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El portavoz de las víctimas de pederastia (con interlocución en el Vaticano) que censura al Arzobispo de Oviedo: "Capitanea el negacionismo, deben cesarlo”

La Asociación Infancia Robada (Anir), presidida por Juan Cuatrecasas (padre de un niño abusado), ha sido recibida por la Pontificia Comisión para la Protección de Menores. Las víctimas han cambiado de interlocutor tras considerar que la Iglesia española actúa “de mala fe”

El caso Cuatrecasas contó con el auxilio del papa Francisco, además el Tribunal Supremo ratificó la condena al agresor, profesor en un colegio del Opus, y la iglesia dictaminó por la vía canónica su expulsión de la Obra

Juan Cuatrecases, portavoz de la asociación Anir, de víctimas de la pederastia

Juan Cuatrecases, portavoz de la asociación Anir, de víctimas de la pederastia / .

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

El bilbaíno Juan Cuatrecasas preside la Asociación Infancia Robada (Anir), que junto con otras tres entidades que agrupan a víctimas de abusos sexuales a menores, emitió un comunicado cargando durísimamente contra el Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, por su postura ante la reparación de los daños causados a los niños y niñas que han sufrido abusos por parte de sacerdotes católicos. En ese comunicado, los representantes de las víctimas hablan del “insolente negacionismo, cuando no de la insoportable exaltación de la pederastia” del titular de la diócesis asturiana. Piden su cese al Vaticano y condena pública por parte de la orden franciscana, a la que pertenece el prelado. Juan Cuatrecasas es el padre de un niño que fue víctima de abusos en un colegio del Opus Dei en Bilbao. El agresor ha sido condenado, con una condena ratificada en el Tribunal Supremo. Por la vía canónica, que sigue abierta, el Vaticano ha ordenado la expulsión del Opus Dei del profesor condenado. El caso del hijo de Juan Cuatrecases, para el que contaron y cuentan como abogada con la gijonesa Leticia de la Hoz, alcanzó relevancia internacional porque el muchacho –que sufrió los abusos entre los 11 y los 13 años- participó en un documental con el papa Francisco y le transmitió en persona su malestar por la actuación de la iglesia. Francisco impulsó la reapertura de la investigación por la vía canónica.

-¿Cómo valoran el último acuerdo entre la Conferencia Episcopal Española y el Gobierno de Pedro Sánchez para indemnizar a las víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes?

-Lo valoramos de forma positiva. Son muchos años de lucha para todas las víctimas que hemos dado la cara. Años duros. Como asociación nos hemos reunido hasta tres veces con la Conferencia Episcopal. Quiero decir con esto que muchas veces se nos acusa de anticlericales y, como asociación, tanto Anir (Asociación Infancia Robada) como Justice Iniciative España, hemos sido los únicos que nos hemos reunido con Blázquez, con Omella y con Argüello, siendo presidente y secretario de la Conferencia Episcopal. Eso demuestra que hemos dejado una puerta abierta siempre. Lo que ocurre es que, últimamente, ya nos dimos cuenta de que la iglesia española tiene un rumbo totalmente negligente y de mala fe. Por esto en diciembre de 2025 hemos estado en Roma para cambiar de interlocución, reunimos con la Pontificia Comisión para la Protección de Menores. Desde ese momento, ha sido nuestro interlocutor con la Iglesia y que sigue siéndolo. Con respecto a los poderes públicos es una deuda que había. Hoy todavía hay casos no prescritos que están teniendo un trato en la Iglesia cuanto menos peculiar. Se archivan los casos de una forma lamentable. Y con respecto a los casos prescritos, como no pueden ir a una vía judicial, alguien se tendrá que ocupar de ellos. Creo que sea el Defensor del Pueblo quien lidera esta gestión del acuerdo y quien vaya a manejar los baremos. En principio, es bastante más equitativo y justo que lo haga él que la iglesia. Porque, en el fondo, demuestra que la Iglesia se portó como el zorro en el gallinero

-Es decir, ustedes han encontrado mejor interlocución con el Papa con la iglesia vaticana que con la Conferencia Episcopal Española.

-Tanto el papa Francisco como el actual, León XIV, van por la misma línea de tolerancia cero. Ya desde que se inició esto en la cumbre antipederastia. Pero sigue habiendo cardenales y obispos negacionistas que intentan siempre poner un palo en la rueda para el reconocimiento y reparación de las víctimas. Pero el legado de Francisco, y el actual Papa, van bastante en la línea de depurar responsabilidades e intentar hacer políticas de prevención para que esto no vuelva a ocurrir.

-¿Y en España?

-Tenemos iglesias como la española, la portuguesa, o incluso la italiana que van años por detrás de lo que están haciendo otras conferencias episcopales como la alemana o la francesa. Ya es hora de que la Iglesia actúe como predica y no comportarse, en vez de como una madre, como una bruja. Aquí en España, en Portugal y en Italia hay víctimas a las que se les ha propuesto una indemnización de 4.000 a 10.000 euros y se han visto obligadas a acogerla por necesidad. Eso demuestra que la iglesia está usando actitudes de trileros en vez de lo que se les presupone, que son representantes de una iglesia cristiana y humana.

