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María Miyar Busto, socióloga gijonesa experta en emigración: "Los inmigrantes no son la solución al reto demográfico, son un alivio temporal"

"Asturias es prisionera de su propia calidad de vida: se está tan bien aquí que a veces a los asturianos nos falta algo de ambición, nos faltan ganas de futuro, y claramente la región tiene capacidad para conseguir mucho más", afirma la investigadora gijonesa

María Miyar Busto

María Miyar Busto / .

Yago González

Yago González

A María Miyar Busto (Gijón, 1981) casi nada de lo humano le es ajeno. Sobre todo si son asuntos relacionados con los cambios sociales y económicos. Educada en el Colegio Asturias y el IES Rosario de Acuña, ambos en Gijón, Miyar es licenciada en Economía por la Universidad de Oviedo y doctora en Sociología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), donde da clases desde 2008. También es directora de estudios sociales de Funcas, centro de análisis con origen en las antiguas cajas de ahorros. La asturiana se ha especializado en movimientos migratorios, aunque en los últimos tres años su investigación se ha centrado en los usos de la inteligencia artificial (IA) en la población.

-Hace poco usted afirmó que los hombres usan más la IA que las mujeres. ¿Es así?

-En efecto, ha sido así en los últimos tiempos, pero ha habido un cambio, y así lo refleja el estudio que publicaremos mañana en Funcas. Las chicas jóvenes han igualado ya a los chicos en el uso de la IA. Parece ser que los hombres jóvenes tienden a ser los "early adopters" (usuarios tempranos) de la tecnología, pero las mujeres ya se han incorporado en tanta medida como ellos, con un par de años de retraso. Es cierto que ellas siguen siendo algo más desconfiadas o prudentes cuando se les pregunta si el impacto de la IA va a ser positivo en sus vidas en los próximos años, pero en cualquier caso se ve que han avanzado.

-¿Qué es lo que más le llama la atención o le preocupa del uso de la IA?

-Lo que más me llama la atención es la reticencia que, según nuestras investigaciones, muestran los españoles respecto a una regulación menos estricta de la IA. Es una posición común a las poblaciones muchos países de Europa. Cuando se les pregunta "¿quién cree usted que lidera la IA en el mundo?", casi todos responden que Estados Unidos y China. Es decir, hay una conciencia clara de que Europa se queda muy por detrás en la carrera por la IA, que ahora mismo es un tema realmente estratégico, no es que nos estemos quedando atrás en cuestiones accesorias o menores. En estos momentos la IA es un punto estratégico en la política internacional, y quedarse atrás quiere decir que habrá consecuencias profundas en el bienestar que podemos esperar en los próximos años para Europa, así como lo que Europa pintará en el mundo.

-En lo que respecta al impacto de la IA en la vida cotidiana y en el trabajo, ¿su pronóstico para los próximos años es positivo o negativo?

-Fundamentalmente soy positiva. Seguramente no todo lo será, pero yo creo que, en el agregado, el cambio que puede traer para nuestras vidas es muy positivo en términos de incremento de la productividad, no solo de la laboral, sino la que todos tenemos en nuestro día a día. Por supuesto, no hay que confiar plenamente en todo, ni desprenderse del sentido crítico, pero la IA ayuda. Además, es bastante democrática en el sentido de que todo el mundo tiene acceso a opciones gratuitas de IA, de modo que, si tú quieres aprender sobre cualquier tema y no has podido, la inteligencia artificial te va a ayudar.

-Hablemos de inmigración. ¿Es la solución a algunas de las grandes carencias estructurales de la sociedad española, como el retroceso demográfico o el sostenimiento de las pensiones?

-Claramente no. La inmigración es un alivio temporal a los problemas que tenemos, pero no es una solución a largo plazo, porque demográficamente no nos soluciona la papeleta que tenemos. Es cierto que tienen una tasa de fecundidad más alta que la de los españoles, pero también está disminuyendo, porque los inmigrantes adaptan sus pautas de fecundidad muy rápido una vez que se instalan en el país de acogida. Y, en todo caso, está muy por debajo del nivel de reemplazo, que es 2,1 (dos hijos por mujer). Entonces, lo que estamos haciendo es incorporar adultos a nuestra pirámide poblacional, pero no nos ayudan a que el crecimiento sea sostenido a largo plazo. Para que eso sucediera tendríamos que seguir importando seres humanos de forma indefinida y a grandes cantidades, y eso no va a pasar, porque de hecho la fecundidad está cayendo en todas las partes del mundo. Es probable que muchos países que ahora mismo son emisores de migración tengan también caídas poblacionales y, por tanto, dejen de emitir.

-¿Qué escenario vislumbra en el medio plazo?

