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El Archivo de Indianos: la recuperación de la base documental de la asturianía

Santiago Romero en su intervención en el IV Congreso de Asturianía celebrado en Villaviciosa

Santiago Romero en su intervención en el IV Congreso de Asturianía celebrado en Villaviciosa / Juan Plaza / LNE

Santiago González Romero

Santiago González Romero

Santiago González Romero, director del Archivo de Indianos-Museo de la Emigración, ubicado en la Quinta Guadalupe de Colombres, intervino este sábado 8 de noviembre en la segunda jornada del IV Congreso de Asturianía que se celebra en el teatro Riera de Villaviciosa. Su charla llevó por titulo "Recuperar la huella documental de la Asturianía: el Archivo de Indianos de Colombres". En ella detalló el proceso de creación de la Fundación que dirige y analizó cómo se vertebró la emigración asturiana en América. En el origen de los Centros Asturianos estuvo la solidaridad y la beneficencia, una visión social clara para formar y atender a la comunidad, y de auxiliar a los más necesitados. Antes de que el Estado social naciera, los asturianos emigrantes ya lo habían inventado. A continuación se reproduce íntegra la intervención de Santiago González Romero.

El Archivo de Indianos, constituido en 1987, fue una iniciativa del Principado de Asturias a la que enseguida se sumaron diversas instituciones: La Universidad de Oviedo, La Fundación Princesa de Asturias, el Archivo General de Indias, la Dirección General de Museos del Estado y de Archivos Estatales del Ministerio de Cultura, el Ministerio de Asuntos Exteriores, a través de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, el Ayuntamiento de Ribadedeva y la desaparecida Caja de Asturias. A este elenco institucional también se sumaron como firmantes de la carta fundacional distintas personalidades de los ámbitos político, profesional, académico y Centros Asturianos como los de México y Buenos Aires. Esta calificada como fundación benéfica de promoción.

La idea de un Archivo de la Emigración se fue gestando en vísperas de la celebración del Quinto Centenario del descubrimiento de América y como aportación asturiana a los actos conmemorativos de 1992. Con una particularidad. El proyecto fundacional puso la mirada, más que en el primer descubrimiento – la llamada etapa colonial-, a lo que con acierto se llamó el segundo descubrimiento, es decir el operado por nuestra emigración a los países de la América hispana durante los siglos XIX y XX y tomando como fines “promover actividades para la formación de un archivo centrado en el fenómeno de la emigración asturiana a América durante el periodo señalado, su estudio y difusión, y el impulso de las relaciones entre Asturias y los emigrantes a América y sus descendientes”.

Sin duda, la formación de las repúblicas americanas no se puede entender del todo sin el concurso de la emigración y los procesos de integración en los países de acogida. Cuanto más se analiza el papel de los emigrantes españoles en la historia contemporánea de América, se puede concluir que “nunca estuvimos más unidos que desde que estuvimos separados”.

También quiero señalar que, cuando se constituyó la Fundación, los centros y sociedades asturianas en América eran bastantes desconocidas. En los 70 la actividad de la Oficina de América instituida en el Gobierno Civil, era un recuerdo y, más allá de alguna visita de cortesía por alguna autoridad, apenas existía, por no decir que no existía, contacto alguno entre la Administración del Principado de Asturias, La Universidad de Oviedo, la Junta General o los Ayuntamientos. La emigración a América apenas comenzaba desde las conmemoraciones de 1992, a ser creciente objeto de estudio entre los historiadores del área económica, para determinar cuantitativamente los flujos, o de las humanidades y ciencias sociales, sobre aspectos recurrentes como los indianos, la arquitectura, o sus aportaciones a la educación y el progreso de Asturias. Pero no existían datos concretos sobre las sociedades asturianas o españolas. Así que, el hecho de fundarse el Consejo de Comunidades Asturianas en 1984, y luego esta fundación, el Archivo de Indianos, tuvo que ver con la inquietud por la pérdida de lazos y la necesidad, a principios de los ochenta, por acercarse de nuevo a los mundos sociales de la emigración en América. En esa década Asturias redescubre y se reencuentra con su emigración.

La Quinta Guadalupe, en Colombres. | lne. FUNDACIONES. FUNDACION ARCHIVO DE INDIANOS

La Quinta Guadalupe, en Colombres. / .