-¿Ha cambiado algo con el actual Papa en este ámbito?

-Se mantiene el tono de Francisco. En la Pontificia Comisión para la Protección de Menores. y ahí nos ha atendido el arzobispo colombiano Luis Manuel Alí Herrera junto con técnicas y el abogado chileno Juan Carlos Cruz, que forma parte de esta comisión y que fue víctima de Karadima (sacerdote pederasta expulsado por Francisco en 2018). Nos han demostrado y se han comprometido a ayudarnos en todo lo que puedan. También nos han trasladado que el Papa León XIV sigue los mismos pasos que Francisco. Pero no en tono contemplativo sino en tono propositivo. Y que, desde luego, va a avanzar.

-¿Y a qué cree que se debe la actitud de la Iglesia española?

-Creo que tiene miedo. Estoy seguro que hay obispos que han encubierto casos que han sido denunciados en su obispado. Hace poco el obispo de Cádiz ha sido denunciado, no por encubrimiento sino por pederasta. Esto es un tema que está valorando ahora el Vaticano. Lo primero, la Iglesia española tiene miedo a su pasado. Segundo, entre otros motivos también está el de siempre: un caso de pederastia o mil suponen un perjuicio de imagen y ellos quieren mantener su imagen lo más limpia posible. No se dan cuenta que, si depurasen la responsabilidad, si fueran valientes, limpiarían verdaderamente su imagen. Así lo que hacen es atacar a su propia iglesia. Siguen queriendo encubrir casos de pederastia y, a la larga, la verdad fluye. Mientras intenten mentir, tapar, ocultar, encubrir, o practicar la omisión de socorro a las víctimas lo que están haciendo -no nosotros, ellos- es un flaco favor a la iglesia.

-¿Y en ese panorama cómo sitúan ustedes al arzobispo de Oviedo?

-Es un individuo… Me permitirá que a personas así no les llame sacerdotes, me educaron en un colegio de jesuitas y sé muy bien quién es sacerdote y quién no es un sacerdote. Eso es algo que no lo hace un alzacuello y una sotana. Tiene que demostrar que lo que predica se cumple. El Arzobispo de Oviedo es un individuo que durante mucho tiempo ha estado negando la existencia de abusos en la Iglesia. Incluso hay un caso en 2018 que él encubrió o, por lo menos, no atendió como Dios manda. Es un hombre que se dedica siempre que coge un micrófono o un bolígrafo, a insultar o a faltar el respeto a las víctimas, a niños y niñas que fueron abusadas por otro sacerdote. Creo que el arzobispo de Oviedo desde luego ensucia la imagen de la Iglesia. Debería ser cesado de forma inmediata. Porque no es una declaración, son muchas, son muchos años de estar negando la realidad. Y la realidad es que la Iglesia, en todas partes, tiene muchos casos de pederastia en sus filas.

-¿Y qué posición tiene a su juicio Sanz Montes en esa postura que ustedes atribuyen a la Conferencia Episcopal?

-Es uno de los que capitanea el sector negacionista junto con el ex obispo fallecido de Tenerife, Bernardo, y junto con el obispo que ahora lo mismo está en entredicho de Cádiz. Y junto a personas como Argüello (presidente de la Conferencia Episcopal), que dicen una cosa y la contraria en poco tiempo, un hombre veleta, junto con el del portavoz García Magán. O sea, la ejecutiva actual de la conferencia de Episcopal está gobernada por personas del perfil de Rouco Varela que niegan la asistencia de abusos en la Iglesia. O, cuanto menos, dicen que somos muy pocas las víctimas. Todavía estoy esperando que la Conferencia Episcopal por ejemplo, y es un simple detalle, salga públicamente en algún tipo de comunicado. No pidiendo perdón porque esos perdones son falsos -para pedir perdón aparte de pedir perdón tienes luego que hacer algo en favor de las víctimas. Por ejemplo, en el caso de mi hijo -y aunque sea el Opus quien está detrás de todo esto- creo que la Conferencia Episcopal nos debería haber ayudado, prestado apoyo, haber criticado ataques que ha tenido mi hijo en toda esta historia, incluso con una sentencia condenatoria en firme (de su agresor). Mientras nosotros no veamos que hay una actitud de enfrentar a los pederastas y no de acompañarles y dejar tiradas a las víctimas, que es lo que ha hecho tradicionalmente la Iglesia, nunca podemos valorar positivamente la actitud de esta Conferencia Episcopal y de muchos obispados de España.

-La Conferencia Episcopal insiste en que la pederastia no es un problema exclusivo de la Iglesia, que también se producen abusos en el ámbito familiar o en los clubes deportivos.

