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Adiós a Agapito: el sereno asturiano que vivió el final de una profesión que marcó a Madrid

"Era una persona familiar y servicial", recuerda su nieto Toni Uría, presidente de la Casa de Asturias de Alcobendas

Agapito Rodríguez, en una imagen reciente

Agapito Rodríguez, en una imagen reciente / LNE

Xuan Fernández

Xuan Fernández

Agapito Rodríguez Martínez, nacido en Acio (Cangas del Narcea) y considerado uno de los últimos representantes del histórico oficio de los serenos de Madrid, falleció este lunes en la capital española a los 92 años.

Rodríguez llegó a Madrid siendo muy joven, procedente de Asturias, y pronto se incorporó al servicio de serenos, un cuerpo municipal que durante décadas desempeñó labores esenciales de vigilancia nocturna, apertura de portales y atención de incidencias en toda la ciudad. Durante años trabajó en la calle de la Cruz, en pleno Barrio de las Letras, donde su figura —con el abrigo largo, la gorra reglamentaria, el llavero y el bastón— sigue presente en el recuerdo de muchos vecinos.

Veló con dedicación por la seguridad y la tranquilidad del barrio. No era solo quien abría puertas: era compañía, ayuda y protección cuando todo dormía”, señalan antiguos residentes de la zona.

Su nieto Toni Uría, presidente de la Casa de Asturias de Alcobendas, lo recuerda así: “Era una persona familiar y servicial. Siempre estaba dispuesto a tender la mano, escuchar o acompañar. Para nosotros fue un ejemplo de bondad, respeto y cariño”.

Agapito Rodríguez, de sereno

Agapito Rodríguez, de sereno / LNE

De sereno a hostelero en el centro de Madrid

Agapito Rodríguez dejó de ejercer como sereno a finales de los años sesenta, coincidiendo con el progresivo desmantelamiento del servicio y la implantación de nuevos sistemas de seguridad. El oficio de sereno sería suprimido oficialmente en 1986.

Tras finalizar esa etapa, inició una nueva trayectoria profesional en la hostelería, regentando el bar El Arrecife, en la calle de las Infantas, uno de los ejes del centro de Madrid. Se jubiló en el año 2000 y continuó viviendo en la ciudad.

Rodríguez deja esposa, tres hijas, siete nietos y tres bisnietas.

Una figura ligada a la emigración asturiana

El fallecimiento de Rodríguez se produce pocos meses después del de Manuel Amago Fuertes, también natural de Cangas del Narcea, considerado el último sereno oficial de Madrid, fallecido en agosto y jubilado en 2010.

El oficio de sereno estuvo durante décadas estrechamente vinculado a la emigración asturiana hacia Madrid, especialmente a la procedente de Cangas del Narcea, concejo del que llegó a salir el 76% de los trabajadores que desempeñaron esta función. Esa concentración convirtió al municipio en un referente histórico del cuerpo de serenos en la capital.

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