LA QUINTA GUADALUPE

La Fundación tiene su sede en “La Quinta Guadalupe” en Colombres, Asturias. Es la imagen que ustedes pueden ver en la pantalla. Sus colores, plata y azules, llenos de simbolismo, aluden a los tonos cambiantes del mar y a la riqueza traída por los indianos. Fue construida en 1906 por Iñigo Noriega Laso, un emigrante y posteriormente indiano que nació en Colombres en 1853 y murió en México en 1920. Es el estereotipo de indiano que llama la atención de todos por lo vertiginoso de su ascenso, desde la modesta condición de niño emigrante, hasta alcanzar, en la madurez, las cumbres del poder económico y social. La Quinta, es una gran residencia que cuenta con cuatro plantas, y enclavada en una finca de 50.000 m, situada en pleno centro de la localidad y formando un simbólico triángulo con la Iglesia y el Ayuntamiento.

Observando la casa se hace evidente que los motivos que animaron a constituir en su día esta fundación, además de los señalados, venían también en parte determinados por la existencia de este patrimonio inmueble, propiedad del Principado de Asturias, y sobre el que existía necesidad de aplicarlo a una función específica para su conservación.

Por otro lado, los fines americanistas pensados para su uso tenían clara vinculación con el contexto histórico, pasado y presente, de la localidad de Colombres y del Oriente de Asturias, comarca en la que, como en el resto de municipios, tuvo gran incidencia el fenómeno de la emigración. Por extensión, la Quinta Guadalupe, era un símbolo del éxito de los indianos y de la emigración en general a América. Esa vinculación del proyecto con el contexto próximo y lejano ha sido de gran importancia para la consolidación de la iniciativa.

Pero, también, debemos de situarnos en el momento fundacional y comprender la complejidad de los pasos para materializar un archivo que solo se encontraba en la imaginación de los promotores. Un espacio vacío en el que no era posible establecer normativamente mecanismos de trasferencia o fuentes de ingresos preestablecidas, que es como llenan su panza la generalidad de los archivos. En definitiva, hablar de archivo de la emigración, en 1987, era hablar de unos fondos abstractos que ni estaban ni se podían adquirir en el mercado. Una base documental de la emigración a América como objeto de recuperación difuso y con necesidad de concreción. El curso de la Fundación Archivo de Indianos y Museo de la Emigración ha sido, en definitiva, un camino que ha ido desde lo teórico hasta lo empírico; proceso común a numerosas iniciativas de los ochenta que dieron lugar a instalaciones culturales sin contenido material alguno.

La pregunta entonces era cómo indagar la base documental de la asturianía en América. Si pensamos solo en los indianos que dan nombre a nuestro archivo, no cabe duda que son uno de los arquetipos de la emigración. Pero el fenómeno migratorio fue protagonizado por otros sujetos sociales menos visibles para nuestra historia y cultura: unos, la gran mayoría, por haber fracasado, apenas han dejado escaso testimonio en la poesía y literatura asturianas, señalados injustamente como americanos del pote, y, otros, por haber permanecido en los países de acogida en los que fundaron casas, familias y empresas y en los que aún continúan sus descendientes, se han disuelto en gran parte en el olvido. Documentar esa emigración menos visible es uno de los objetivos de la fundación, junto con las creaciones institucionales a que su iniciativa dio lugar.

QUINTA GUADALUPE, SEDE DEL ARCHIVO DE INDIANOS. VISTA NOCTURNA. COLOMBRES

Una vita nocturna de la Quinta Guadalpupe. / JOSE PANDAL

Pero la tarea es difícil. No podemos buscar emigrantes uno a uno y archivarlos. Lo que si podemos es aproximarnos al conocimiento sociológico del curso de sus historias individuales a través del estudio de las agrupaciones que fueron constituyendo en todos los países de América. Por eso la recuperación de archivos documentales de las sociedades es un aspecto esencial del proyecto fundacional.

Y esas sociedades de emigración asturiana en América, como sabemos los que estamos aquí, son y han sido muchos centenares. Pero no todas han logrado llegar al presente histórico, su prevalencia ha estado determinada por el volumen del flujo migratorio y la mayoría se han agotado biológicamente. Su patrimonio documental se ha perdido.

