche”, consiguió ahorrar los 3.000 dólares que le permitieron abrir su primer negocio: una cervecería modesta “en un mal barrio” de Santiago. “Pero ahí empecé a hacer mis pinitos. No tenía ni idea, yo venía del campo”. Tenía 23 años. Llamó al negocio Café Victoria.
El retorno del indianu
Lucio está casado con una asturiana, Mari Carmen Villar, de La Borbolla (Llanes). “La conocí en Asturias cuando vine de indianu la primera vez. De chaval, tenía 28 años. Ya tenía un pocu de nivel, pa ir tirando más o menos. No era pa tirar voladores, pero bueno. Me manejaba bien. Vine p’acá ocho meses, pagué la fiesta del pueblu, contraté la orquesta, una orquestuca de cuatro o cinco números, vestí a las mozas de asturiana, arrendé el traje en Llanes y me tocaron el ramu. En la zona de Llanes se usa mucho eso. Y me recitaron una poesía muy buena, que se me saltaron las lágrimas. Fue muy emocionante”. En 1971 se casó con Mari Carmen. Tuvieron tres hijos: Evencio, Francisco Lucio y Juan Carlos, por ese orden. Tienen dos nietas fruto del matrimonio de su hijo menor. “Cada dos años vienen a Asturias. Son muy hispanófilos. Como los he traído de chicos, para que le tengan cariño a la tierra de sus padres, ahora son muy pegaos a la tierra”. La nieta pequeña se llama Lucía, “en honor a mí, que ellos me quieren muchu”.

Lucio Torre y su esposa Mari Carmen Villar, con una de sus nietas / .
La cosas que calan hondu
Ahora, una vez superado el golpe de los disturbios de 2019, la vida ya parece hecha de nuevo. Pero costó llegar: “Resulta que tú llegas allá y estás solu. Además, yo tenía las cuatro reglas de un maestro que había en Panes; yo era gente modesta como la mayoría que salieron de una aldea para allá. Pero el pensar ‘estoy solu’ te va haciendo mella: si no gano plata me voy a enfermar y no voy a tener forma de curarme. Después: si no ahorro no volveré a ver más a mis padres. Todas esas cosas te calan hondu y te esfuerzas. Esas son las cosas que las tienes en la mente. Unu nunca quiere tanto a los padres como cuando está lejos de ellos. Pero por muchu que trabaje allá siempre va a ser menos que aquí. Aquí trabajaba arando la tierra, echando cargas al hombro…. Después te vas espabilando, porque a los 23 años no sabes nada, matrícula de Oviedo, cero. Pero vas progresando, progresando y una vez que vas adquiriendo experiencia, vas haciendo negocio. Nunca me pude imaginar que iba a tener un edificio en Oviedo, dos edificios en Avilés, los negocios que tengo en Chile…. Ahora la gente te ve cómo has progresado, pero no te envidia cuando andabas por ahí, a tres y a cuatro, al principio”. A Lucio no se le olvida quien fue, quien es: “A los hijos les digo muchas cosas, porque a mí siempre me gusta decir la verdad. Que no pierdan la perspectiva, que no vienen de la realeza, que sepan que son hijos de campesino y campesina. Que sepan lo que se esforzaron para llegar donde están ellos. Yo partí de abaju”.
- Atención conductores: la autopista A-66 permanecerá cortada durante dos semanas a su paso por Oviedo
- Nacen diez pastores del osu en un parto clave para salvar la única raza asturiana: 'Son increíbles
- El autor de clásicos como 'Yo soy aquel Se nos rompió el amor' o 'Lo mejor de tu vida' para el que la música en español reclama el premio 'Princesa
- Oviedo se prepara para el Martes de Campo: este es el cartel y la programación para una de las fiestas más populares
- El presidente de Alcoa que vendió la planta de aluminio de Avilés entrará en el consejo de ArcelorMittal
- Paulino, uno de los héroes del ascenso, a fondo: 'Cuando me dijeron que no seguía en el Oviedo les dije que lo entendía pero que trajeran a uno mejor que yo
- ArcelorMittal aprovecha el 'boom' de la Defensa: los nuevos buques de la Armada Española se fabricarán con acero asturiano
- El Corte Inglés lanza los Ocho Días de Oro con descuentos de hasta el 30% en más de 600 marcas
