El ovetense Eduardo Fernández vende vino online a los británicos: "El consumidor quiere autenticidad, conocer la historia detrás de cada botella"
Este asturiano nacido en 1975 lleva más de dos décadas en el Reino Unido, a donde importa los mejores caldos de distintos países. Trabajó en procesos de transformación digital y ciberseguridad, pero sus comienzos laborales fueron en una gasolinera: "Llegué sin saber apenas inglés, cada día era un ejercicio de supervivencia y observación. Me enseñó el valor de la empatía, la bondad y la paciencia. Vi cómo un gesto amable podía cambiar el día de alguien"

Eduardo Fernández Perín en el Millenium Stadium de Cardiff (Gales) / A.G.
El ovetense Eduardo Fernández Perín (1975) llegó al Reino Unido hace más de dos décadas. Desde entonces ha tenido distintos empleos relacionados con la transformación digital, estrategia empresarial y ciberseguridad, pero los comienzos fueron humildes. Desde su casa en Gales cuenta, entre otras cosas, cómo se ha adaptado a la vida en el Reino Unido, las razones que le han llevado a crear una tienda de vino online y por qué Gales es una segunda Asturias.
-Llegó a Londres hace 21 años, ¿fue difícil el proceso de adaptación? ¿Cómo era tu nivel de inglés inglés?
-Fue una etapa de transformación total. Llegué con un inglés muy básico y sin una red de apoyo. Londres impone: su ritmo, su diversidad, su exigencia. Al principio todo cuesta (entender a la gente, adaptarte al clima, al sistema), pero con el tiempo aprendes que la clave no es hablar perfecto, sino tener la actitud correcta. Trabajar de cara al público me ayudó muchísimo. Hoy sé que aquel salto me enseñó a moverme con naturalidad entre culturas, algo que me ha servido tanto en los negocios como en la vida personal.
-Ha trabajado en empresas de primer nivel en puestos importantes, pero comenzó en una gasolinera. ¿Qué recuerda de aquella época?
-Recuerdo los madrugones en pleno invierno, el frío que calaba los huesos y las largas horas de trabajo. Llegué sin saber apenas inglés, así que cada día era un ejercicio de supervivencia y observación. No entendía todo lo que me decían, pero aprendí a comunicarme con gestos, sonrisas y paciencia. Esa etapa fue mi escuela de vida. Me enseñó el valor de la empatía, la bondad y la paciencia, cualidades que a menudo se subestiman. Al no poder expresarme bien, descubrí lo poderosa que es la comprensión silenciosa. Vi cómo un gesto amable podía cambiar el día de alguien. Esa gasolinera fue mi primer curso de liderazgo: sin títulos ni jerarquías, aprendí que para avanzar hay que entender y valorar a las personas.
-¿Cree que para la mayoría de jóvenes asturianos que quiere progresar laboralmente es necesario emigrar?
-Depende del objetivo, pero la experiencia internacional sigue siendo un acelerador enorme. Muchos de mis amigos asturianos -grandes profesionales- viven fuera: ingenieros, médicos, expertos en tecnología…. El talento está, pero las oportunidades no siempre acompañan. Emigrar da perspectiva. No se trata de irse para siempre, sino de aprender y algún día devolver parte de ese conocimiento. Si Asturias logra ofrecer un entorno donde ese talento pueda regresar o colaborar a distancia, ganaremos todos. Pero hacen falta políticas que incentiven el retorno, inversión en innovación y, sobre todo, mejor conexión con el exterior.
-¿Qué grandes diferencias ve entre el mercado laboral de España y el de Reino Unido?
-Las diferencias son profundas. En Reino Unido existe una mentalidad más flexible, meritocrática y pragmática. Lo que cuenta son los resultados y la actitud, no tanto los títulos ni la antigüedad. Si demuestras capacidad, te dan oportunidades; y si fallas, se valora que aprendas rápido. También hay una gran flexibilidad laboral y horaria. Se trabaja por objetivos, no por horas. Eso mejora la productividad y la conciliación familiar. Los salarios son más competitivos y, sobre todo, hay más posibilidades de crecimiento: formación continua, movilidad interna y planes de carrera reales. En España aún hay estructuras más rígidas y burocráticas. El cambio de sector o la reinvención profesional no siempre se ve con buenos ojos. Aunque hay empresas que evolucionan, aún falta confianza en el talento joven y más apertura a modelos híbridos. Por último, destacaría la diversidad. En Reino Unido convives con personas de todas las procedencias, lo que te enseña a comunicarte mejor y a ver la diferencia como una fortaleza.
-Ha vivido en España, Inglaterra, Chile, Escocia y Gales. Imagino que podría llenar un libro sólo con anécdotas. ¿Qué conclusión saca de todas esas experiencias en el extranjero?
-Cada país y ciudad me aportó algo. Vivir y trabajar en tantos lugares te enseña a observar antes de juzgar, a escuchar más que hablar y a encontrar puntos en común incluso en culturas muy distintas. Te vuelves más empático y consciente de que, detrás de las diferencias, todos buscamos lo mismo: respeto, propósito y estabilidad. Con el tiempo entiendes que la diversidad es una riqueza inmensa. Te obliga a cuestionar tus certezas y a aceptar que existen muchas formas válidas de vivir. Después de tantos años fuera, tengo una certeza: vivir en el extranjero no te cambia, te revela. Te enseña a tener una visión global sin perder tus valores locales. Y si logras integrar ambas cosas, puedes aportar un valor enorme a cualquier proyecto, en cualquier parte del mundo.
-¿Tiene intención de regresar en algún momento? ¿Y qué echaría de menos?
