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La fundación asturiana que lucha en África contra el drama de los niños acusados de brujería: "Cuando ves su situación, te das cuenta de que es una realidad invisible"

En colaboración con organizaciones locales, impulsan un proyecto en Benín que busca garantizar la seguridad y la educación de menores en riesgo extremo

Proteger a los mal llamados "niños brujo": así es el proyecto solidario de la Fundación Alimerka para ayudar a los "menores invisibles" de Benín

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Mario Canteli

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Benín es uno de los países africanos con los que Asturias mantiene un vínculo desde hace décadas. A esa historia de cooperación se suma ahora un nuevo actor: la Fundación Alimerka, que ha decidido centrar sus esfuerzos en una de las realidades más duras y menos visibles del país, la de los menores en situación de extrema vulnerabilidad. Niños acusados de brujería, víctimas de esclavitud infantil o en situación de calle. La iniciativa se apoya en el trabajo sobre el terreno desde 2008, en alianza con organizaciones locales como Franciscanos Benín y Mensajeros de la Paz Benín. Con un enfoque basado en los derechos básicos, el proyecto se centra en garantizar la seguridad alimentaria, la higiene y la protección de estos niños, sentando las bases para su integración social y su futuro educativo.

"Cuando viajas allí y ves a lo niños en situaciones tan difíciles, te das cuenta de que estamos ante una realidad completamente invisible", asegura Antonio Blanco, director de la Fundación Alimerka. Para desarrollar esta iniciativa, la Fundación Alimerka ha establecido alianzas con organizaciones locales que llevan años trabajando en el país. Entre ellas se encuentran Franciscanos Benín, que agrupa a catorce congregaciones implicadas en la protección de niños acusados de brujería, y Mensajeros de la Paz Benín, especializada en la atención a menores de la calle y niños liberados de situaciones de esclavitud.

Antonio Blanco y Pedro Tardón en Oviedo

Antonio Blanco y Pedro Tardón en Oviedo / Mario Canteli

El proyecto se centra, en esta primera fase, en garantizar la seguridad alimentaria, la higiene y la protección de derechos de los mal llamados "niños brujos", expulsados de sus casas por tener alguna dificultad en el desarrollo, patologías físicas o por la muerte de su madre durante el parto. “Mientras otras entidades cubren la parte educativa, nosotros hemos decidido empezar asegurando algo tan básico como que los niños coman y estén sanos”, señala Blanco. “Sin eso, no hay posibilidad real de desarrollo”, sentencia.

“En la Casa de la Paz, donde viven, hacen campañas de sensibilización constantes, incluso en colegios. Repiten una idea muy clara: los 'niños brujos' no existen. Y eso es fundamental para que puedan volver algún día a su entorno”, comenta Blanco. Un trabajo transversal en el que se trabaja tanto con los niños (para minimizar el trauma y asegurar unos mínimos vitales), como con las familias para que puedan dejar a un lado la estigmatización de los pequeños y vuelvan a acogerlos.

Proyecto a largo plazo

El proyecto también tiene una mirada a largo plazo. La Fundación Alimerka estudia la posibilidad de impulsar becas para aquellos menores con especial capacidad o motivación que deseen continuar sus estudios. “Hay niños brillantísimos”, relata Blanco. “Conocimos a uno que quería ser médico. Si vuelve a su familia sin apoyo, es posible que su futuro se trunque. Nuestro reto es no romper esos proyectos de vida”, lamenta.

Junto a él, Pedro Tardón, delegado de Misiones y presidente de la asociación Solidaridad con Benín, conoce bien el contexto. Asturias mantiene presencia continuada en Benín desde 1986, una trayectoria que ha permitido generar redes de confianza y cooperación. “Nosotros nacimos con una idea muy clara: estar en un solo país y acompañarlo durante años”, explica. “Eso hace que hoy nos conozcan, que nos pidan ayuda y que los proyectos respondan a necesidades reales, no a lo que creemos desde fuera que hace falta”, agrega.

Ambos coinciden en que el respeto a la cultura local y el trabajo conjunto con profesionales del país son claves para el éxito. “No se trata de imponer nuestro modelo”, afirma Tardón. “Hay que entender el contexto, acompañar y avanzar paso a paso”, concluye.

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