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Habla el empresario astur-venezolano al que Maduro expropió su planta farmacéutica: la certeza de que el país afronta un "escenario histórico de crecimiento" y el deseo de una transición "ordenada"

Raimundo Santamarta aboga por una transición "gradual, estructurada y pragmática" que se apoye en el régimen para dar el poder a Edmundo González y María Corina Machado

El empresario Raimundo Santamarta.

El empresario Raimundo Santamarta. / LNE

Oviedo

El empresario astur-venezolano Raimundo Santamarta reconoce que ha dormido poco en los últimos días debido a la intervención de Estados Unidos en Venezuela que ha hecho saltar por los aires el régimen chavista después de 26 años. Observa y analiza cada nueva información, cada nuevo paso, desde la distancia de su vivienda de Miami, pero con la implicación de quien sabe que está ante “un escenario histórico sin precedentes”.

Santamarta lleva años inmerso en un proceso judicial por la decisión del gobierno de Nicolás Maduro de expropiar su planta farmacéutica de Maracaibo, acusándolo sin pruebas de irregularidades para justificar la confiscación de una industria que cubría en un elevado porcentaje las necesidades farmacéuticas para el país. Sin embargo, no aborda la detención del dirigente desde el “rencor, sino desde ver que esto termina”.

“Existe una mezcla inevitable de preocupación y esperanza. Esperanza, porque se pueda abrir una oportunidad real de cambio y reconstrucción institucional; y preocupación, porque toda transición conlleva incertidumbre, especialmente en cuanto a su duración, los mecanismos de estabilización interna y el alcance de las medidas externas necesarias para garantizar orden, paz y legalidad”, reconoce.

La complejidad "social de Venezuela"

Sobre la mesa se abren muchas variables y más que certezas son especulaciones lo que ahora puede ocurrir con Venezuela, pero Santamarta reconoce que la situación de Maduro ante la justicia es complicada. “Cualquier de los cuatro cargos a los que se enfrenta son cadena perpetua. Puede ser que si llega otro presidente a la Casa Blanca le pudieran dar la absolución, pero lo dudo”.

El frente que de verdad preocupa al empresario astur-venezolano es la transición que ahora debe abordarse en su país. “La experiencia histórica muestra que cada proceso es distinto. Hay precedentes internacionales —como Panamá, Irak o Afganistán— que ofrecen lecciones, pero Venezuela tiene una complejidad social, económica y geopolítica propia. Lo fundamental será evitar improvisaciones y priorizar una salida ordenada”, opina.

La transición “ni caótica ni vengativa”

A su juicio, este proceso debe ser “gradual, estructurado y pragmático” para evitar que se puedan producir represalias violentas. “No descarto que puedan ocurrir porque hablamos de seres que han tenido mucho poder y que se niegan a entregarlo”, reconoce. Por eso, considera necesario utilizar ciertos actores institucionales actuales para garantizar “estabilidad social, servicios básicos y control territorial, mientras se prepara un traspaso de poder legítimo, consciente y verificable. La transición no puede ser ni caótica ni vengativa, sino orientada a la reconstrucción del Estado”.

Un traspaso de poder que Santamarta, dice, debe contar con los “legítimos ganadores” del proceso electoral del 28 de julio, Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, quienes “cuentan con credibilidad, capacidad y el respaldo ciudadano necesario para liderar el renacer de la República”. “Trump dijo que Corina no tiene el agrado de la población, pero me parece que fue una estrategia. Creo que van a convocar elecciones y, si eso ocurre, ella saldrá con mayoría”, augura.

Una acción militar “comprensible”

Sobre la intervención militar, Santamarta llama a mirar el contexto "ante la negativa reiterada de reconocer un resultado electoral y someterse al escrutinio legal internacional". Y lanza un dardo a los organismos internacionales de protección de los derechos humanos que, en su opinión, “han demostrado, lamentablemente, una ineficacia estructural. Cuando las vías institucionales se agotan, los escenarios cambian”.

El empresario explica que la “expansión del comunismo autoritario, narcotráfico, migración forzada y redes criminales transnacionales” son factores que afectan directamente a la seguridad hemisférica y la estabilidad interna de EEUU y cree que, por tanto, el objetivo de la intervención pasa por “reducir” todos estos focos de inestabilidad.

Perjuicio “ilegal e injusto”

Santamarta, descendiente de emigrantes asturianos a Venezuela, fue “perjudicado de forma abierta, ilegal y profundamente injusta, con violaciones claras a mis derechos civiles y humanos”, por el régimen de Maduro. Hace cinco años inició el proceso en los tribunales por la expropiación de su farmacéutica, SM Pharma, que todavía tiene pendiente el proceso nacional.

Sin embargo, en lo que respecta al camino internacional los resultados no han sido los esperados. “El Estado venezolano destinó recursos desproporcionados para litigar mi caso, y el resultado del arbitraje fue una decisión profundamente cuestionable y alejada del verdadero concepto de justicia”, afirma el empresario, quien no descarta reabrir la instancia tras este nuevo escenario. “Los daños ascienden a cientos de millones de dólares y serán reclamados”, sentencia.

A pesar de esta circunstancia, no duda a la hora de declarar que volverá a trabajar en Venezuela: “El país necesita profesionales con experiencia, ética y compromiso real. Estoy dispuesto a aportar conocimiento, inversión y trabajo para reconstruir sectores estratégicos como el farmacéutico y sanitario”.

Escenario de crecimiento y productividad

Y cree que no será el único en hacerlo. “He hablado con amigos que están en España y quieren volver”, cuenta. Anima asimismo a todos aquellos que estén en el exilio a hacerlo: “Se abre un escenario histórico de crecimiento, productividad y bienestar sin precedentes para Venezuela y la región”.

Santamarta lanza por último un mensaje a Trump. “Ahora el reto es demostrar justicia y equidad, defendiendo no solo intereses estadounidenses, sino también los derechos de ciudadanos, como yo, que fuimos gravemente lesionados por el régimen”, afirma.

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