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El análisis del sportinguista volador: El Sporting empieza el año con el pie izquierdo

Cuando el Sporting estaba obligado, en la segunda parte, a dar un paso al frente tras irse por detrás en el marcador, se notó claramente la falta de un revulsivo desde el banquillo: la plantilla anda justa de alternativas fiables

Un momento del último encuentro en El Molinón contra el Málaga.

Un momento del último encuentro en El Molinón contra el Málaga. / Juan Plaza / LNE

Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada trabaja como sobrecargo de aviación en la línea bandera de México. Es fundador y presidente de la peña "La villa de Quini", la primera y la única peña sportinguista oficial en México y fuera de España. Hasta diez veces al año vuela a España para ver los partidos del Sporting.

Arrancar un año siempre trae consigo ilusión, expectativas renovadas y la sensación de que todo puede ir a mejor. Más aún cuando el cierre del anterior fue esperanzador. Sin embargo, el Sporting no pudo mantener esa inercia positiva y comenzó el 2026 con una dura derrota en El Molinón, 1-3 ante el Málaga, que frena en seco las aspiraciones de meterse en puestos de playoff y apaga, al menos por una jornada, el optimismo con el que se había despedido 2025.

El Málaga fue un equipo más efectivo y supo jugarle el partido al Sporting. Los rojiblancos no generaron demasiado peligro en ataque y sus hombres más determinantes arriba, como Gelbabert, Otero o Dubasin, no lograron marcar diferencias. Faltó claridad, colmillo y, sobre todo, continuidad ofensiva ante un rival que aprovechó mejor sus momentos.

En la segunda parte, cuando el Sporting estaba obligado a dar un paso al frente tras irse por detrás en el marcador, se notó claramente la falta de un revulsivo desde el banquillo. Ese cambio de dinámica, esa chispa que altere un partido atascado, no llegó. Y eso vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda, la plantilla anda justa de alternativas fiables. Jugadores como Caicedo y Cortés parecen estar ya en la rampa de salida y no se contó con ellos, lo que dejó al equipo sin recursos para ir con todo a por el empate.

El 2-1 llegó desde el punto de penalti, convertido por Otero, y abrió una pequeña ventana de esperanza. Pero cuando el Sporting iba en búsqueda del empate, una jugada mal defendida sentenció el encuentro. En esa acción quedó retratada otra de las debilidades que se repiten esta temporada, los errores defensivos. Un despeje largo del portero del Málaga acabó en un choque de indecisiones entre Diego Sánchez y Curbelo, que se estorbaron mutuamente y dejaron al atacante rival solo ante Yáñez para hacer el tercero.

Fue, simplemente, un mal día. Ahora toca ver cómo reacciona este Sporting, tan dado este curso a encadenar rachas buenas y malas. La clave será que esta derrota no abra la puerta al pesimismo.

El próximo compromiso no será sencillo, visita al Nuevo Mirandilla para medirse al Cádiz, rival directo por el sexto puesto. Los gaditanos vienen de salir del playoff tras empatar en Riazor, con el Ceuta ocupando ahora esa plaza, pero el duelo sigue siendo clave.

Esta crónica tiene además un significado especial para quien escribe. Se cumple justo un año desde que comencé a contar, desde la distancia y desde el aire, las andanzas del Sporting para Asturias Exterior de LA NUEVA ESPAÑA. Un año de partidos vistos en El Molinón, otros escuchados por la radio, algunos seguidos desde una pantalla a miles de kilómetros y otros, vividos de manera indirecta por obligaciones profesionales. Pero el sentimiento, ese, no cambia.

Pasar página, aprender de los errores, preparar bien el partido y confiar en que lleguen refuerzos. Y seguir contando, mientras me dejen, estas crónicas viajeras y voladoras de un Sporting que, pese a todo, acaba tocando el corazón de su gente.

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