Como dije es poco conocido el papel exacto de la emigración española en la construcción de las repúblicas americanas. Al menos en la dimensión agregada de centros y sociedades. Es una conexión histórica que no ha recibido atención suficiente. Si las agrupaciones de emigrantes son desconocidas, salvo las más importantes y aún estas, es precisamente porque se ha carecido de fuentes primarias y de archivos que permitan el estudio detallado de su contribución. La co-influencia mutua entre el grupo étnico que llega y el nativo son determinantes y tiene efectos transformacionales permanentes en la sociedad de acogida, como nos recordaba Alejandro Portes (en la conferencia de apertura del IV Congreso de Asturianía).

Aunque con el tiempo han ido variando los propósitos que animan a las sociedades de emigrantes, para entender la importancia de lo alcanzado por los asturianos hay que retrotraerse al periodo clásico de la emigración, la segunda mitad del siglo XIX, y la ausencia del estado social tal y como lo conocemos hoy.

El móvil para la formación de agrupaciones sociales fue llenar los vacíos existentes y evitar que ningún compatriota se convirtiese en carga pública por motivos económicos. Así aparecieron las sociedades de beneficencia.

También se buscaba que ningún compatriota careciese de asistencia sanitaria, formándose las sociedades de auxilios mutuos. Ambas tienen su linaje en las antiguas cofradías, que era la forma asociativa propia del siglo XVIII, si bien estas representaban el ejercicio de la caridad cristiana que tiene un carácter más personal frente al modelo de los emigrantes basado en la mutualidad, solidaridad y altruísmo. Por lo demás, las sociedades de auxilios mutuos precedieron en las sociedades industriales a las de resistencia o sindicatos que se inspiran en aquellas. Otro antecedente de este proceso social fueron las agrupaciones musicales, como la Coral Asturiana en La Habana o el Orfeón en Buenos Aires, que tenían una dimensión asistencial añadida a su función artística. A partir de ahí fueron surgiendo los Centros regionales. Donde no había una masa crítica suficiente se formaban Centros Españoles.

Por poner un ejemplo señero, el Centro Asturiano de la Habana, que ha servido de modelo en toda América, ha sido considerado la obra cumbre del mutualismo social. Se fundó el 2 de mayo de 1886, fecha de resonancia histórica- precisamente al día siguiente de aquel 1 de mayo de 1886 en que acontecieron los sucesos de Chicago que reivindicaban los tres ochos: ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de ocio. El ideario del Centro, influido materialmente por las sociedades Tampeñas, el socialismo utópico y el pensamiento social de la época, era como un trasunto de aquellas demandas que se plasmó en sus estatutos y reglamentos – el Centro Asturiano llegó incluso a formular una Ley de Retiro para sus empleados-.

Los asturianos recogen en sus memorias que el Centro de la Habana superaba cualquier institución filantrópica de los Estados Unidos. Su hospital fue de los más importantes del mundo en su tiempo. Su plantel Jovellanos y planes formativos, para niños y niñas, hombres y mujeres, su orientación laica, lo engarzan a través de Rafael María de Labra, o Altamira, con las ideas krausistas y la Institución Libre de Enseñanza – en 1902 el Plantel contaba con 1790 alumnos de los que 345 eran mujeres-. Repatriaba a quienes quedaban sin recursos e integraba a la comunidad asturiana y cubana en el Palacio Social de la Habana, completando la triada: Beneficencia, Instrucción y Recreo. Materializando, en cierto modo, el corpus de doctrina social de Concepción Arenal, figura admirada en el Centro Asturiano. Luchando, en definitiva, contra el pauperismo. Porque el Palacio Social era una Institución socialmente permeable y transcultural, pensada para la integración.

En Argentina encontramos otros modelos beneméritos, como el Centro Asturiano de Buenos Aires con su centro médico, sus prestaciones sociales, su apoyo a la enseñanza y a la Universidad, continuando la estela de Adolfo Posada y la Escuela de Oviedo, su Hogar Asturiano para mayores y sus potentes sociedades de socorros mutuos.

