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Asturianos en una Cuba en estado terminal: "Nos espera un año durísimo. No hay alimentos, ni luz, ni medicinas. Y ahora perdemos el petróleo de Venezuela"

La comunidad asturiana en la isla, compuesta por unas 16.000 personas con la nacionalidad española, vive al límite, como el resto de sus compatriotas. LA NUEVA ESPAÑA inicia una serie de entrevistas a astur-cubanos para denunciar la aguda crisis que padece el país y que puede alcanzar proporciones humanitarias al perder el crudo venezolano que enviaba Maduro y que representaba el 30% del consumo energético nacional

Una reciente imagen de las calles de La Habana.

Una reciente imagen de las calles de La Habana. / Ernesto Mastrascusa/Efe

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Cuba se encuentra en estado terminal. Si hasta la fecha, el país venía soportando la peor crisis económica de su historia reciente -peor incluso que el desabastecimento total del “periodo especial” que siguió a la caída del bloque soviético-, la catástrofe puede alcanzar proporciones inéditas con el nuevo protectorado al que Estados Unidos piensa someter a Venezuela. El país gobernado hasta el pasado 4 de enero por Nicolás Maduro suministraba el 30% de los 110.000 barriles de petróleo que diariamente necesita la isla. Ahora, con el bloqueo estadounidense, puede desatarse un auténtico desastre humanitario, mayor aún de lo que ya está ocurriendo en una isla sin alimentos, sin medicinas, sometida a constantes apagones eléctricos. Un estudio citado por la agencia Efe asegura que el cierre del grifo venezolano puede ocasionar un desplome del 27% del Producto Interior Bruto (PIB). Una caída que se sumaría al retroceso del 15% que ya se ha producido en los últimos años. Sin petróleo venezolano se producirá, además, un encarecimiento extra del 60% del precio de los alimentos en un país que apenas puede seguir produciendo y una caída del 30% del maltrecho consumo que ahora existe.

Cuba fue, entre el siglo XIX y la primera mitad del XX, uno de los grandes destinos de la emigración asturiana. Allí se amasaron grandes fortunas que luego dejaron su huella en el territorio en forma, por ejemplo, de las fabulosas casonas de indianos. Hoy, la comunidad de naturales asturianos o de sus descendientes nacionalizados españoles, ronda las 16.000 personas. Es, sin duda, la comunidad de emigrantes asturianos más castigada y a la que el gobierno del Principado tiene que destinar la mayor parte de las ayudas orientadas económicas a los naturales en el extranjero en situación de precariedad económica. Este dinero que llega desde Asturias les permite, en no pocos casos, seguir con vida, literalmente.

Ante esta situación terminal, LA NUEVA ESPAÑA inicia hoy una serie de entrevistas con astur-cubanos. Bien que sigan en la isla o que hayan conseguido retornar a Asturias y que permanece atentos, con dolorosa preocupación, al desastroso destino de aquella perla del Caribe hoy mancillada. En todos los casos, por expreso deseo de los entrevistados, y para evitar problemas con la dictadura que embrida y reprime a la población cubana, se han omitido las identidades reales y cualquier detalle que permita su localización. Todo en aras a que pudieran expresar libremente la deplorable situación en la que se encuentran.

Un coche por La Habana en uno de los apagones ya característicos de  una isla sin apenas energía.

Un coche por La Habana en uno de los apagones ya característicos de una isla sin apenas energía. / Ernesto Mastrascusa/Efe

Viviendo con una miseria de salario, sin alimentos

Fernando, nombre ficticio, logró la ciudadanía española en 2017. Es nieto de un asturiano del Occidente, lo mismo que sus hijos, nietos y bisnietos. Tiene unos 80 años. Es ingeniero. Habla desde el oeste de la isla. Las limitaciones que tiene “para cargar el celular” y a los datos suficientes para comunicarse obligan a que sus respuestas lleguen a LA NUEVA ESPAÑA a través de un largo mensaje de Whatsapp. Así lo cuenta, así resume la catástrofe que está viviendo la isla y lo que se avecina:

“Voy a tratar de ser explícito y tratar punto por punto la situación que vivimos en Cuba. Empecemos por la parte alimentaria. De la libreta de abastecimiento, que antes era bastante abundante, está quedando muy poco. A estas alturas, la cuota de arroz, que es básica en la comida de Cuba, llega de forma alterna, la están dando cuando la tienen a mano. Estoy hablando de cosas que no son lujo: la leche solo es para niños hasta los dos años, nada más. Y es leche generalmente importada en polvo. La demás es comprada a particulares a precios muy caros. Para que tenga usted una idea: el euro, en estos momentos en el mercado informal -que prácticamente es el formal porque no hay otro- está 500 pesos. Un euro son 500 pesos. Y un salario altísimo en Cuba es de 10.000 pesos. Es decir, usted está ganando 40 euros al mes. Los salarios son una miseria”.

“La carestía de alimentos es exorbitante. Pero no solo de alimentos: pasta de dientes, jabón, detergente… Todo eso hay que comprarlo a nivel particular a precios altos. Lo traen pequeñas y medianas empresas que importan al país o son productos que venden empresas estatales pero cada día más en dólares. Y nosotros no recibimos dólares. Yo ya no lo recuerdo cuándo vi un dólar. Las tiendas todas están dolarizándose. Por tanto contra el dólar tenemos una hiperinflación muy grande”.

