De soldado en misión de paz en Kosovo a gestionar la salida a Bolsa de una empresa por 15 millones y cientos de empleados: Chema Riera, empresario ovetense en EEUU
Chema Riera, que fundó su propia compañía en 2012, gestiona ahora cientos de empleados en Asturias y en Charlotte
"Si puedo invertir en Asturias, lo haré", destaca el directivo

Chema Riera / Lewis Patrick Photography
No se puede negar que la vida de Chema Riera (Oviedo, 1976) ha transcurrido por caminos muy diferentes y aparentemente poco relacionados. En el año 2000, el ovetense era militar destinado en Kosovo, en una misión de la Fuerza Internacional de Seguridad (KFOR) liderada por la OTAN.
Hoy, 26 años después, Riera es un empresario de primer nivel que vive en Charlotte (Carolina del Norte, Estados Unidos), del que dependen cientos de empleados y que hace un mes logró un paso clave que, como él mismo explica, tendrá una influencia directa en Asturias. La empresa que lidera, Power Probe, dedicada al diseño de productos de ingeniería aplicados, entre otros sectores, a la automoción, salió a cotizar en la Bolsa de Londres hace pocas semanas.
Este movimiento permitirá captar una inversión de unos quince millones de euros, que servirá para poner en marcha una fábrica de herramientas de diagnóstico eléctrico en Charlotte. Pero no solo eso: parte de ese capital se destinará también a un Centro Tecnológico de I+D en Asturias, ubicado en el polígono de Argame (Morcín), donde se asienta la compañía KPS, fundada por el propio Riera en 2012.
“Es una noticia fabulosa”, afirma Riera. Para entender bien la trayectoria de este empresario, marcada por constantes idas y venidas, hay que empezar desde el principio.
Un ovetense de San Lázaro
Riera, criado en el barrio de San Lázaro, estudió en el colegio de Los Dominicos y se graduó en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Oviedo. En ese momento tuvo que tomar una decisión trascendental. “Todavía existía la obligación de realizar el Servicio Militar Obligatorio, lo que suponía estar nueve meses apartado. Yo ya tenía mis gastos y mi vida y no quería estar parado”. La solución fue enrolarse en el Ejército, cumpliendo así con la Mili, pero cobrando.
Se convirtió en militar y pasó por las Fuerzas de Acción Rápida y la brigada paracaidista de Murcia, hasta que juró bandera. Posteriormente solicitó destino en Noreña, lo que le permitió regresar a Asturias. Desde allí fue enviado a una misión de paz de la OTAN en Kosovo, donde permaneció cinco meses. “Hacíamos misiones de patrulla. Había habido una guerra étnica y protegíamos zonas. No entramos en combate, pero sí vivimos alguna situación de conflicto”, recuerda.
Tras regresar a Asturias, Riera decidió dar un giro radical a su vida. De militar a empresario. “Tenía claro que volvería al mundo laboral intentando reciclarme. Me gustaban el marketing, la estrategia y el negocio. A principios de los 2000 ya se hablaba mucho de marketing digital”, señala.
Comenzó a trabajar en un grupo de empresas que acabó cerrando debido a la crisis bancaria y, en 2012, ya casado y con dos hijos, dio el primer paso de lo que acabaría siendo un conglomerado empresarial de primer nivel. “El 19 de marzo de ese año decidí fundar mi propia empresa, KPS”. La compañía, aún activa, cuenta con una fábrica en Argame y se dedica a la fabricación y distribución de material eléctrico, especializado en productos de uso profesional para electricistas.
Sin saberlo, la vida de Riera tomaba entonces un rumbo imprevisible. En 2018 recibió una llamada. “Me propusieron incorporarme como directivo a una empresa de Los Ángeles, llamada Power Probe, dedicada a la fabricación de herramientas a medida para el diagnóstico de averías eléctricas en automóviles”. En ese momento, la empresa contaba con 40 empleados.
El momento clave
Riera hace las maletas, mantiene su cargo en KPS y se traslada a vivir a Los Ángeles. En 2019 se produce una fusión entre KPS, Power Probe y la empresa asiática Mastech, dando lugar a un grupo internacional, MGL Group, que años después se desharía para permitir que las compañías volvieran a ser independientes y que Power Probe pudiera salir a Bolsa. En Asturias, sin embargo, se mantienen dos empresas diferenciadas: KPS, como comercializadora, y MGL, como fabricante, con la factoría.
Son años de intensa actividad. “Viví en Los Ángeles hasta 2020, cuando estalló la pandemia. Volví a España y después me trasladé a Hong Kong durante dos años, tras la adquisición de una empresa en Taiwán. Regresé a Los Ángeles en 2022 y entonces tomamos una decisión clave: trasladar los almacenes, talleres y empleados de Power Probe a Charlotte, cruzando el país de costa a costa”, explica. Desde entonces reside en esa ciudad, desde donde gestiona Power Probe, que cerró el último ejercicio con 40 millones de euros de facturación y 45 empleados.
A ello se suman los 80 trabajadores en Asturias, repartidos entre KPS y MGL, empresas independientes de Power Probe. Riera continúa siendo accionista y miembro no ejecutivo del consejo de administración de KPS, MGL y Mastech.
El último hito ha sido la salida a Bolsa de Power Probe, que, pese a ser una empresa estadounidense, debutó en el parqué londinense. “En Estados Unidos no existe un mercado adecuado para empresas emergentes y eso era lo que necesitábamos”, explica. La operación permitió captar quince millones de dólares, una cifra similar en euros, con impacto directo en Asturias.
“Con los fondos obtenidos vamos a invertir en una nueva fábrica en Charlotte, muy similar a la de Argame. Además, nos permitirá impulsar una especie de Power Probe en Asturias, a través de un centro tecnológico de I+D que actualmente comparte instalaciones con KPS. Allí trabajan unos siete ingenieros, y queremos ampliar la plantilla. Desde Asturias, esos profesionales podrán aportar conocimiento directamente a la fábrica de Estados Unidos”, señala.
Riera subraya que esta apuesta responde a su confianza en el potencial de la región. “Si puedo invertir en Asturias, además de en mi empresa, lo haré. Tengo un compromiso con mi tierra, por devolverle lo que me dio, y además veo muchas posibilidades”. Queda dicho.
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