Soledad pisó el pueblo donde tenían lugar los cuentos de su infancia: historia de un emocionante reencuentro con Asturias
Soledad Pérez Manzotti, de 38 años, es la presidenta Centro Asturiano de La Plata (Argentina) y un ejemplo de cómo conseguir el relevo generacional en las instituciones que agrupan a los descendientes de emigrantes asturianos: "Hay que escuchar a los jóvenes y hacerles caso, aunque a veces nos parezca una locura"
Su padre, que fue llevado a la Argentina con 2 años por sus abuelos, nació en el pueblo de Silvañá, de Grandas de Salime. La formación folklórica del Centro de la Plata se llama precisamente "Silvañá" y tiene más integrantes que habitantes quedan en la aldea grandalesa

Soledad Pérez Manzotti, presidenta del Centro Asturiano de La Plata / Juan Plaza / LNE
Cuando Soledad pisó Asturias, descubrió que estaba en el lugar donde se desarrollaban los cuentos de su infancia. Soledad Noemí Pérez Manzotti, de 38 años, es presidenta del Centro Asturiano de La Plata (Argentina). Es un ejemplo vivo de cómo la vinculación con Asturias se mantiene, con el paso de las generaciones, aún a 11.000 kilómetros de distancia y con el Atlántico de por medio.
Silvañá está en el concejo de Grandas de Salime. Dicen las estadísticas que allí viven solo 15 personas. Allí nació Julio, el padre de Sole, como todos la llaman. De allí se lo llevaron sus padres con dos años de edad. Este rincón del valle del Navia era el paraíso perdido donde ocurrían las historias que Victorina Rodil y José María Pérez, los abuelos paternos, contaban a la nietina. Como todavía les queda familia en Asturias, un primo llevó a Soledad, que entonces tenía 18 años, a conocer los pueblos del abuelo y de la abuela, que procedía de Seira, del otro lado de la frontera regional, en el municipio gallego de Negueira de Muñiz. “Entonces pisé la historia de mi abuela. Yo estaba dentro de este libro que me contaba mi abuela, de ese cuento que le contaba de una niña que era chiquita: estaba con la payetsa cocinando y mi abuela me explicaba cómo era el hornito, cómo iba a buscar los higos y cómo iba a la escuela y los bailes que se hacían en la escuela y cómo iba a lavar la ropa. Y yo llegué a la casa de mi abuela y estaba todo eso, porque mi primo la conservó como un museo, tal cual. Y yo llegué y estaba todo: estaba la cuadra, la casa de cura, estaban las higueras gigantes…”
“Eran los cuentos hechos realidad”. Sigue Soledad con el recuerdo de aquel viaje iniciático: “Yo hice el camino que hacía mi abuela; el camino que me contaba mi abuela que hacía ella para ir los bailes y para lavar la ropa; el camino por el que iba cuando veía mi abuelo venir. Porque ahí hay una historia medio romántica, linda. A mi abuela la querían casar con un hombre que tenía más dinero y mi abuelo era un pobretón que trabajaba en el campo de abajo. Pero mi abuela se enamoró de mi abuelo, no del hombre con el que la querían casar. La familia no la aceptó. Entonces ella se escapó con él y se casaron”. Hoy, el conjunto folclórico del Centro Asturiano de La Plata, el grupo que creó Soledad, se llama “Silvañá”.
La historia que llevó a la familia a la Argentina se completa así: “Mi abuelo se fue por miedo. Después de hacer el servicio militar, y por temor a que viniera una nueva guerra se fue a la Argentina en 1948. Y luego mandó a buscar a mi abuela, que estaba en Asturias con sus cuatro hijos. Ellos se fueron en 1950”.
Un mago de la chapa que se está haciendo un avión
Y en Argentina una vida nueva, un nuevo destino: “Mi abuelo en Asturias hacía madreñas y las vendía. En Argentina hizo muebles. Mi tío, de hecho, también es carpintero, muy buen carpintero. Y mi papá, nada que ver: hizo chapa y pintura, le encantan los autos, es artista completamente. Ahora se está haciendo un avión. Por qué él con la chapa te hace magia. No un avión de muchos pasajeros. Un avión para volar dos. Pero un avión de verdad”.
Soledad es la menor de cuatro hermanos, los tres primeros varones. Uno de ellos amplió el taller del padre y hoy todos los hermanos trabajan en el negocio. Ella lleva la contabilidad por las mañanas. Las tardes son para su verdadera vocación, el baile: “Yo soy profesora de danzas españolas, esa es mi carrera fundamental. Doy clases todas las tardes”. Y de todos los bailes, es el repertorio asturiano el que le llega al corazón: “Primero, cuando cumplí 18 años, participé en un campo de trabajo que había en ese momento. Estuve en Cangas de Narcea pintando las paradas de los colectivos. Después entré en la Escuela de Asturianía, fascinada, en la tercera promoción. Es una promoción hermosa, aprendí muchísimo. Me empapé de la cultura asturiana. Aprendí un montón. Fue una época maravillosa, en la que íbamos un grupito a ver los grupos folclóricos, algo que a mí me fascinaban. Bailé el saltón con Xuacu Amieva tocando la gaita. De hecho, mi hijo se llama Xuacu porque enloquecí con toda la cultura asturiana”. Xuacu tiene 5 años. Y se apellida Verne. “Su padre, mi marido, Mateo, también es de origen italiano, como mi madre, que se llama Elba. Mi marido se llama Matías Verne, como Julio Verne. Pero eso también tiene una historia. El abuelo cuando se fue de Italia a la Argentina era de apellido Vénere. Pero lo notaron mal. Así que quedó con un apellido francés”.

