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El magistral cuadro asturiano propiedad de los nobles más poderosos de Canarias que ahora ya puede ser admirado por todos

El lienzo del pintor avilesino Juan Carreño Miranda, fechado entre 1645 y 1650, forma parte del pago en obras de arte que han hecho a Hacienda los descendientes del condado de la Vega de la Casa Grande de Guadalupe para saldar una deuda de 4 millones por el impuesto de sucesiones

La Inmaculada de Carreño Miranda que está expuesta en la Casa de Colón de Gran Canaria.

La Inmaculada de Carreño Miranda que está expuesta en la Casa de Colón de Gran Canaria. / Casa de Colón/Ángel Medina

Iván Alejandro Hernández/Eduardo Lagar

La espectacular imagen de ‘La Inmaculada’ pintada entre 1645 y 1650 por el avilesino Juan Carreño de Miranda es sin duda uno de los lienzos estrella de la colección pictórica que ahora se expone en la Casa de Colón de Gran Canaria y previsiblemente también lo será en su destino final, el Museo de Bellas Artes de Gran Canaria (Mubea) que tiene previsto abrir sus puertas en 2027. Esta obra maestra del pintor asturiano más destacado del Siglo de Oro, sucesor de Velázquez como pintor real en la corte de Carlos II el hechizado, hasta hace no mucho formaba parte del patrimonio del condado de la Vega de la Casa Grande de Guadalupe, la familia noble más relevante de Canarias, una de las más importantes propietarias de terrenos en Gran Canaria. La “Inmaculada” de Carreño Miranda ya puede ser disfrutada en una colección pública gracias al pago del impuesto de sucesiones. La familia ha saldado su deuda con Hacienda, estimada en unos 4 millones de euros, entregando un conjunto de diez obras tasadas en esa cantidad.

La piezas que el condado de la Vega Grande de Guadalupa entregó el Estado como parte de esta deuda son una obra del Maestro de la Leyenda de Santa Catalina, otra de Martín Chirino, dos lienzos de Luca Giordano, seis atribuidos a Bartolomé Esteban Murillo o a su taller, varias de Manolo Millares y el mencionado cuadro de Juan Carreño de Miranda.

La operación acaba de trascender públicamente pero la decisión de entregar estos cuadros se produjo tras el fallecimiento en 2020 del padre del actual conde, Alejandro del Castillo Bravo de Laguna. Su hijo, Alejandro del Castillo y Benítez de Lugo, décimo titular del condado, junto a sus hermanos, acordó saldar la deuda tributaria mediante la entrega de una docena de piezas artísticas, tal y como adelantó “El País”. La operación se enmarca en el sistema de pago en especie que permite la legislación española, por el cual los contribuyentes pueden liquidar el impuesto de sucesiones con bienes culturales cuando no disponen de liquidez suficiente. Esta modalidad exige una tasación previa y la autorización de la administración competente, en este caso el Gobierno de Canarias. Con la bonificación aprobada en 2023 del 99% del impuesto de sucesiones, aprobada por el PP y Coalición Canaria, estas obras seguirían en propiedad del condado.

Estos lienzos, tras el pago al Estado, pasaron a formar parte del patrimonio del Gobierno de Canarias y las más importantes se encuentran en la Casa de Colón. El Ejecutivo regional ha cedido temporalmente los cuadros de Giordano al Cabildo de Gran Canaria para su futura exposición en el Museo de Bellas Artes de Gran Canaria (Mubea), cuyo edificio en Vegueta continúa en obras. La corporación insular prevé inaugurar esta infraestructura antes de que finalice el mandato y la considera un proyecto estratégico llamado a convertirse en motor cultural a largo plazo, con acuerdos previstos con grandes pinacotecas nacionales y vocación de atraer tanto a residentes como a visitantes.

Huida a Egipto

Entre las piezas destaca especialmente la tabla flamenca del Maestro de la Leyenda de Santa Catalina, un pintor anónimo activo a finales del siglo XV y comienzos del XVI en los Países Bajos meridionales. La obra, que representa la escena de la huida a Egipto, pertenecía al gran Retablo de la Adoración de los Magos encargado por Isabel La Católica para un convento de Burgos, del que hoy se conservan paneles dispersos en distintos museos y colecciones europeas. Este maestro recibe su nombre precisamente por un conjunto de escenas dedicadas a Santa Catalina de Alejandría que permiten identificar su estilo: figuras estilizadas, detallismo minucioso en ropajes y arquitecturas y un uso brillante del color característico de la pintura flamenca tardomedieval.