“Y además de esta hiperinflación hay una estanflación porque prácticamente no se produce nada: lo que importan esas pequeñas y medianas empresas, y gentes que antes entran y salen con productos de Panamá o de otros países, pero internamente se produce muy poco, muy poco”.

“Todo es muy negativo y no vemos solución. Pensábamos que el turismo iba a ser la locomotora del país. Pero los hoteles están muy vacíos, al 50 por ciento y menos.¿ Quien va a querer venir a un país que tenga virosis, que tenga apagones, donde casi no hay producción para abastecerlos?".

Sin medicamentos

“Con respecto a los medicamentos estamos también en crisis. Las personas que padecen diabetes, presión alta, cardiopatías, etcétera, y que necesitan medicación tienen que comprárselas a nivel particular a precios que pueden ser de 500 y de 1.000 pesos por un blíster con píldoras. Es carísimo. O sea que la gente, en su gran mayoría, no tiene acceso a medicamentos. Porque no existen. Cuando vas al médico te dice: mira a ver quién te puede mandar esta medicina. Así pasa inclusive en los hospitales, porque a veces ni ellos tienen los medicamentos”.

“Con respecto a la energía, ¿qué le digo?… La base de la economía era el petróleo que llegaba de Venezuela y en estos momentos, con el bloqueo estadounidense, ningún petrolero puede entrar al país. Está bloqueado todo el acceso marítimo y los accesos aéreos también están limitadísimos. Algo estamos recibiendo de México”.

“Si cada vez vamos a tener menos energía eso conspira contra el bombeo del agua, conspira contra la iluminación, conspira contra la cocción de alimentos. En estos momentos, la gran mayoría de personas tienen que cocinar con carbón porque las horas con corriente no sobrepasan al día muchas veces las dos horas, las cuatro horas. A veces se pasa de veinticuatro horas…”

Un mural con la imagen dle Che Guevara en el centro de La Habana.

Un mural con la imagen dle Che Guevara en el centro de La Habana. / Ernesto Mastrascusa/Efe

Basuras, ratas, moscas

“La falta de combustible afecta también a la recogida de basuras. Hay mucha, mucha basura acumulada en los vertederos, en las esquinas en las calles… Todo eso produce vectores infecciosos: mucha mosca, ratones. En mi casa tenemos las ratoneras y los ‘pega-pegas’ esos que le mandan a mi esposa para las moscas, pero pululan los vectores infecciosos. Toda esa basura acumulada genera todo este tipo de infecciones. El chinkungunya (que transmiten los mosquitos: fiebre, dolores en las articulaciones) está a la orden del día. Ni mi esposa ni yo tenemos el chinkungunya ya, pero alrededor nuestro prácticamente el 90 o más por ciento de las personas lo tienen. No importa que tengan más o menos edad, sea en niños o viejos. Son muchos los virus”.

“Con respecto a las redes sociales, cuando hay Whatsapp podemos comunicarnos, pero cuando hay un problema determinado se suspende el Whatsapp como hizo Irán, que lo suspendió ahora con el problema que tienen los ayatolás. O sea, que la comunicación es muy limitada y la recarga de los móviles tiene que ser recarga internacional. No todo el mundo no tiene acceso. Tenemos muchas problemáticas con la información”.

El desfile con los restos mortales de los militares cubanos caídos en el ataque estadounidense para el secuestro de Maduro en Caracas.

El desfile con los restos mortales de los militares cubanos caídos en el ataque estadounidense para el secuestro de Maduro en Caracas. / José Luis Banos/AP

Muertos por falta de fármacos; refugio en el alcoholismo

“En general las perspectivas son muy malas porque Venezuela prácticamente quebró y va a seguir quebrando porque hay un bloqueo casi total, político, militar, etc. Sobre Cuba se ciernen nubes negras no sé qué va a pasar. Las perspectivas son muy negativas. Muchas personas que mueren por enfermedades no son mortales, pero no tienen el nivel de alimentación para curarse o la capacidad para adquirir medicamentos. Esa es, tristemente, la situación en la que estamos”.

“Estamos sufriendo una situación muy dura, muy dura, para poder sobrevivir. Entonces todo esto genera estados de depresión y una situación de violencia en las calles, desorden, anarquía. La gente no tienes perspectivas. Hay mucho alcoholismo, asaltos. Manifestaciones aquí no se pueden dar porque las condenas son hasta de 20 años, entonces las personas se ensimisman, se alcoholizan. La juventud vive en un estado de abulia y lo que piensan es en abandonar el país. Los técnicos se marchan a otros países y genera un estado crítico en el desarrollo científico-técnico y en las empresas. Esa es la situación que está viviendo a este país en este momento. Ahora ya alcanzó también a La Habana, que antes se cuidaba de que estuviera en mejor estado económico y social porque allí están las agencias de prensa, las embajadas, etcétera”.

Vamos a ver qué nos depara el destino. Todo se nos hace difícil. Aquí estamos. Ojalá Dios me ayude y pueda ir algún día a ver la Madre Patria, ansío mucho poder conocer Asturias. Vamos a ver qué va a pasar de aquí en adelante. Pero nos espera un año durísimo. Estamos todos conscientes de que va a ser así. Vale”

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