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Los jóvenes líderes de la diáspora asturiana: Toni Uría, el gaitero que une a todos en Alcobendas

Con raíces en Cangas del Narcea y Acio, Toni Uría asumió la presidencia de la Casa de Asturias de Alcobendas justo antes de la pandemia y hoy coordina una intensa actividad cultural y social.

De pie, de izquierda a derecha: Alberto García, Toni Uría y Servando Álvarez del Castillo. Sentadas, de izquierda a derecha: Patricia Arias, Lorena Arias y Cristina López.

De pie, de izquierda a derecha: Alberto García, Toni Uría y Servando Álvarez del Castillo. Sentadas, de izquierda a derecha: Patricia Arias, Lorena Arias y Cristina López.

Xuan Fernández

Xuan Fernández

Toni Uría nació en Madrid en 1990, pero siempre ha estado pendiente de Asturias. Ahora lo hace desde un puesto institucional: preside la Casa de Asturias de Alcobendas, una entidad social y cultural con 150 socios que funciona como punto de encuentro para varias generaciones de asturianos y asturianas que residen en esta localidad del norte de la Comunidad de Madrid.

“Nací en Madrid, pero soy de Asturias”, cuenta Uría. Su padre era de Cangas del Narcea y su madre procedente de Acio, una parroquia de ese concejo, aunque también nació en la capital española. Fueron sus abuelos maternos los que emigraron a Madrid y cambiaron el rumbo de la familia para siempre, asentándose fuera del Principado.

El abuelo de Uría fue Agapito Rodríguez, natural de Acio, conocido sereno de la capital que posteriormente se dedicó a la hostelería y que falleció el pasado mes de noviembre.

El padre de Toni, Antonio, conoció en un verano en Asturias a la que sería su mujer, Rosa María Rodríguez. Se enamoró, dio el salto a Madrid y allí formó una familia: tuvo tres hijos, uno de ellos Toni.

La familia pasó por distintos lugares antes del asentamiento definitivo en la capital, con una etapa incluida en Orihuela (Alicante), mientras mantenían negocios turísticos en Torrevieja. Después vivieron en Madrid, con el padre de Toni trabajando como portero de una finca en Pinar de Chamartín y su madre como secretaria.

Toni creció en el barrio de Chamartín, pero el calendario familiar estaba marcado por Asturias. “Todos los puentes y todos los veranos volvíamos al pueblo. No había discusión”, recuerda. Cangas del Narcea y Acio, donde residían los abuelos paternos, no eran solo destinos vacacionales. Allí participaba en la vida del pueblo y se implicaba en la organización de las fiestas. “Eso te marca mucho más que ir solo de vacaciones”, afirma.

Esa doble identidad nunca le ha generado conflicto. “Madrid es mi ciudad, aquí tengo mi vida, pero Asturias es otra cosa”, explica. Profesionalmente es informático y trabaja en una empresa de telecomunicaciones en la zona de Las Tablas. La vivienda fue marcando etapas: Chamartín y, ahora, Torrejón, el municipio donde encontró también un espacio para canalizar ese vínculo asturiano.

Su relación con la Casa de Asturias de Alcobendas, pese a no vivir en esa localidad, empezó muy pronto. “Empecé a tocar la gaita siendo muy pequeño y eso me abrió la puerta”, recuerda. Con apenas 13 años ya pertenecía a la banda de la institución y desde entonces ha sido socio de forma ininterrumpida. En 2020, justo antes de la pandemia, asumió la presidencia.

Hoy la entidad cuenta con 150 socios, una cifra notable para una asociación cultural de este tipo. La actividad es constante. “Aquí hay movimiento casi todos los días”, señala. Hay clases semanales de baile, gaita y tambor, reuniones informales y hasta tardes dedicadas a coser. “Eso también es hacer Asturias”, dice.

El perfil de los socios es muy diverso. “Hay gente muy asturiana, muy del pueblo, y otros que simplemente sienten curiosidad o afinidad aunque no tengan relación directa con Asturias”, explica. Toni reconoce que no es un momento fácil para el asociacionismo, pero cree que la clave está en la constancia. “El reto para el año que viene es seguir como estamos, que no es poco”, resume.

Entre las actividades más destacadas figura traer grupos de música desde Asturias. Ya lo han hecho en varias ocasiones, incluso con nombres conocidos como Los Berrones.

La pregunta sobre el retorno siempre aparece. “Sí, claro que me lo he planteado muchas veces”, reconoce. Pero la realidad pesa. “Tengo la vida hecha aquí”, añade. Como tantos asturianos en Madrid, vive en ese equilibrio permanente entre el lugar donde se nace y el lugar al que siempre se vuelve. Y desde Alcobendas, día a día, Toni Uría se encarga de que Asturias siga estando presente.

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