Si como telón de fondo ponemos la evolución del estado social, vemos que este comenzó a finales del siglo XIX restringiendo el trabajo bruto de grupos desprotegidos: niños y mujeres. Luego vinieron las normas de Accidentes de Trabajo- de los que siempre eran responsables los trabajadores-. En España, en 1900, no hay legislación social propiamente dicha, en 1904 aparece el Instituto de Reformas Sociales con Gumersindo Azcarate y Adolfo Posada y ,en 1919, se establece el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) que promovía el Seguro Social, que luego, algunos lo recordarán, dio lugar al Instituto Nacional de Previsión con derechos más universales que fueron dando paso a la Seguridad Social. En ese mismo año, 1919, se estableció en España la jornada de ocho horas. Era un contexto muy difícil. Los hombres y mujeres asturianas, en Cuba, tuvieron derechos reconocidos en los centros asturianos mucho antes de que en España gozasen del derecho a voto y contaban con asistencia sanitaria completa y derecho a maternidad y parto, repatriación y educación. Así que, en varios campos, anticiparon en el tiempo prestaciones del estado social.

Así que cuando hablamos de centros de emigración, hay que recordar todo esto. No hablamos estrictamente de agrupaciones de identidad – que muchas veces parece apelar a una comunidad doliente pensando únicamente en Asturias -, hablamos de solidaridad y de integración. Ya Eva Canel, distinguida periodista asturiana, con su finura analítica, en 1927 contraponía socialismo mutual a regionalismo, al referirse a los centros de los asturianos. La recuperación y estudio de las memorias de diferentes sociedades en América, aunque a diferentes escalas, permite sacar conclusiones parecidas. Y, al contrario de lo que pueda parecernos, por tratarse de sociedades adscriptivas por regiones, al principio la identidad fue el motivo, pero el móvil fue la solidaridad.

Posteriormente, en el curso de la vida institucional desde la fundación de los centros, al asumir el estado las funciones de previsión social -vejez, enfermedad, paro y servicios consulares, que realizaban las Sociedades de Socorros Mutuos y de Beneficencia-, ha ido invirtiéndose esta idea y en la actualidad la identidad se está convirtiendo en el móvil principal de la continuidad de los centros regionales, junto con su puesta a disposición de las regiones de origen para fungir y resignificarse como embajadas comerciales, turísticas y culturales, contribuyendo a reconectar a las nuevas generaciones con el legado de sus padres o abuelos y mantener los lazos de Asturias con América.

Quiero destacar todo esto, con ocasión de este Congreso, por la extraordinaria dimensión social alcanzada por nuestros centros en América: Cuba, Argentina, Chile, México o Estados Unidos. Y la importancia de que el patrimonio documental de las sociedades asturianas y españolas que dan testimonio de ello no se pierda. Ese fue el propósito del Principado de Asturias al promover el Archivo de Indianos.

SANTIAGO GONZALEZ SOSTIENE UNA IMAGEN DE LA PRIMERA PLANTILLA DEL ASTURIAS. ARCHIVO DE INDIANOS DE COLOMBRES. FUTBOL. ASTURIAS EQUIPO QUE JUGO EN LA LIGA MEXICANA

Santiago Romero, en el interior del Archivo de Indianos, con una de las fotografías de los fondos de la institución. / MIKI LOPEZ / LNE

MISION Y VALORES:

Y esa voluntad de nuestra carta fundacional de preservar la historia y de promover las relaciones culturales con América se despliegan en Colombres desde tres dimensiones, que trataré de resumir sucintamente:

Un espacio de investigación: el archivo de las sociedades y de los emigrantes.

Un espacio histórico: el museo de la emigración.

Un espacio relacional: punto de encuentro con América

UN ESPACIO DE INVESTIGACIÓN: EL ARCHIVO

El Archivo consiste en un proyecto sistemático de investigación de fuentes históricas para el estudio de la emigración asturiana y española en América. El objetivo principal de esta investigación, iniciada a partir del año 1989, es la recuperación de la base documental generada por los emigrantes en una doble dimensión: colectiva y personal.

La recuperación de fondos documentales de las sociedades que se van disolviendo y agotándose biológicamente, nos da una perspectiva nueva acerca de la ejemplar integración social de los emigrantes, sus aspectos sociales y culturales, modos de vivir, de enfermar y de morir y su transculturalidad, consecuencia del potaje social de nuestro grupo étnico en los diferentes países de acogida.

