Antes del "paraíso natural", Asturias fue el "veraneo ideal": el misterioso cartel turístico hallado en Madrid
El Muséu del Pueblu d'Asturies adquiere un cartel de promoción turística de la región de 1944, del primero tras la Guerra Civil
La obra, de Conrado Catalá y de la que se tenía referencia pero se ignoraba su apariencia, representa a una mujer vestida de asturiana dándole de comer a unos "pitinos" y, debajo, aparece el eslogan "Veraneo ideal"

El cartel turtístico de 1944 / Muséu del Pueblu D'Asturies
Antes de que fuera “Asturias, paraíso natural”, fue “Asturias, veraneo ideal”. Ese fue el lema con el que se promocionaban los encantos turísticos que tenía la región en 1944. Pese a que la posguerra en España y la II Guerra Mundial no parecieran precisamente el mejor contexto para salir de vacaciones, lo cierto es que ese año la Junta Provincial de Turismo de Asturias convocó un concurso público para hacer “propaganda veraniega” de la región. Se conocía la existencia de ese cartel, pero realmente su apariencia era un misterio. El Muséu del Pueblu D’Asturies acaba de resolver ese misterio y ha adquirido en Madrid ese cartel, firmado por Conrado Catalá y en el que aparece la figura de una mujer ataviada con el traje regional, dando de comer a unos “pitinos” sobre el slogan: “Asturias, veraneo ideal”. Lo mismo que hoy Asturias se pinta como un “refugio climático”, entonces bien podría venderse como refugio a secas. Porque, en aquel verano -el del desembarco de Normandía, por ejemplo- pocos lugares en Europa quedarían para pasar un “veraneo ideal”.
Cuentan desde el Muséu del Pueblu d’Asturies que en 2009, en el catálogo de la exposición El cartel en Asturias: colección del Muséu del Pueblu d’Asturies, que se celebró en el Centro de Cultura Antiguo Instituto (Gijón), “Francisco Crabiffosse Cuesta daba noticia de la existencia de un cartel de propaganda veraniega realizado en 1944 a partir de un concurso público hecho por la Junta Provincial de Turismo de Asturias. Era el primer cartel turístico promovido desde Asturias después de la Guerra Civil”.
Según las bases de la convocatoria los carteles presentados debían utilizar únicamente cuatro tintas y tener un tamaño de 100 x 62 cm, «para que quepan en las agencias de viajes de España y del extranjero y en las oficinas de información de la Dirección General de Turismo y siguiendo lo estipulado por el acuerdo internación de la Unión de Órganos Oficiales de Propaganda Turística». Así aparece consignado en el Boletín Oficial del Estado del 25 de abril de 1941. Se exigía que el tema fuese «simbólico». No se admitirían obras que reprodujeran lugares o monumentos identificables. El lema habría de ser «Asturias, veraneo ideal».
El ganador de la convocatoria se llevaría un único premio de mil pesetas. Y la Junta Provincial de Turismo se reservaba el derecho de adquirir otros carteles no premiados, “que serían reproducidos en tarjetas postales y sellos”. El ganador fue Conrado Catalá, con domicilio en Gijón. El concurso se falló en abril de 1944.
Tal y como precisan los responsables del Muséu del Pueblu d’Asturies la «Memoria de 1944 de la Junta Provincial del Turismo de Asturias», editada en 1945, indica que se presentaron a aquel concurso 18 carteles y que el cartel elegido por la comisión encargada, el de Conrado Catalá, llevaba como título “Sol”. "De éste cartel se realizó en Artes Gráficas S. A., de Gijón, una tirada de mil ejemplares, encargándose de su distribución por el territorio nacional la Dirección General de Turismo y la secretaría de la Junta Provincial. Con el fin de fomentar entre los artistas esta clase de trabajos, la Junta no adquirió ninguno más de los carteles presentados al concurso, proponiéndose volver a convocar otro concurso de carteles del mismo tipo en el año próximo", apunta Crabifosse en el catálogo mencionado.
Hasta aquí los datos recogidos en la documentación oficial. El resto era un misterio. No se conocía qué representaba realmente aquella obra de Conrado Catalá titulada “Sol”. Pero la intervención de Francesc Prats, de Tremp (Lérida), que lo localizó en Madrid, ha contribuido a despejar el misterio.
El estado de conservación es “muy bueno”. Desde el Muséu del Pueblu d’Asturies lo describen así: “Se trata de un cartel con un dibujo de líneas sencillas, que entronca con cierto cartelismo de los años treinta, y una temática limitada a una imagen simbólica, pues como se pedía en las bases del concurso no podía identificarse con un lugar concreto. Esa imagen simbólica de Asturias se identifica con una figura femenina vestida de asturiana y calzada con madreñas, que está dando de comer a unos pitinos o pollos, y con tres elementos representativos del paisaje asturiano: la montaña, el bosque y el hórreo”. Según los expertos de este museo gijonés “esta identificación de Asturias con una mujer vestida de asturiana y un paisaje verde de montañas y hórreos tendrá un largo recorrido en la propaganda turística y en las tarjetas postales del siglo XX”. El cartel se atiene a las bases de la convocatoria: cuatro tintas; medidas de 100 x 62 cm y el lema: «Asturias. Veraneo ideal». Lleva la firma del autor, Catalá, y los nombre del editor: la Junta Provincial del Turismo de Asturias, y el impresor: Artes Gráficas S. A., de Gijón.
Con este cartel, el Muséu ya tiene en su colección 30 carteles murales de promoción turística de Asturias, que “abarcan desde las primeras campañas del Patronato Nacional del Turismo en 1929 hasta los primeros carteles realizados por el Gobierno de Asturias en 1984”. Esta colección de carteles está llena de firmas muy conocidas: Joaquín Vaquero, Mariano Moré, Alfonso, Teodoro Delgado, Morell, Gomila, etc. “Son una muestra imprescindible de la imagen que se quiso vender de Asturias y del trabajo de algunos de los mejores ilustradores asturianos y españoles”, indican desde el Muséu.
Estos carteles nacieron por iniciativa de las Juntas Provinciales y Locales de Turismo, que “fueron creadas en febrero de 1941, recuperando la iniciativa del Patronato Nacional de Turismo, que se fundó en 1928 y se mantuvo durante la segunda República Española”, indican los expertos del Muséu. Y añaden: “Las Junta de Turismo se crearon en todas las capitales de provincia y en las localidades, que sin ser capitales, fueran declaradas de interés turístico por la Dirección General de Turismo. Estas Juntas estaban integradas por representantes políticos y del sector turístico, se financiaban con las aportaciones o subvenciones de diputaciones provinciales, ayuntamientos y entidades relacionadas con sus fines, y con las aportaciones de la Dirección General de Turismo, y debían contribuir a sufragar los gastos de las oficinas de información de turismo de dicha dirección general. Uno de sus cometidos fue la edición de carteles de propaganda turística”.
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