Tres generaciones en una foto: la abuela Elba Manzotti, Soledad Pérez Manzotti y el pequeño Xuacu Verne / E.L.
La importancia de ser escuchado
Soledad Pérez Manzotti intervino recientemente en el IV Congreso de Asturianía celebrado en Villaviciosa entre el 7 y el 9 de noviembre pasados. Sus palabras fueron un ejemplo a seguir para involucrar a los jóvenes en el sostenimiento de los Centros Asturianos ahora que, precisamente, el relevo generacional está convirtiéndose en un problema. El Centro que preside, que tiene ya 93 años existencia, no perece tener problemas de continuidad.
Y eso es, subraya, porque ella transmite lo que vivió: “Yo empecé a vincularme con el Centro de chiquita, por baile. Mi profesora se fue del Centro Andaluz al Asturiano, cuando yo tenía cuatro años, y ahí arranqué. Un día, por cosas de la vida, mi madre tardaba en venir a buscarme y allí estaban los de la comisión directiva y me dijeron: ‘Vení a esperar acá, no vas a esperar afuera’. Y ahí empecé a vincularme. Yo era muy chica. Les ordenaba los papeles, acomodaba un poco, escuchaba. De vez en cuando me preguntaban qué me parecía alguna cosa. Estaba Corsino González Argüelles de presidente en ese momento y siempre me preguntaba: ‘Vamos a hacer la fabada. ¿Y vos qué pensás? ¿Qué te gustaría que pase en la fabada?’ Yo le decía: ‘Para mí esto es reaburrido y esto me gustaría más’. Y él: ‘Bueno, pues vamos a hacer esto que dice Sole, a ver si funciona’. Después vino Jorge Pérez de presidente y siguió igual. Me empecé a involucrar un montón, porque me escuchaban y me sentía ‘reparte’. Después le decía a mi mamá: ‘No, vení a buscar un poquito más tarde porque me quedó un ratito en la comisión’”.
Hoy Soledad repite la misma receta: escuchar a los que vienen por detrás y hacerles caso. “Hay que hacer lo que quieren los jóvenes, aunque a veces te parezca una locura. “En el conjunto folclórico somos entre 25 y 30 personas. La mayoría del conjunto, sean gaiteros, tamboriteros o bailarinas, son parte de la comisión del Centro Asturiano. Por eso la comisión es muy joven. Tenemos mucha variedad de edad. Yo estoy entre las del medio. Nos seguimos por los grupos de WhatsApp y nos contamos todo”.
Soledad, acompañada por su madre Elba y por el pequeño Xuacu Verne, volvió por unos días a Asturias. Pero solo por unos días. No se ve repitiendo la aventura migratoria de sus abuelos y sus padres: “De España me encanta la sensación de seguridad que se tiene todo el tiempo. Pero aunque lo he pensado, el venir a España, no lo haría, porque me encanta Argentina. Yo echo raíces y me encanta mi lugar, me encanta La Plata, me encanta lo que hago. Allá soy feliz, desde que me levanto hasta que me acuesto hago lo que quiero. Siempre fui una persona muy libre y donde vivo me dio esa posibilidad”.
- La nueva ruta que llegará al aeropuerto de Asturias a partir de mayo (y con una compañía que nunca operó en la región)
- Colas en Lidl para conseguir ya el soplador de aire inalámbrico que deja los plumíferos y anoraks de invierno como nuevos después de meterlos en la lavadora: adiós a la secadora
- La mítica sidrería ovetense que ha reabierto sus puertas frente a la estación de tren con un local completamente reformado, carta '100% sin gluten' y parrilla: 'Aquí mandan las brasas
- El ya legendario líder de 'Ilegales', despedido entre sus guitarras eléctricas por cientos de amigos y cómplices en la vida y el rock: 'Era excepcional
- Colas en Decathlon para conseguir el nuevo abrigo calefactable que tiene una rebaja de 253 euros por tiempo limitado
- EN IMÁGENES: Familiares, músicos, artistas y amigos despiden a Jorge Martínez, líder de "Ilegales", en el tanatorio "Ciudad de Oviedo"
- Parque Principado quiere crecer en Siero: así es el proyecto de ampliación del complejo comercial que respalda el Ayuntamiento
- Diez días encerrada a la fuerza y con su pareja amenazándola de muerte con un cuchillo: la Policía Nacional interviene 'de urgencia' en Langreo
