Así se opera un cáncer a distancia: el médico asturiano que ha hecho historia al extirpar de traje y corbata un tumor sin estar presente en el quirófano
El ovetense Vital Hevia extirpó un tumor en Alemania manejando en remoto un potente robot médico
"Es un gran paso poder operar desde Hamburgo", dice el asturiano

Vital Hevia, durante la operación.
Podría decirse que el doctor ovetense Vital Hevia (1983) realizó el pasado 14 de noviembre su tarea habitual, algo a lo que ya está acostumbrado. Hevia, director médico y responsable de la Unidad de Riñón de ROC Clinic y HM Hospitales, llevó a cabo, con la ayuda de su equipo, una operación para extirpar un tumor de riñón a una paciente del hospital de Sanchinarro (Madrid).
Lo novedoso de esta intervención, que salió a la perfección, no fue la técnica —telecirugía renal mediante un robot médico—, sino la ubicación. Hevia realizó la extirpación del tumor desde Hamburgo (Alemania) y vestido con traje y corbata en lugar de la bata blanca. Quitó un cáncer, pues, a unos dos mil kilómetros de distancia.

El doctor Vital Hevia manejando el robot Da Vinci, en una operación anterior / LNE
Ocurrió en el marco del congreso DRUS 2025, el 15.º Simposio de la Deutsche Gesellschaft für Roboter-assistierte Urologie (DGRU), una de las citas de referencia en cirugía robótica urológica. Puede decirse que Hevia entró con esto en la historia, ya que se trató de la primera intervención a distancia para un cáncer de riñón entre países de la Unión Europea.
«Esta operación abre un campo enorme por explorar. Demuestra que tecnológicamente es factible, que es seguro y que las conexiones permiten trabajar con un retardo imperceptible», explica Hevia, que operó desde Hamburgo, mientras los doctores Fernando Lista y Facundo Barrientos supervisaban la cirugía de forma presencial desde el quirófano en Madrid.
Un robot que es como una consola
La telecirugía se realizó mediante el robot Toumai, conectado a distancia con Madrid. Hevia, como si manejara una consola, dirigió toda la operación en contacto continuo con su equipo. La intervención fue retransmitida en directo en el congreso alemán. Mediante una incisión, el robot, manejado en este caso por el ovetense mediante unos mandos, se adentra en el enfermo para poder extraerle el tumor, de manera menos invasiva a la cirugía tradicional.
«Para mí es una satisfacción haber podido contribuir a este pequeño paso adelante en la cirugía robótica en España y Europa», asegura Hevia. «Poder operar desde Hamburgo a un paciente en Madrid y hacerlo en un caso tan complejo ha sido posible gracias al trabajo coordinado de todo un equipo muy entrenado y sincronizado».
La operación duró una hora y veinte minutos y la paciente ya ha sido dada de alta. En este caso, el procedimiento presentaba una complejidad adicional: la paciente tenía dos tumores renales en el mismo riñón, uno de ellos de alta complejidad anatómica. La intervención se inició con la intención de realizar una nefrectomía parcial (quitar solo la parte del riñón afectada por el tumor), pero los hallazgos oncológicos intraoperatorios aconsejaron convertirla en una nefrectomía radical, es decir, extirpar el riñón entero.
La operación desde Hamburgo supone un paso más que puede abrir múltiples escenarios, ya que operar a distancia es ya técnicamente viable. «Un cirujano con experiencia en una técnica concreta puede operar a un paciente en remoto. Es un potencial enorme». A corto plazo, lo que más va a avanzar es el telementoring y la teleenseñanza. «Para nosotros será como dar una clase por Teams, pero operando en directo», destaca el ovetense, que también apunta a un desafío futuro: «Queda un reto ético y regulatorio muy grande. ¿Qué pasa si surge un problema? Habrá que crear leyes nuevas y definir responsabilidades».

Vital Hevia / LNE
El precedente
La primera cirugía teleasistida a gran distancia se realizó el 7 de septiembre de 2001, cuando el cirujano francés Jacques Marescaux extirpó una vesícula biliar a una paciente de 68 años en Estrasburgo mientras él se encontraba a 7.000 kilómetros, en un despacho de France Telecom en Nueva York. Aquella intervención, bautizada como Operación Lindbergh, utilizó el robot ZEUS y una conexión de alta velocidad que permitió completar la colecistectomía en 54 minutos con un retardo mínimo. Supuso un hito tecnológico y médico que demostró por primera vez que la distancia física entre cirujano y paciente podía eliminarse.
Aunque su impacto mediático quedó eclipsado pocos días después por los atentados del 11-S, la Operación Lindbergh abrió un nuevo paradigma en la cirugía: conectar al mejor especialista con cualquier paciente del mundo sin necesidad de desplazamientos. Dos décadas más tarde, muchas de las limitaciones técnicas de entonces —latencia, imagen, robótica, simulación o realidad aumentada— han evolucionado de forma espectacular. La cirugía a distancia aún no se ha generalizado, pero aquel experimento demostró que era posible y anticipó tecnologías que hoy marcan el futuro inmediato de la robótica quirúrgica.
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