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El "semillero" de la asturianía en el exterior: todo lo que hacen los centros asturianos "por mantener viva la cultura que tanto queremos"

El IV Congreso de Asturianía da altavoz a propuestas culturales como el Antroxu de Alcalá de Henares, la escuela de música tradicional de Guadarrama, los proyectos sociales de los asturianos de Alicante o un caso único en el mundo: el colegio que tiene el Centro Asturiano de Santa Fe (Argentina) donde 450 alumnos reciben clase de cultura asturiana desde los 2 hasta los 18 años

El "semillero" de la asturianía en el exterior: todo lo que hacen los centros asturianos "por mantener viva la cultura que tanto queremos"

A.D.

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Los ojos de Lila Magdalena, presidenta del Centro Asturiano de Santa Fe (Argentina), son de un azul sorprendente y se iluminan todavía más cuando dice, con entusiasmo, que en la institución que preside han logrado crear un «semillero» de asturianía, un modelo ya testado para mantener joven el vínculo con Asturias en esta comunidad descendiente de los primeros emigrantes asentados en una ciudad de 4 millones, la octava más poblada del país. Ese semillero es un colegio donde «la cultura asturiana está plantada en el corazón de la escuela». El centro educativo Nuestra Señora de Covadonga, con 420 alumnos, fue creado por el Centro Asturiano hace ya 32 años como manera de evitar el declive de la casa regional. Hoy, subrayó Lila Magdalena, «gracias al colegio, en el Centro Asturiano tenemos mucha juventud y cumple su función estratégica (conservar y transmitir la asturianía); de lo contrario corremos gran riesgo de convertirnos en museos o desaparecer».

Ahora que la gran corriente migratoria transoceánica se ha detenido, mantener el vínculo con los Centros Asturianos entre los jóvenes descendientes de aquellos emigrantes es el gran reto. El nexo se diluye a cada nueva generación. El proceso se repite en los Centros repartidos por España. Por eso, este viernes, las intervenciones de los dirigentes de esas instituciones en el congreso de Villaviciosa tuvieron como telón de fondo la necesidad de enganchar a los nietos, –o ya bisnietos – de tantos que llegaron apenas con una maleta.

Lila Magdalena y Alejandro Zurbrigen, directivos del Centro de Santa Fe, expusieron los resultados de la labor en el colegio Covadonga, un «corazón latiente» de asturianía, donde las tradiciones regionales forman parte del curriculum desde los 2 hasta los 18 años. Detallaron cómo ahora están tramitando la doble titulación, española y argentina, para los bachilleres y también revelaron su último proyecto: que el viaje de graduación de los 18 años sea a Asturias. «¿Cómo no van a querer cruzar el océano y venir a sentir la brisa del Cantábrico? Obvio, ¡si se lo hicimos sentir desde los dos años!», apuntó Magdalena. Zurbrigen, aprovechando la presencia de Barbón en el Congreso pidió al Presidente «que nos ayude a concretar ese sueño de venir a la tierrina para ver lo que se les enseñó».

La experiencia de Santa Fe formó parte de una sesión dedicada a transmitir a todos los asistentes otras experiencias inspiradoras. Así, Nuria García, vicepresidenta del Centro de Alicante, detalló cómo estos asturianos del Levante contribuyen al desarrollo social de su entorno con un proyecto en torno a la fiesta de Güevos Pintos, con talleres de pintura de huevos para los usuarios una asociación de personas con discapacidad intelectual. Emilio Álvarez, presidente del Centro de Laussane (Suiza) explicó que su institución pasó por un bache fruto del retorno o fallecimiento de muchos socios y ahora está volviendo a captar interés social gracias a la gastronomía asturiana. En el evento «Sabores de Asturias» participan cocineros asturianos que se brindan gratuitamente a ir a cocinar a Laussane un menú tradicional asturiano. «Estamos tratando de conquistarlos por el estómago», bromeó.

De la Comunidad de Madrid llegaron varios ejemplos a imitar. Valentín Martínez-Otero, presidente del centro asturiano capitalino -que acudió acompañado de la secretaria general de la entidad Pilar Riesco- habló de la «ingente actividad» sociocultural de la institución. Al tiempo lanzó un guiño de reconocimiento a los argentinos de Santa Fe: «Por lo que hemos oído, no sé si todos tendríamos que tener una escuela en nuestros centros». David Ruiz Feliú, presidente de la Casa de Asturias en Alcalá, expuso cómo, desde 2023, han logrado llevar a las calles de esta ciudad madrileña el Antroxu y les mazcaraes de invierno típicamente asturianas. Los representantes de la Casa de Asturias en Guadarrama, José Luis de la Cera y Oscar Sanchiz Prieto, dieron una lección de cómo la «pasión» puede atraer a numerosos jóvenes con un proyecto en torno a la banda de gaitas y a una escuela de música tradicional.

Y de Argentina llegaron también otros dos ejemplos de pujanza en la gestión de los Centros Asturianos. El de Karen Noval, presidenta del Centro de Mendoza, que está reflotando una institución que quedó seriamente tocada tras la pandemia, incidiendo mucho en actividades que refuercen los vínculos entre los integrantes de la comunidad y atrayendo a nuevos voluntarios. Por el Centro de La Plata intervino su presidenta, Soledad Noemí Pérez, una de las directivas más jóvenes de una casa regional asturiana. Explicó que la «apertura y la escucha» entre las distintas generaciones fueron claves para que hoy el centro «sea un espacio donde la cultura asturiana se viva con orgullo y con sentido de comunidad». Y para que hoy «nuestra comisión esté compuesta de gente muy joven, alguna de apenas 18 años». No solo eso: «Algo que nos llena de orgullo es que dentro de nuestra comisión también hay personas que no son descendientes de asturianos, pero que sienten el mismo amor y pertenencia por el centro. Han hecho suya esta casa, abrazándola y abrazando nuestras tradiciones. Eso demuestra que lo que realmente nos une no es la sangre, sino el sentido, la pasión y las ganas de mantener viva la cultura que tanto queremos».

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