 -Nosotros como asociación llevamos años atendiendo a víctimas de todos los ámbitos. Que ahora vengan la Iglesia a darnos lecciones de que hay que atender a todos los ámbitos cuando ellos no han sido capaces ni de atender a sus víctimas nos parece una ofensa más. Igual que nos parece una ofensa criticar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por habernos recibido, alegando que es para tapar otras cosas. Que un presidente del Gobierno, que es una institución en un Estado de Derecho, sea Pedro Sánchez o sea el que sea, reciba a víctimas de pederastia eclesiástica creo que es un hito histórico. Es una parte del reconocimiento de esas víctimas. Lo que deberían de hacer los obispos es trabajar por sus víctimas, trabajar por su iglesia. Una cosa es que opinen de política, que hasta cierto punto forma parte de la libertad de expresión, pero tienen que ser también conscientes de que ellos no son Luis Argüello o Jesús Sanz Montes, ellos representan a una institución. Y por encima de su opinión está la institución, como pasa también en política.

-¿Han intentado dialogar con el Arzobispo de Oviedo para trasladarle esta preocupación o el dolor de las víctimas?

-Créame que a estas alturas y conociendo el personaje sería lo último que haría. Sería como hablar, por ejemplo, con el obispo de Cádiz o con obispos negacionistas. Creo que es como darte con un muro, como ha quedado perfectamente demostrado. Sí que hemos hablado con Omella, sí que hemos hablado con Cobo, sí que hablamos en su día con Osoro (anterior arzobispo de Oviedo) cuando era arzobispo de Madrid. O hemos hablado con Segura, obispo de Bilbao, pero con un individuo que lo único que hace es faltar al respeto e insultar a las víctimas de pederastia en sus filas nosotros no tenemos de hablar. Por eso hemos cambiado de interlocución. Hablamos con la Pontificia Comisión para la Protección de Menores.

-Entiendo que allí están encontrado más eco.

-Sin duda. Hasta tres veces nos hemos reunido con ellos. Eso deja claro que nosotros no tenemos intención de quemar iglesias.

-¿Usted sigue siendo creyente?

-Si yo soy cristiano. He sido educado por un padre y una madre cristianos, y por los jesuitas. En ese sentido creo que eso me ha aportado una forma de ver la vida mucho más rica y con el respeto, desde luego, a todas las religiones y a todas las creencias. Yo creo por encima incluso del Evangelio, que también es un documento que hay que explorar, creo en los derechos humanos, creo en la Constitución y creo en los valores que te otorga el respeto a los demás y la tolerancia.

-¿Como está el caso de su hijo? Ya hubo una condena por la vía penal. La jurisdicción canónica sigue abierta.

-El tema canónico está pendiente de un recurso que presentamos al dictamen. El dictamen lo único que exigía era que se expulsara del Opus al pederasta. Hemos presentado un recurso porque nos pareció del todo insuficiente. Estamos esperando que se resuelva. Por otro lado, por la vía civil presentamos una demanda. El día 28 de enero tiene un acto de conciliación en el juzgado derecho en Vizcaya. Hay una demanda contra el colegio y contra el profesor. Es una demanda por responsabilidad civil. La parte penal ya quedó muy clara que había responsabilidad penal por parte del profesor, pese a aquella peculiar rebaja (de la condena)  en el Supremo. Cuando se presenta una demanda civil es obligado que haya un intento de conciliar a las partes. Veremos si hay un acuerdo. Si no, habrá juicio.

 -¿Cómo está tu hijo ahora?

-Juan está bien. Está estable. Ha terminado Derecho, ha hecho dos másteres y está explorando el mercado laboral. A nivel emocional sigue por un camino estable. Está muy recuperado de lo mal que estuvo. No cabe duda que Juan además fue un triste récord en contar lo que le habían hecho y ha tenido que soportar, y sigue soportando, ataques de vez en cuando. El último, un artículo de un ex secretario de Estado de Aznar llamado Benigno Blanco (asturiano, fue hombre de confianza de Álvarez-Cascos en el Ministerio de Fomento) que hoy en día preside una fundación pro vida, según dice él. Este señor dijo que admiraba la figura del pederasta condenado en firme. Entonces, claro, un individuo que defiende la vida como dice él y, por otro lado, alaba a un pederasta creo que debería ir al psiquiatra. Tiene un problema muy serio.

-¿Su hijo alcanzó visibilidad pública cuando salió en el documental que refleja un encuentro con una larga y espinosa, en ocasiones, conversación entre el papa Francisco y un grupo de jóvenes?

-No es porque sea mi hijo, pero no existe ninguna víctima que haya dado la cara como Juan. Ha estado en el Parlamento Europeo, en París, en el Parlamento Vasco… Dando la cara, por él y por todas las víctimas.

-Por resumir, ¿cuánto camino le queda por recorrer a la Iglesia española en el ámbito de los abusos sexuales?

-Mucho. Incluso la Confer, la conferencia española de religiosos y religiosas, dice que hacen cosas, pero todos los pasos que han dado ha sido muy pobres. Es decir, se han basado mucho en la prevención; políticas de prevención en muchos casos cuanto menos debatibles y discutibles por insuficientes. ¿Pero qué pasa con las víctimas? Ahí es donde se han desocupado por completo. Ahí no han dado prácticamente un paso más que pedir perdón. Algunos ni eso, y poco más. Ya digo, los perdones carentes de medidas se los lleva el viento.

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