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Esta universidad mexicana con sólidos vínculos con Asturias reúne a expertos de todo el mundo para asomarse al futuro de la educación

La duodécima edición del IFE Conference, el gran cónclave sobre las tendencias de vanguardia de la enseñanza se inicia en el TEC de Monterrey anunciando enfoques “disruptivos” y una teoría “provocativa” sobre la sobreexposición de los niños a las pantallas: “Acelera la maduración de las redes neuronales, el cerebro se salta etapas fundamentales del crecimiento y eso no es bueno”, afirma Mercedes Mateo, jefa de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo

Por la izquierda, José Escamilla, director asociado del IFE; Jessica González de Cosio, vicepresidenta de Inclusión, Integridad y Cumplimiento del TEC; Selma Talha Jebril, directora de Investigación y Política en el World Innovation Summit for Education; Michael Fung, director ejecutivo del IFE; Mercedes Mateo Díaz, jefa de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo, y Javier Guzmán, vicepresidente de Investigación del TEC.

Por la izquierda, José Escamilla, director asociado del IFE; Jessica González de Cosio, vicepresidenta de Inclusión, Integridad y Cumplimiento del TEC; Selma Talha Jebril, directora de Investigación y Política en el World Innovation Summit for Education; Michael Fung, director ejecutivo del IFE; Mercedes Mateo Díaz, jefa de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo, y Javier Guzmán, vicepresidente de Investigación del TEC.

Monterrey (México)

En esta universidad “nos atrevemos a probar cosas nuevas”. Con ese espíritu “disruptivo” arrancaron en Monterrey, en la semana más fría de lo que va de invierno en el noreste mexicano, tres días intensos en los que el Instituto Tecnológico de Monterrey, el TEC, una de las universidades privadas más influyentes de América Latina, se asoma por encima del horizonte para mirar el porvenir de la educación.

Quizá no sólo a mirar, también a tratar de orientarse en los caminos de este “tiempo complejo e incierto” de inteligencia artificial, aguas revueltas y tensión geopolítica que nada más empezar pintó Juan Pablo Murra, el rector del TEC. La duodécima edición del IFE Conference, el gran congreso que el Instituto para el Futuro de la Educación del TEC utiliza para explorar las vanguardias de la enseñanza en todo el mundo, empezó enunciando las ideas fuerza de un gran cónclave con más de 4.300 participantes presenciales de 46 países, 860 conferenciantes y más de quinientas actividades. LA NUEVA ESPAÑA es el único medio español acreditado en el evento.

Sobre un gran escenario con enormes pantallas gigantes instalado en el antiguo gimnasio del campus del TEC en Monterrey, el Arena Borregos, Murra abrió el cónclave animando a “entender la educación como espacio de confianza y esperanza” y llamó a las universidades a ir más allá de la transferencia de conocimiento para pasar a ser “formadoras de criterio” en los estudiantes. Pronunció las dos palabras mágicas que están llamadas a animar por dentro la cumbre. Inteligencia artificial. “Que se convierta en una herramienta poderosa para ampliar capacidades y acelerar soluciones”, deseó. “Que no sustituya a las personas, sino que las potencie”.

El Arena Borregos del TEC de Monterrey, durante una de las primeras sesiones del IFE Conference.

El Arena Borregos del TEC de Monterrey, durante una de las primeras sesiones del IFE Conference. / M. P.

En la populosa ciudad del noreste de México, setecientos kilómetros al norte de la capital y doscientos al sur de la frontera con Texas, arrancan tres jornadas de corriente continua de análisis en una universidad que mantiene sólidos e históricos vínculos con Asturias a través de uno de sus grandes impulsores, el empresario e ingeniero asturmexicano José Antonio Fernández Carbajal, y de sus acuerdos de intercambio académico con la Universidad de Oviedo. Para abrir boca sobre los contenidos que saldrán en las próximas jornadas, la jefa de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo, Mercedes Mateo Díaz, una de las ponentes de las próximas sesiones, introdujo este martes teoría disruptiva y quizá “provocadora” sobre la exposición temprana a las pantallas. La que se produce de forma elevada antes de los dos años, resaltó, “genera una aceleración en las redes neuronales de los niños y eso no es bueno. El cerebro va más rápido de lo que debería y se salta etapas fundamentales del crecimiento”.

El anticipo de lo que ya está siendo el congreso adelanta que durante las sesiones se repetirá muchas veces la locución inteligencia artificial, quizá bajo la perspectiva de Mateo de que la herramienta es “fantástica”, sí, “para trabajos de tarea única”, pero se le escapa todavía todo lo que tenga que ver con “el pensamiento crítico, la comunicación con empatía o la articulación de entornos diferentes…” Es la capacidad de pensar de forma crítica la habilidad que dirige “los trabajos del futuro” y eso, concluye “se adquiere en la universidad”.

Todo esto pasará estos tres próximos días en el enorme campus con lagos, venados, patos y pavos reales que enseña al mundo el poderío de una universidad privada mexicana sólidamente atada a Asturias. El Tecnológico de Monterrey, el TEC, cuenta entre sus grandes propulsores a José Antonio Fernández Carbajal, ingeniero y empresario asturmexicano con raíces en Pola de Siero y Alles (Peñamellera Alta) que fue estudiante, profesor y presidente del consejo ejecutivo de esta institución que el abuelo de su esposa, Eugenio Garza Sada, fundó en 1943 en su ciudad natal. Había estudiado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y concibió la idea de poner en marcha el “MIT de México”.

Hoy, aquel sueño tiene una presencia muy visible en el callejero de Monterrey, donde el principal de los 26 campus que el TEC tiene repartidos por todo México es el eje de un distrito entero diseñado por la institución al sur de la capital del estado de Nuevo León. La universidad, punto de origen y destino de un flujo continuo de acuerdos e intercambios académicos con Asturias, ha afianzado recientemente sus vínculos con la región mediante la firma, el pasado otoño en Oviedo, de un convenio para el impulso de la investigación médica entre el TEC, el Instituto Oftalmológico Fernández Vega y la Universidad de Oviedo.

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