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La población exterior más envejecida de la historia, ante la esperanza de la “ley de nietos”

El proceso masivo de nacionalizaciones de españoles en el extranjero se vislumbra como una oportunidad en el reto pendiente de rejuvenecer el censo de expatriados asturianos, el segundo con más personas mayores del país: más del 30 por ciento ya han cumplido los 65 años

La Asturias expatriada envejece más que nunca

La Asturias expatriada envejece más que nunca

De cada diez inscritos como asturianos en el extranjero, ya hay tres que han cumplido los 65. Apenas dos de cada diez han nacido en Asturias y de éstos van camino del sesenta por ciento los que han rebasado la edad teórica de la jubilación… La Asturias expatriada envejece a la vez que crece. Su evolución sigue la pauta de una aparente paradoja en la que la cifra más alta de asturianos en el exterior coincide con el nivel más elevado de su envejecimiento colectivo. Desde que a la estadística le alcanza la memoria, la colonia de residentes en el extranjero no había llegado nunca a acercarse tanto a las 150.000 personas –148.728– ni su porcentaje de mayores de 65 años había superado con tanta amplitud el treinta por ciento –30,76–. Para hacerse una idea de la contundencia del dato, la proporción de españoles residentes en el exterior con esas edades no llega al 22 por ciento y la de la Asturias interior figura entre las más altas del país con el 28…

La asturiana es la segunda colonia expatriada más envejecida de España, sólo por detrás de la gallega, y rejuvenecerla, o enganchar a los jóvenes descendientes de emigrantes, es una tarea que llevaron subrayada en rojo muchos de los asistentes que pusieron al día sus prioridades en el cuarto Congreso Mundial de Asturianía, celebrado este mes en Villaviciosa. El momento de análisis es adecuado ahora que se viene una avalancha de nuevos españoles, y que el Gobierno tramita más de 2,4 millones de solicitudes de nacionalidad al amparo de la Ley de Memoria Democrática de 2022, la conocida como “ley de nietos”, con sus condiciones para otorgar el pasaporte y todos los derechos que se le asocian a los nacidos en el extranjero que puedan demostrar haber tenido abuelos españoles.

Desde el exterior se observa este aluvión como una oportunidad de rejuvenecer el censo de los expatriados y una apelación sobre las capacidades de Asturias para mantener a su lado a una comunidad en la que ya cada vez menos de sus integrantes van a ser asturianos de nacimiento… Aprovechando el foro, por ejemplo, la asturiana Violeta Alonso, presidenta del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE), quiso poner mucho énfasis en la necesidad de anudar los vínculos culturales o identitarios de esta población que en abrumadora mayoría va a ser asturiana sólo por descendencia y corre el serio riesgo de desconectarse de sus raíces.

Sugirió nuevos programas de intercambio para estudiantes de bachillerato o universitarios, y habló de iniciativas para conseguir que los lazos que anudan a los nuevos emigrantes con Asturias se establezcan a través de la vivencia directa además de mediante el relato de un padre, una madre o unos abuelos… Esa sería, a su juicio, una fórmula para aprovechar la enorme avalancha de nuevos españoles y asturianos que se está cocinando en los consulados de todo el mundo. Todavía en elaboración el dato con la distribución de los solicitantes por comunidades autónomas, pero la potencia que ha tenido siempre la diáspora asturiana en el mundo hace pensar en un notable incremento de la cifra próxima a 150.000 inscritos que ahora mismo hacen del Principado la quinta provincia con más “hijos” emigrantes repartidos por el planeta, sólo por detrás de Madrid, Barcelona, Pontevedra y La Coruña.

¿Más de 250.000 asturianos en el extranjero?

Haciendo una simple proyección estadística, y sabiendo que suele ser muy pequeño el porcentaje de peticiones de nacionalidad rechazadas, hay quien ha vaticinado ya que los más de tres millones de españoles residentes en el extranjero pueden pasar a ser al menos cinco cuando concluya este proceso, que se alargará al menos algunos meses por el volumen de expedientes que deben ser tramitados y los medios de los que disponen algunos consulados. Si eso acaba siendo así, los 148.000 inscritos como asturianos podrían pasar por encima de los 250.000 y habría ahí fuera una población equivalente al segundo concejo más poblado de los de aquí dentro…

La mitad de los residentes en Cuba tiene más de 65 años

También es el proceso de nacionalizaciones que ha alumbrado la ley, queda dicho, una oportunidad para rejuvenecer una estructura que en su situación actual está más escorada que nunca hacia los sectores más elevados de la pirámide de edades. El treinta por ciento largo de asturianos expatriados con más de 65 años viene con una considerable y significativa diversidad geográfica. El dato se dispara en América, donde viven en total tres de cada cuatro emigrantes o descendientes y donde uno de cada tres ha sobrepasado la frontera teórica de la jubilación. Esa proporción disminuye y, por tanto, la población expatriada rejuvenece de modo singular en Europa, destino más frecuente de una nueva emigración donde apenas está en esa franja el 21 por ciento.

Los porcentajes de la vejez colectiva son en todos los casos ampliamente superiores a los del conjunto del país y tienen casuísticas nacionales muy variadas, con algún caso especialmente sangrante. La mitad de los asturianos residentes en Cuba y el cuarenta por ciento de los afincados en Venezuela han cumplido los 65 años y en las edades se percibe de algún modo el tipo de emigración que ha recibido cada país y su capacidad para atraer contingentes más jóvenes: por encima de la media del envejecimiento colectivo de los asturianos en el mundo están también los expatriados en Bélgica –donde el 35 por ciento ha sobrepasado los 65– o en Francia, donde el porcentaje supera el 31… En el lado contrario pueden estar Suiza, dónde sólo el 15,6 por ciento ha superado esa franja, Alemania –el 15,8– o incluso Estados Unidos, donde el promedio no llega al 25.

El panorama del envejecimiento se agrava, por lo demás, cuando se aíslan los asturianos de nacimiento y se ve que más de 17.300 de un total de 30.000, cerca ya del sesenta por ciento, han llegado ya a la franja teóricamente improductiva de la pirámide etaria. Vuelve a ser el segundo dato más negativo del sistema autonómico español, superado únicamente por el de Galicia.

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