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El análisis del sportinguista volador: Ferrari arranca, Manu acelera y el Sporting vuelve a creer

El Sporting se coloca octavo con 39 puntos, mirando de reojo al playoff pero, más allá de la clasificación, el partido deja nombres propios y, sobre todo, sensación de brote verde

Fútbol, SPORTING - HUESCA. Gol de MANU RODRIGUEZ

Fútbol, SPORTING - HUESCA. Gol de MANU RODRIGUEZ / Ángel González / LNE

Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada trabaja como sobrecargo de aviación en la línea bandera de México. Es fundador y presidente de la peña "La villa de Quini", la primera y la única peña sportinguista oficial en México y fuera de España. Hasta diez veces al año vuela a España para ver los partidos del Sporting.

El Sporting se impuso por 2-1 al Huesca en la jornada 25 de esta Liga Hiperemociones que tanto nos pone a prueba la patata. Cerca de 23.000 espectadores se dieron cita en El Molinón-Enrique Castro “Quini”, una entrada notable y muy superior a la del último partido ante el Mirandés. Hubo recibimiento al autobús, ambiente de los días grandes y sensación de que algo podía pasar.

Y pasó… aunque hubo que esperar.

El primer tiempo fue, siendo sinceros, bastante soporífero. Poco ritmo y más control del Huesca aunque con poca profundidad y sin generar peligro real sobre la portería de Rubén Yáñez. La ocasión más clara fue rojiblanca y tuvo nombre propio: Andrés Ferrari. El delantero que tanto llevábamos pidiendo, titular por la sanción de Otero, conectó un buen remate de cabeza que hizo levantarse a la grada. No entró, pero dejó claro que hay “nueve”.

Con una defensa inédita por las lesiones de Pablo Vázquez y Curbelo, Diego Sánchez regresando al centro, donde mejor rinde, y el debut de Cuenca el Sporting se fue al descanso sin brillo, pero vivo.

El segundo tiempo fue otra historia. El Sporting salió como una tromba y tardó 20 segundos en demostrarlo: centro perfecto de Guille Rosas y definición de delantero puro de Andrés Ferrari. Lo que se llevaba meses y años buscando, apareció de golpe. Área, remate y gol. Ilusión inmediata.

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El mural que "Baturro" ha pintado en su taller de México. / D.A.B.

Siete minutos después llegó el momento de Manu Rodríguez. Recibió en tres cuartos, levantó la cabeza y soltó un misil tierra-aire imposible para el arquero Aragonés. Golazo de los que pueden estarán entre los mejores de la jornada. Otro futbolista con ficha del filial que hace meses no contaba y que hoy es clave. Como Brian Oliván, asentado ya en el lateral izquierdo, profundo y con una zurda que recuerda inevitablemente a Cote.

El Huesca recortó distancias con un gran gol de falta directa ante el que Yáñez poco pudo hacer, y ahí la grada volvió a llevarse la mano a la patata. Pero esta vez el Sporting supo manejar el partido. Tocó, enfrió, controló y no concedió ocasiones claras. Sin sufrimiento añadido. Algo que también se entrena.

Con esta victoria, el Sporting se coloca octavo con 39 puntos, mirando de reojo al playoff. Más allá de la clasificación, el partido deja nombres propios y, sobre todo, sensación de brote verde.

Mención especial merece Andres Cuenca, quien con tan solo 18 años firmó un partido muy serio en su debut como titular en el fútbol profesional con el Sporting. Aunque ya había tenido minutos en la Champions League con el Barcelona, esta fue su primera aparición de inicio en una categoría profesional, y respondió con personalidad, criterio y solvencia defensiva. Siempre bien colocado, sin estridencias y jugando con madurez, dejó la sensación de estar preparado para el reto. La única nota amarga fue la lesión que le obligó a abandonar el campo, quedando ahora pendiente de conocer su alcance y el tiempo que estará alejado de los terrenos de juego.

Y el sportinguismo, como se ha demostrado una vez más, no entiende de fronteras. Aquí en México, nuestro peñista Arturo Rodríguez “Baturro” ha pintado en la pared de su taller mecánico un mural del Sporting con los colores rojiblancos, el escudo actual y escudos históricos. Y por si fuera poco, el negocio de nuestro peñista se llama “Aupa Sporting”. Un pedazo de El Molinón en una calle mexicana. Una obra que habla de identidad, de pertenencia y de cómo este club llega mucho más lejos de lo que a veces creemos. Que alguien entre a cambiar una llanta y se encuentre con el Sporting en la pared dice más de esta afición que cualquier discurso.

Hoy el Sporting ganó. Y durante un rato, también volvió a ilusionar. En Gijón… y en México.

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