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La crónica del sportinguista volador desde México: el Sporting no vuela en casa

La explicación parece la misma cada semana, falta fondo de armario; cuando el banquillo entra en juego, el nivel cae de forma evidente

Dubasín

Dubasín / LaLiga

Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada trabaja como sobrecargo de aviación en la línea bandera de México. Es fundador y presidente de la peña "La villa de Quini", la primera y la única peña sportinguista oficial en México y fuera de España. Hasta diez veces al año vuela a España para ver los partidos del Sporting.

Seguir al Sporting desde México siempre depende del horario y de dónde me toque estar trabajando. Este domingo, mientras en España el partido se jugaba por la tarde, aquí caía justo en la mañana. No era un horario complicado, pero coincidió con un vuelo de Boston a la Ciudad de México, así que no pude verlo.

Lo único que podía hacer era revisar de vez en cuando el WhatsApp y enterarme por los mensajes de la Peña de lo que estaba pasando en El Molinón. Una de esas jornadas en las que, por más que uno quiera, el trabajo manda y toca vivir el partido a distancia.

El Sporting recibía al Eibar, uno de los peores visitantes de la temporada, con tan solo un punto fuera de casa en siete partidos, obtenido en la ya lejana jornada 1. Pero ya sabemos cómo es este equipo, especialista en que los rivales rompan su mala racha contra nosotros.

Y aunque no fue una derrota esta vez, el Eibar evitó su sexta caída consecutiva lejos de Ipurua. Muy temprano en el partido, al minuto cinco, llegó el primer golpe, una acción en la que la defensa no apretó lo suficiente, con un Nacho Martín regresando casi caminando y Corpas definiendo sin oposición. Otra vez a remar desde el principio.

Con ese tanto en contra, el Sporting cerró el primer tercio de la temporada con 20 puntos y una sensación de incertidumbre. El playoff está cerca, pero la impresión general es que al equipo le falta algo para competir de verdad por los primeros puestos. El primer tiempo, por lo que pude leer en las crónicas y en el resumen del partido, tuvo buenos momentos, sí, pero en la segunda parte volvió ese Sporting que baja el ritmo, que pierde claridad y al que le cuesta dar un paso adelante cuando el partido exige carácter.

La explicación parece la misma cada semana, falta fondo de armario. Cuando el banquillo entra en juego, el nivel cae de forma evidente. No es un tema de ganas, sino de recursos. La plantilla tiene once o doce futbolistas capaces de sostener la intensidad, pero más allá de eso, las diferencias son notorias.

Y esa falta de recambio se nota especialmente en encuentros como este, donde el rival tampoco propone demasiado, pero el Sporting no encuentra cómo desequilibrar.

Aun así, el empate llegó al 77, fruto de una presión bien ejecutada por el Pingüino, atento para robar un balón mal controlado por la zaga armera y provocar un penal que él mismo transformó con un disparo ajustado al poste, al que el portero estuvo cerca de llegar.

Un gol que permitió rescatar un punto, pero que también dejó claro que este era un partido para haber sumado de tres. Empatar en casa, contra uno de los peores visitantes de la liga, sabe a poco para un equipo que quiere mirar hacia arriba.

Este era un partido en el que tenía pensado estar en El Molinón, pero esta vez no fue posible viajar. Ojalá el próximo mes pueda estar en Butarque, un estadio que he podido visitar las últimas tres veces que el Sporting jugó ahí.

En lo positivo, la semana también dejó buenas noticias. Además de ser hinchas del Sporting, en México seguimos muy de cerca a la selección española, que prácticamente aseguró su clasificación al Mundial del 2026, un torneo que tendrá parte de su historia en México. Ojalá el sorteo del 5 de diciembre nos regale un partido de España en Guadalajara o Monterrey, ya que es poco probable que le toque jugar en el Estadio Azteca.

Pero ahora, lo inmediato es que el Sporting afronta un mercado de invierno decisivo. La dirección deportiva tendrá que acertar con fichajes que lleguen listos para rendir desde el primer día, porque esta segunda vuelta no dará margen. El ascenso no es una utopía, pero tampoco una meta que se pueda alcanzar sin reforzar la plantilla. Hoy por hoy, el Sporting no vuela como quisiéramos que lo hiciera y, si quiere hacerlo, necesitará más turbinas para soñar con Primera División.

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