Se busca un mejor conocimiento de los colectivos de emigrantes para su estudio comparado, en tanto que grupos procedentes de distintos puntos geográficos, portadores de señas de identidad específicas – en nuestro caso la asturianía-, y organizados por adscripción en distintas sociedades industriales de acogida. Si, como decía Fernando Ortiz, la Cubanidad se cuece entre los cubano, lo africano, lo chino, lo asturiano, lo hispano o lo criollo. La Asturianía, a su vez, también se cuece en América fundiéndose en identidades compartidas. Es la integración plena; lo que, de otra manera, Douglas Massey, designa como “molino étnico”de las identidades.

Considerando la importancia añadida que las historias de vida y experiencias singulares de los emigrantes presentan para un mejor conocimiento de los fenómenos de emigración en cadena, formación de capital humano, impulso empresarial, conocimiento de la vida familiar, y un largo número de cuestiones, se procura, igualmente, la recuperación de todo tipo de informaciones sobre los emigrantes a título individual.

DESARROLLO DEL FONDO.

¿En qué consiste la tarea de recuperación de fondos, dónde realizarla?

En la concreción o producción de un archivo, una cosa es el cuadro de clasificación que sistematiza los objetos de estudio-las fuentes a recuperar- y otra es la materialización de los distintos ítems a través de fondos documentales. Esto exige procesos de localización, restauración, conservación, clasificación etc. complejos. Quiero reiterar que, en principio, los contenidos archivísticos, las más de las veces son inexistentes. No se pueden adquirir. Porque, en esta sociedad de mercado, hay cosas que no están en el mercado o no deberían estar en el mercado. Para producir un archivo de la emigración de la naturaleza del que se ha enunciado es fundamental el concurso y el compromiso de los emigrantes y de las sociedades de emigrantes. Hasta la fecha todos los fondos acumulados por la Fundación lo son por donación altruista o depósito y proceden en su práctica totalidad de América.

Por eso es necesario un trabajo de campo perseverante y sostenido en diferentes países americanos. Trabajo que para los investigadores participantes no es solo una situación metodológica sujeta a normas éticas y técnicas específicas. El trabajo de campo connota participación y compromiso, une a equipos- de la fundación y de las sociedades- en torno a objetivos y genera empatías. El objetivo, como reiteradamente señalamos se orienta a continuar la producción de fondos documentales e implicación activa de los mundos sociales de la emigración-centros y personas- en la configuración de Colombres, como casa-museo propia, archivo etnohistórico y espacio simbólico de encuentro.

CENTRO DE ESTUDIOS

Complementario al objetivo de formación del archivo, la fundación ha promovido de forma especial investigaciones relacionadas con la emigración a América de las distintas regiones de España. Así Se vienen editando diferentes monografías en la colección titulada “Cruzar el Charco”, que aún está pendiente de completarse. La colección “Memoria de Emigrantes” recoge diferentes biografías, y, en el ámbito de las sociedades asturianas, se ha iniciado una colección sobre los principales centros de la emigración en América. Hasta el momento cuenta con dos estudios: El Centro Asturiano de la Habana y El Centro Asturiano de México, de Moisés Llordén y Aurelio Pérez respectivamente y lamentablemente ya fallecidos.

También se han editado actas de simposios celebrados en la Quinta Guadalupe, catálogos de exposiciones y edición de conferencias magistrales.

Estudios socio-familiares y un programa de conferencias mensual, en colaboración con la Universidad de Oviedo, contribuyen a la función divulgativa de la Fundación y al conocimiento del fenómeno migratorio a América.

UN RECORRIDO HISTORICO. EL MUSEO DE LA EMIGRACIÓN

Paralelamente a la producción del archivo documental y de modo progresivo, en las distintas plantas y espacios de la Quinta Guadalupe se ha ido configurando un pequeño museo, donde se exhiben y conservan documentos y objetos recuperados, donados o depositados por emigrantes, centros y sociedades, particularmente asturianas, en América.

