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Alejandro Portes abre el Congreso de Asturianía poniendo a Asturias como ejemplo del beneficio que generan las migraciones: "No es cierto que los migrantes se van para no volver"

El sociólogo y demógrafo, premio "Princesa de Asturias" en 2019, pronunció la conferencia inaugural de un cónclave que tendrá una nueva edición el año que viene y, según el anuncio del presidente del Principado, con más representantes de centros asturianos

Alejandro Portes abre el Congreso de Asturianía poniendo a Asturias como ejemplo del beneficio que generan las migraciones: "No es cierto que los migrantes se van para no volver"

A.D.

Alejandro Portes, demógrafo y sociólogo, cubano-estadounidense, usó el verbo “celebrar” para reivindicar los beneficios de los flujos de intercambio migratorio. En plena oleada reaccionaria de oposición “nativista”, el premio “Princesa de Asturias” de Ciencias Sociales de 2019 inauguró este viernes el cuarto Congreso Mundial de Asturianía con una encendida defensa que encuentra en la región el ejemplo del enriquecimiento mutuo que deja el fenómeno de las migraciones en las dos orillas del proceso, en las tierras emisoras y en los puertos receptores. “De Asturias partieron cientos de miles de emigrantes que contribuyeron con talento y energía al avance económico y al desarrollo cultural de los países en los que se asentaron”, afirmó. “Hoy se ha convertido en tierra receptora”, y comprueba hasta qué punto los inmigrantes “inyectan nuevas energías y diversidad en las sociedades que los acogen…” Conviene “celebrar esta trayectoria a través del tiempo”, concluyó el profesor ante el centenar largo de personas que llenaban el patio de butacas del teatro Riera de Villaviciosa, sede del cuarto cónclave global de la asturianía, el del reencuentro después de diecinueve años sin celebrarse y el primero que no ha elegido como sede ni Oviedo ni Gijón.

En la ponencia inaugural, Portes entró con bisturí de historiador y espíritu analítico de sociólogo en un “tema de debate y conflicto” especialmente vigente en el mundo actual. El fenómeno migratorio se denuesta en las tierras de origen de los emigrantes “por la pérdida de población y talento” que se asocia al éxodo. Se rechaza también en los receptores por “la competencia laboral y pérdida de cohesión social y cultural” que se asocia al inmigrante. Sucede, a los ojos del experto, que “los beneficios de las migraciones consumen más tiempo y son más difíciles de comprender. Por eso los opositores prevalecen y encuentran apoyo en líderes nacionalistas y xenófobos… La vida política norteamericana está impregnada desde 2024 impregnada por este tipo de campañas”, ilustró, citando como apoyo una frase de Stephen Miller, asesor de Seguridad Nacional del Gobierno estadounidense. El activista que está al cargo de las deportaciones masivas a México “declaro que ‘si dejamos entrar al tercer mundo, nos volvemos el tercer mundo’. No sabe, o no desea recordar”, le responde Portes, “que Estados Unidos ha importado población de países pobres durante toda su historia y que la corriente migratoria transcontinental ha sido una de las bases de su revolución industrial y su explosión económica”.

La migración no es una huida sin retorno, vino a decir. Las teorías críticas con las migraciones tienden a considerarlas “un desplazamiento unilateral”, señala el sociólogo, pero “el caso de Asturias es un ejemplo muy claro de que no es cierto que los que se van no regresan. En las migraciones profesionales, los que se marchan pueden hacer contribuciones muy significativas a sus países de origen después de migrar y son capaces de transformar y desarrollar tecnológicamente ciudades enteras. Polos de desarrollo como Bangalore o Shanghái no habrían podido surgir sin la colaboración de sus científicos y profesionales expatriados en Norteamérica”, ejemplificó. En el extremo de los ejemplos de las políticas nativistas situó también a Japón, que “está perdiendo medio millón de habitantes al año y se enfrenta al vaciamiento de regiones enteras por el empecinamiento de los nativistas en impedir las migraciones que diluirían, según ellos, la pureza de la cultura japonesa”.

Adrián Barbón anuncia un nuevo Congreso Mundial de Asturianía en 2026 y refuerzo de la delegación del Principado para atender a la diáspora

A.D.

Portes entró directo al grano después de que las autoridades anfitrionas diesen la bienvenida a los aproximadamente ochenta representantes de unos cuarenta centros asturianos de todo el mundo que desde este viernes y hasta el domingo darán color y contenido al Congreso Mundial de Asturianía. El presidente del Principado, Adrián Barbón, volvió a referirse a la evolución de Asturias de “puerto de partida a punto de acogida”, se dijo dispuesto a “escuchar” a la representación de la diáspora destacada en Villaviciosa y anunció que después de diecinueve años sin celebrar este congreso habrá dos en dos años consecutivos. El próximo año habrá un nuevo cónclave, señaló, con más inversión y más gente para “retomar esta conversación” entre todas las Asturias del mundo: “La delegación que financia el Principado pasará de ser de dos personas por centro asturiano, como en esta edición, a tres”.

El alcalde de Villaviciosa, Alejandro Vega, se emocionó al recordar a su abuelo, que emigró desde Cabranes a Buenos Aires con trece años y volvió después de 37 para contribuir a la construcción de las escuelas en las que estudiaron sus tres hijos y morirse a los 92 “con un marcado acento argentino y sin olvidar aquella tierra”.

El emocionante discurso del alcalde de Villaviciosa recordando a su abuelo que emigró desde Cabranes a Buenos Airesnos Aires

A.D.

La presidenta del Consejo de Comunidades Asturianas, María Antonia Fernández Felgueroso, acogió a los visitantes con la promesa de hacer de este congreso “una fiesta de reencuentro y un foro de ideas, pero sobre todo una reafirmación colectiva de lo que somos”.

Todos tuvieron un recuerdo para el expresidente del Principado y del Consejo de Comunidades Asturianas Antonio Trevín, fallecido el pasado julio. Nombrarlo presidente de honor del comité organizador del congreso es, dijo Barbón, “una forma de mantenerlo vivo en nuestros corazones”.

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