-Asturias siempre está presente. No descarto regresar, pero me gustaría hacerlo con un propósito: aportar lo aprendido en transformación digital, ciberseguridad y comercio internacional. Me gustaría ver proyectos con ambición global y más conexión entre lo local y lo internacional. Si volviera, echaría de menos la diversidad, el dinamismo y la facilidad para emprender. Pero Asturias ofrece algo único: calidad de vida, cercanía y un entorno natural inigualable. Solo falta creérselo un poco más y abrir más puertas al mundo.
-Su mujer y sus hijas son británicas, ¿qué opinión tienen de Asturias?
-Después de muchos trámites con la embajada española, ahora también son españolas, algo que nos hizo especial ilusión. Mi mujer es galesa, y aunque su español sigue siendo “de supervivencia”, se defiende bastante bien… sobre todo cuando hay sidra de por medio. Tiene una conexión muy especial con Asturias: le fascinan sus paisajes y su gente. Es una apasionada de los osos pardos, y en Pola de Somiedo la conoce medio pueblo. Para ella y nuestras hijas, Asturias es sinónimo de familia, buena comida y calidad de vida. Cada vez que vamos, lo viven con emoción. Dicen que es como entrar en un “cuento”, un lugar donde puedes ir a la playa y a la montaña en el mismo día. Hace poco celebré mi 50 cumpleaños en Asturias con mi familia y amigos. Llevé a un grupo de “guiris” conmigo y quedaron alucinados con la amabilidad, la comida y la calidad de vida. Muchos no entendían cómo un lugar así no era mundialmente famoso. Asturias lo tiene todo: paisajes espectaculares, cultura, gastronomía y un equilibrio que cuesta encontrar fuera. A veces no somos conscientes del privilegio que tenemos, yo se lo explico con orgullo a todo el mundo. “ I am from the north of Spain from a place call Asturias, we play the bag pipe, we drink sidra, we have mountains, green, we mine and eat magic beans”
-¿Y usted? ¿Cómo ve Asturias cuando vuelve?
-Sí, noto avances, pero también cierta lentitud. Hay más turismo de calidad, más jóvenes emprendiendo, pero falta infraestructura, conectividad aérea y visión a largo plazo. Asturias tiene talento, seguridad y una calidad de vida envidiable, pero debe abrirse más. A veces pienso que nuestra mayor exportación es el talento… y eso debería hacernos reflexionar.
-Además de su trabajo en transformación digital y ciberseguridad, ha abierto una tienda de vinos online en el Reino Unido. ¿Son los británicos amantes del vino o siguen prefiriendo la cerveza?
-La cerveza sigue siendo la reina, pero el vino ha crecido mucho. El consumidor británico busca autenticidad: quiere conocer la historia detrás de cada botella. El mercado británico no discrimina por origen, sino por calidad. Un vino español puede competir perfectamente con uno francés si cuenta una buena historia.
-¿Ha afectado el Brexit a la importación de vinos?
-Sí, mucho. El Brexit trajo burocracia, retrasos y más costes, sobre todo con Europa. De hecho, mi aventura con el vino nació de ahí: antes compraba directamente a tiendas españolas, pero tras el Brexit se complicó tanto que decidí montar mi propia empresa. De esa idea inicial hemos crecido y ahora trabajamos con vinos de varios países.
-¿Vende algún vino asturiano?
-Aún no, pero me encantaría. En Cangas del Narcea hay proyectos muy interesantes con variedades autóctonas que encajan perfectamente con el gusto británico por lo auténtico. Asturias tiene vino, paisaje e identidad; solo necesita creérselo y comunicarlo bien.
-Actualmente vive en Gales, un país con un pasado minero importante. ¿Se parecen en algo la sociedad galesa y la asturiana?
-Muchísimo. Gales y Asturias comparten historia, carácter y orgullo. Ambas fueron moldeadas por la minería y el esfuerzo colectivo. Son pueblos trabajadores, solidarios y con un fuerte sentido de comunidad. En Gales me siento como en casa. Hay montañas, costa y esa forma tan humana de relacionarse. En ambos lugares la gente valora lo sencillo: la familia, la amistad, ser campechano y bondadoso. Tanto galeses como asturianos te hacen sentir parte del lugar aunque acabes de llegar. Galeses y asturianos hablamos el mismo idioma: el del esfuerzo, la humildad y la cercanía. Gales es, para mí, una segunda Asturias, con acento distinto, pero el mismo corazón.
.
- La nueva ruta que llegará al aeropuerto de Asturias a partir de mayo (y con una compañía que nunca operó en la región)
- Colas en Lidl para conseguir ya el soplador de aire inalámbrico que deja los plumíferos y anoraks de invierno como nuevos después de meterlos en la lavadora: adiós a la secadora
- La mítica sidrería ovetense que ha reabierto sus puertas frente a la estación de tren con un local completamente reformado, carta '100% sin gluten' y parrilla: 'Aquí mandan las brasas
- El ya legendario líder de 'Ilegales', despedido entre sus guitarras eléctricas por cientos de amigos y cómplices en la vida y el rock: 'Era excepcional
- Colas en Decathlon para conseguir el nuevo abrigo calefactable que tiene una rebaja de 253 euros por tiempo limitado
- EN IMÁGENES: Familiares, músicos, artistas y amigos despiden a Jorge Martínez, líder de "Ilegales", en el tanatorio "Ciudad de Oviedo"
- Parque Principado quiere crecer en Siero: así es el proyecto de ampliación del complejo comercial que respalda el Ayuntamiento
- Diez días encerrada a la fuerza y con su pareja amenazándola de muerte con un cuchillo: la Policía Nacional interviene 'de urgencia' en Langreo
