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Cómo usar el arte para la integración social: el centro de vanguardia que dirige en Bruselas una langreana

Lucía García encabeza desde 2021 el "interactiv Media Art Laboratory" (iMAL) de Bruselas, que está ubicado en Molenbeek, uno de los barrios más conflictivos de la capital belga

El iMAL, además de ser un centro de experimentación artística, hace labor social con los jóvenes del barrio: "Este año tenemos casi un centenar de alumnos de un centro educativo a los que trasladamos la idea de que el arte puede ser una metodología de aprendizaje”, apunta Lucía García.

El centro acoge hasta el 15 de febrero la muestra "La sociedad automática", obra del asturiano Félix Luque y que próximamente podrá verse en Laboral Centro Arte, en Gijón

Lucía García, ante una de la máquinas de la exposición de Félix Luque.

Lucía García, ante una de la máquinas de la exposición de Félix Luque. / M.B.

Mario Bango

Mario Bango

El centro interactiv Media Art Laboratory (iMAL) de Bruselas está dirigido desde 2021 por la asturiana Lucía García, que hasta entonces trabajaba en Laboral Centro de Arte de Gijón. Estos días muestra orgullosa la exposición en el centro de otro asturiano, Félix Luque Sánchez, una combinación de arte visual, gráfico y robots automatizados que está teniendo un gran éxito y que forma parte de los actos culturales, musicales y artísticos de Europalia España, una gran muestra de nuestro país en Bélgica que fue inaugurada el 7 de octubre pasado por los Reyes de los dos países.

Lucía nació en Sama de Langreo: “Me siento muy orgullosa de ser de la cuenca minera asturiana”. Es hija de un ingeniero de Minas de Hunosa, pero por razones de trabajo de su padre se trasladó al sur de España cuando tenía doce años y finalmente recaló en Madrid. Allí estudió Derecho, entró a trabajar en el IFEMA de la capital y terminó enrolada en la feria de arte ARCO. Coincidió con Rosina Gómez Baeza y cuando esta fue nombrada directora de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial se incorporó con ella. Estuvo en Gijón, donde reside la mayor parte de su familia, entre 2006 y 2021 cuando obtuvo la plaza de directora del iMAL que había quedado vacante al jubilarse el creador y director del centro, Yves Bernard. “Nosotros ya habíamos tenido varias colaboraciones entre iMAL y Laboral con diversas exposiciones, pero cuando quedó vacante el puesto de dirección se abrió un proceso de selección, me presenté y lo conseguí”. Ahora confiesa que está “muy feliz en Bruselas y en este trabajo”.

La directora del iMAL en el laboratorio del centro.

La directora del iMAL en el laboratorio del centro. / M.B.

El iMAL que empezó a desarrollarse en 1999 ocupa un antiguo molino industrial del siglo XIX junto al canal, en uno de los barrios más conflictivos de la ciudad, Molenbeek. Eso les obliga en cierto modo a un compromiso social: “Nosotros desarrollamos programas para jóvenes del barrio, este año tenemos casi un centenar de alumnos de un centro educativo a los que trasladamos la idea de que el arte puede ser una metodología de aprendizaje”.

 ¿Qué más gestiona iMAL? Pues cuenta con 80 miembros -artistas, arquitectos, creadores digitales, etc.- activos que abonan unos 100 euros por año para investigar y formular creaciones. También albergan a un grupo de 10-12 residentes becarios de varias nacionalidades. Primero se les forma en el uso de las técnicas y sistemas disponibles en el laboratorio y después formulan todo tipo de expresiones artísticas basadas en esos formatos de última generación.

El iMAL está respaldado por instituciones públicas como la Federación Wallonie-Bruxelles (que reúne a los francófonos belgas) pero también por el Gobierno regional de Flandes y obtiene recursos de programas europeos, entre otros el FEDER. Su presupuesto anual es de 800.000 euros.

La sociedad automática de Félix Luque

A Lucía le encanta dar a conocer los detalles de la exposición “La sociedad automática” que estos días atrae a muchos bruselenses. En gran medida porque es obra de un asturiano, Félix Luque, que reside entre nuestra región y la capital europea -donde su padre había sido funcionario de la Unión Europea-, y cuenta con la colaboración de otro asturiano, Iñigo Bilbao, que vive en Barcelona. La muestra estará aquí hasta el 15 de febrero, en abril se irá a Laboral ampliada porque allí hay más espacio y luego está previsto que viaje a París y Marsella.

La exposición intenta que reflexionemos sobre la automatización que nos invade hasta los rincones más íntimos de nuestra existencia a través del teléfono móvil, las redes sociales, la inteligencia artificial. Por medio de fotografías, audiovisuales, esculturas, músicas y robots el autor nos recuerda que las máquinas nos deshumanizan y que ellas pueden terminar por tomar el control de nosotros. La idea central es que debemos esforzarnos para emanciparnos de esas tecnologías cada vez más invasivas. Tal como reza en la presentación “retrata la angustia de un mundo postantrópico donde las máquinas —Sísifos sin cansancio ni rebeldía— amenazan con aniquilarnos. Un universo de autómatas que realizan su trabajo cíclico y autónomo, sin propósito humano alguno”.

Para Lucía el trabajo de Luque es un hallazgo y en cierto modo una manera de demostrar el potencial artístico de nuestra región fuera de nuestras fronteras. Un Asturias abierta al mundo.

Exterior del iMAL cerca del canal de Bruselas en el barrio de Molenbeek

Exterior del iMAL cerca del canal de Bruselas en el barrio de Molenbeek / M.B.

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