Los contenidos del museo se organizan en relación con las distintas áreas geográficas de destino de los emigrantes y en las que se fueron logrando recuperaciones significativas a través del trabajo de campo. El discurso general, repetimos, se articula de forma principal en las creaciones institucionales de la emigración –sociales, culturales, benéfico asistenciales, mutuales- y sus estructuras. El asociacionismo en América comprende, ya lo señalamos, no solo las grandes agrupaciones regionales sino infinidad de sociedades de base municipal y parroquial.

Acompañando la dimensión colectiva de la emigración, y como reflejo de la composición del propio archivo, la exposición incorpora itinerarios biográficos de personalidades, destacadas o anónimas, de la emigración que cuentan con expediente o referencia documental. Existen dos salas dedicadas a Manuel Ibáñez Posada, a Iñigo Noriega Laso, y una sala bajo el título “La emigración: una cultura de empresa”, dedicada a los empresarios en la emigración que contribuyen al sostenimiento de la Fundación.

La emigración derivada de antagonismos políticos, luchas y conflictos, está representada a través de una Sala dedicada al Exilio Español.

Otros espacios atienden a los distintos lugares comunes de la emigración: La salida. El viaje y los naufragios. La vida cotidiana. Los triunfos y los fracasos.

Asistentes a uno de los encuentros iberoamericanos en el Archivo de Indianos.

Asistentes a uno de los encuentros iberoamericanos en el Archivo de Indianos. / MIKI LOPEZ

UN LUGAR RECONOCIBLE COMO PUNTO DE ENCUENTRO DE LA EMIGRACION

Con el objetivo de vincular a las comunidades de la emigración con el proyecto de la Fundación se han realizado distintas actividades culturales, conferencias, exposiciones y conmemoraciones en distintas áreas de América, buscando ocasiones sociales para compartir un proyecto al que se ha tratado de dar en todo momento una dimensión intersubjetiva, motivando las donaciones.

También se han promovido en la Quinta Guadalupe y de modo paralelo, encuentros institucionales periódicos, destacando la prevalencia de las relaciones con los colectivos de emigrantes y su protagonismo en el quehacer del Archivo de Indianos. Viajes organizados de colectividades, programas para jóvenes como “Conocer Asturias” propiciado por el Centro Asturiano de México y otras actividades de diferente naturaleza coadyuvan a afianzar los compromisos de colaboración con la emigración y su identificación estrecha con la Fundación y Museo de la Emigración.

A nadie se le escapa que la incorporación de objetos y documentos trasciende a su finalidad última con propósitos de investigación del fenómeno migratorio a los países de América. Genera, como señalamos, lazos de reciprocidad entre donantes y personal de la Fundación en su papel de investigadores. El depósito es una expresión de confianza interpersonal y produce obligaciones que van más allá de la preservación, conservación e investigación. Los materiales no pierden su vinculación con los donantes. Son testimonios de memoria vinculados a experiencias de vida. Para el investigador externo implica otro orden empírico de significaciones bien diferenciado al ser materiales para la investigación y estudio. Esos lazos sociales generados en el desarrollo del trabajo de campo es una de las características del trabajo de la Fundación.

Así, la Fundación no es solo depósito de historia y memoria de una página sobresaliente de la historia de España en los siglos XIX y XX. Se intenta convertir a la Quinta Guadalupe en un espacio de encuentro, que como el pueblo de origen al que se vuelve año a año, sea familiar y social a la vez, un lugar de encuentro reconocible como propio de toda la emigración, por la calidad de sus relaciones, por sus contenidos, por sus símbolos y por sus significados. Fomentando el espíritu de confraternidad entre asturianos, españoles y todos los descendientes de emigrantes, que, año tras año, visitan Asturias.

En 1774, escribía Pedro Rodríguez de Campomanes: “De los escritores asturianos, impresos o manuscritos, o de los que escribieron de cosas de Asturias y memorias de sus varones ilustres, conviene ir recogiendo cuanto se pueda; y también de las obras poéticas escritas en el lenguaje vulgar del país”. Es todo un programa visionario y premonitorio. Recojamos todo lo posible y documentemos juntos la gran historia de los emigrantes asturianos en la Casa de la Emigración. Que no se pierda para Asturias en el olvido la obra de sus hijos en América. Muchas gracias a todos los que lo hacéis posible.

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