-Buena parte de los inmigrantes que empezaron a llegar hace 25 años están justo sumándose a las cohortes más abundantes de españoles que se van a jubilar dentro de diez años. Es decir, el problema que nos vamos a encontrar cuando esas generaciones se jubilen dentro de poco se ha agravado con la llegada de inmigración. Es cierto que algunos viven aquí unos años y después se vuelven a sus países de origen, pero una gran mayoría se queda y también serán receptores de pensiones, serán nuevos jubilados españoles.

-Los inmigrantes están ocupando muchos puestos que las empresas necesitan cubrir, sobre todo en sectores de menor cualificación. ¿Hay riesgo de que este fenómeno contribuya a presionar los salarios a la baja en el conjunto de la economía?

-Más que un efecto de presión a la baja, lo que sucede es que simplemente los inmigrantes se incorporan a ocupaciones de baja cualificación con bajos salarios. De hecho, eso explica en parte por qué España está creciendo en volumen salarial, pero no en cuanto a aumento de los salarios medios, de los salarios reales. Entonces, si a la inflación le sumamos que los inmigrantes se incorporan a estas ocupaciones de baja cualificación, pues entendemos un poco esta paradoja en el crecimiento económico del país: crecimiento económico sin aumento de salarios.

-¿Qué opina del debate sobre la idoneidad de un tipo de inmigración, como la latinoamericana, frente a la procedente de otras zonas del mundo como África u Oriente Próximo?

-España ha tenido mucha suerte con la inmigración latinoamericana. No ha sido un plan, en realidad ha salido así, porque el modelo español de inmigración ha sido un poco dejar hacer. Y en ese dejar hacer hemos tenido suerte, porque los que han venido han sido sobre todo latinoamericanos que se han integrado muy bien socialmente, con los que compartimos el idioma y la cultura. No hemos tenido los problemas de conflicto social que han tenido otros países que han recibido mayoritariamente inmigración de países del norte de África, África subsahariana u Oriente Medio. Eso es una suerte y deberíamos mantenerlo así. Por supuesto, los que mejor se integran son los europeos, son los que tienen mejores resultados laborales. Pero es muy difícil atraerlos con nuestro modelo productivo, porque ellos buscan trabajos cualificados.

-¿Corre España el riesgo de sufrir problemas sociales y de integración como en Francia o Alemania?

-No estamos exentos de ese riesgo. En las segundas generaciones de inmigrantes tienen un mayor peso los que tienen orígenes de África, porque sus mujeres tienen más hijos que las latinoamericanas. Por ejemplo, los marroquíes representan el 16% de los inmigrantes de primera generación, en los de la segunda el porcentaje se duplica al 33%. Como los resultados educativos y, por lo tanto, laborales de la segunda generación dependen en muy buena medida de las características educativas y laborales de sus padres, es bastante probable que cuando estas personas se integren en el mercado laboral no les vaya muy bien y haya algún tipo de conflicto social . Esto no es todavía una realidad presente, pero sí muy cercana, porque muchos están ya en la adolescencia y pronto accederán al mercado de trabajo.

-Siendo menos problemáticos, también hay conflictos generacionales entre los propios españoles nativos. ¿Hay razones para que los "millennials" y la "generación Z" estén resentidos contra los "boomers"?

-Yo no sé si hay razones, pero se puede explicar. Porque, efectivamente, los jóvenes ven sus expectativas frustradas en el corto y medio plazo; se comparan con sus padres en algunos aspectos y ven que hay cosas que no han conseguido. Es decir, se puede explicar ese resentimiento, pero yo creo que no debería haberlo. Padres, hijos y nietos conviven, comparten sus vidas, y los jóvenes pueden entender que también sus padres han afrontado dificultades a su edad. A mí me gustaría que todos entráramos en un diálogo en el que pensemos de forma productiva cómo garantizamos que los jóvenes puedan emanciparse a una edad razonable, que realicen sus proyectos educativos, profesionales y familiares. Deben tener una garantía de que, a largo plazo, ellos también van a tener pensiones económicamente razonables. Porque ahora mismo es bastante improbable pensar que la "generación X" o los "millennials" vayan a tener pensiones de la cuantía de las que estamos pagando ahora mismo.

-Como asturiana, ¿cómo ve Asturias como lugar para prosperar y desarrollar un proyecto de vida?

-Asturias es un lugar maravilloso para vivir, tiene una increíble calidad de vida. Pero a veces es prisionera de su propia calidad de vida. Es decir, se está tan bien que a veces a los asturianos nos falta algo de ambición, nos faltan ganas de futuro. Y claramente la región tiene capacidad para conseguir mucho más de lo que tiene.

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