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Marcela Amenábar, el motor que mueve a los asturianos de Mar del Plata, ve una gran oportunidad en la "Ley de nietos"

La secretaria del centro asturiano marplatense, descendiente de asturianos de Candamo, cree que la nueva oleada de argentinos que recibirán la nacionalidad española (cerca del millón de personas), puede servir para captar nuevos socios y rejuvenecer las casas regionales asturianas en Argentina

Marcela Amenábar, a la izquierda, en el desfle de colectividades asturianas en Mar del Plata.

Marcela Amenábar, a la izquierda, en el desfle de colectividades asturianas en Mar del Plata. / .

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

“No sabés lo que me produjo a mí ver la tierra por donde corrieron mis abuelos. Eso te emociona, es muy lindo tener ese contacto”. La tierra por donde corrieron sus abuelos es Asturias y quien habla es Marcela Isabel Amenábar Valdés, nieta de asturianos y secretaria del Centro Asturiano de Mar del Plata (Argentina), una institución presidida por el gijonés José Manuel García Vecino, con el que lleva décadas colaborando en la directiva. Marcela se ha convertido en alguien imprescindible en el funcionamiento de un centro con unos 800 socios y que ocupa un lugar destacado entre las colectividades españolas presentes en esta ciudad turística al sur de Buenos Aires con casi 700.000 personas.

Marcela Amenábar.

Marcela Amenábar. / .

Marcela, que trabaja en el sector bancario, de 61 años de edad, mantiene un compromiso constante con el Centro Asturiano marplatense. Su trabajo es fundamental para dar continuidad a todas sus actividades y hacer todo el papeleo y los trámites. Pero su encuentro con esta institución asturiana no se produjo hasta hace relativamente poco, en 2005. Entonces trabajaba en la municipalidad de Mar del Plata. “Yo era concejal acá y comúnmente todas las instituciones hacen sus fiestas, sus aniversarios y demás, y siempre invitan al intendente, a distintas personas de la municipalidad… Entonces, cuando yo veía las invitaciones del Centro Asturiano la que acudía era yo”.

Marcela siempre había mantenido su vinculación a sus raíces españolas. La familia paterna tenía origen vasco; la materna, asturiano. “A mi madre siempre le gustó mucho la música española. Siempre oíamos música española, ‘a full’. Leíamos todas las noticias de España en aquellas revistas, como ‘Hola!’, que venían en ese momento. Todo eso, además de la comunicación con la familia, era lo que te mantenía al tanto de todo lo que ocurría allá”.

Su gran vínculo emocional con Asturias son sus abuelos. A tal punto que toda la actividad que desempeña en el Centro Asturiano confiesa que la hace “para honrar a mi abuelo y a mi abuela”. Los abuelos se llamaba Maximino Valdés y María González. Ambos salieron rumbo a la Argentina desde el concejo de Candamo. “Mi abuela era del Caleyo, y mi abuelo de Murias. Ellos se casaron en Asturias y en 1929 vino mi abuelo, que tenía un amigo que ya estaba acá y tenía trabajo para él”. Luego llegó su mujer con el primer hijo del matrimonio y en Argentina nacieron cuatro más, entre ellos María del Carmen, la madre de Marcela, que está próxima a cumplir 90 años.

Marcela Amenábar Valdés, en el centro, en una de las celebraciones del Centro Asturiano de Mar del Plata.

Marcela Amenábar Valdés, en el centro, en una de las celebraciones del Centro Asturiano de Mar del Plata. / .

El abuelo trabajó en un frigorífico (una gran industria cárnica). Se asentaron en Buenos Aires. El abuelo falleció cuando Marcela tenía 12 años. “Lo disfruté bastante, cuando veníamos desde Mar del Plata en las fiestas, en las vacaciones del colegio”. Lo recuerda siempre con boina. “Él se iba a un almacén que tenía bar y allí estaba con los amigos jugando a las cartas, tomando un cafecito. Y cuando estaba lista la comida, nos mandaban a los nietos a buscarlo. Era lindo venir con él caminando a casa”. El abuelo murió antes. La abuela llegó hasta los 92 años. Nunca regresaron a Asturias. “No, nunca volvieron a su tierrina”.

Marcela y toda su familia tienen la nacionalidad española, la consiguieron con la Ley de Memoria Histórica del Gobierno de Zapatero. Lo intentaron por la vía paterna, de origen vasco, pero no encontraban el papel clave: la partida de nacimiento del abuelo. Pero un día, “acomodando papeles del abuelo materno, en un cajón encontré su partida de nacimiento”. Había dado con la llave para obtener el pasaporte español. “Ahí iniciamos los trámites. Primero se lo hice a mi mamá, luego a mi hermana, luego a mí y después a mi sobrino. Ahora toda la línea estamos nacionalizados españoles desde 2012”. A partir de ahí comenzó a vincularse con la directiva del Centro Asturiano de Mar del Plata.

La gran ola migratoria que llevó a cientos de miles de asturianos a Argentina ente finales del XIX y el siglo XX ya pasó. Cada día quedan en el Centro menos socios nacidos en Asturias, por eso incorporar a nuevos socios, o lograr que los descendientes se impliquen con la institución a veces no es fácil. “Es un trabajo costoso; remar en dulce de leche, como decimos aquí”. No obstante, cada día se esfuerzan en atraer y mantener a la comunidad fomentando actividades de todo tipo.

Marcela cree que en la llamada “ley de nietos” es esconde una gran oportunidad para reactivar la red de centros asturianos, captando nuevos socios entre los argentinos que están reencontrándose con sus raíces en España. La ley de Memoria Democrática, cuyo plazo acaba de cerrarse, se ganó el sobrenombre de “Ley de nietos” porque abrió las puertas de la nacionalización a la tercera generación de emigrantes nacidos en España. Fue un auténtico boom.

Ahora mismo, existen 2,3 millones de peticiones de nacionalización que, previsiblemente, tardarán años en tramitarse. Los consulados de Argentina copan la mayoría de esas solicitudes, hay cálculos que sitúan en el 40% el número de periciones que proceden de este país. Casi un millón de nuevos españoles en Argentina. “Ahí vamos a tener cantidad de personas que están haciendo los trámites de nacionalización y que ahora están descubriendo de qué parte de España procedía su abuelo. Yo, a los que conozco, siempre les pregunto y cuando me dicen que son de Asturias, ahí me tienes enseñándole todos los folletos para que se acerquen por el Centro. Por eso yo considero que estaría bien que a través del Gobierno del principado se haga una invitación a acercarse a los centros a aquellos que consigan la nacionalidad española y que desciendan de asturianos”.

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