En cuanto a las piezas de Giordano que se exhibirán en el Mubea, se trata de dos lienzos que superan los dos metros de largo y tres de alto y retratan escenas de la mitología griega. En concreto, Neptuno, que representa al dios del mar acompañado de figuras divinas como Anfitrite y Hera, mientras que El rapto de Proserpina muestra el momento en que Hades, hermano de Poseidón (Neptuno), secuestra a Proserpina para llevarla al Tártaro, el abismo que en la mitología helena sirve como prisión de los condenados.

Restauración de las obras

Antes de su exposición pública, ambas pinturas serán restauradas. El Ministerio de Cultura adjudicó por 125.000 euros la intervención de los lienzos, que serán trasladados al Instituto de Patrimonio Cultural de España, en Madrid. Los trabajos, previstos durante unos seis meses, buscan frenar daños estructurales, problemas de humedad, hongos y pérdidas de material pictórico.

La familia Del Castillo ha desempeñado un papel central en el desarrollo económico y turístico de Gran Canaria desde que Carlos III concediera en 1777 el título de Conde de la Vega Grande de Guadalupe a Fernando Bruno Castillo Ruiz de Vergara. A lo largo de los siglos ha acumulado extensas propiedades agrícolas e industriales, con especial peso en el sur de la isla.

A comienzos de los años sesenta, la apertura económica del franquismo al capital extranjero encontró en Gran Canaria uno de sus símbolos más visibles. En una rotonda de San Agustín, en San Bartolomé de Tirajana, una escultura de Pepe Dámaso recuerda el lugar donde el octavo conde, Alejandro del Castillo del Castillo, clavó una estaca para señalar el inicio de la primera gran urbanización turística del sur grancanariogermen del posterior desarrollo de Maspalomas y Playa del Inglés.

En la actualidad, la familia diversifica sus inversiones a través de la sociedad Casticapital, con presencia en negocios industriales e inmobiliarios y participación histórica en empresas como Binter, cuya participación del 20% vendieron en 2020. La entrega de estas obras a Hacienda no solo salda obligaciones fiscales, sino que incorpora al patrimonio público piezas de gran valor histórico y artístico que durante siglos permanecieron en manos privadas.

De la nobleza a los negocios: historia breve del único condado de Gran Canaria

Jaime Pérez

En Canarias, los títulos nobiliarios perviven como parte del patrimonio histórico: son honores civiles nacidos de mercedes reales que, con el tiempo, han quedado ligados a familias, haciendas y territorios. Su rastro ayuda a entender cómo se articularon la propiedad agraria, las obras hidráulicas, el comercio y, ya en el siglo XX, el turismo.

En Gran Canaria conviven dos dignidades históricas con nombre insular: el Condado de la Vega Grande de Guadalupe y el Marquesado de Arucas. El primero es el único condado de la isla; el segundo, un marquesado creado ya en la época contemporánea.

El Condado de la Vega Grande destaca, además, por su vínculo directo con la gran propiedad del sur, por pertenecer a una de sus familias más influyentes y por la huella que su casa dejó en la economía y el paisaje insular.

Origen del título

El Condado de la Vega Grande de Guadalupe fue creado por Carlos III el 23 de septiembre de 1777 para Fernando Bruno del Castillo Ruiz de Vergara, con vizcondado previo del Castillo, el cual era una formalidad jurídica y fiscal muy habitual desde el siglo XVIII: se creaba un vizcondado “de paso”, justo antes de elevar al nuevo conde o marqués, para cumplir requisitos y tasas de la época.

A menudo no se usaba después ni quedaba como título activo, solo servía de escalón administrativo inmediatamente anterior a la gracia principal.

Del Castillo era caballero de Calatravacoronel y alférez mayor/regidor perpetuo de Gran Canaria, con un amplio entramado de mayorazgos familiares. Su esposa, Luisa Antonia Amoreto del Castillo, aportaba la hacienda de la Vega Grande en el sur de la isla, pieza patrimonial clave que da nombre al condado.

Emparentado con la nobleza aborigen

Diversas publicaciones genealógicas y materiales de la propia familia sostienen que la casa Del Castillo enlazó con descendientes de los Guanarteme (linaje real indígena de Gran Canaria) a través de alianzas posteriores a la conquista, de modo semejante a lo ocurrido con otras familias principales de la isla.

Esa filiación aparece en compilaciones y genealogías locales y en materiales divulgativos vinculados al propio condado, que sitúan el entronque en los siglos XVI–XVII mediante ramas interpuestas. No obstante, los documentos primarios disponibles no permiten cerrar el árbol con la misma solidez que para otras alianzas peninsulares, por lo que conviene presentarla como vínculo verosímil en la tradición genealógica, pero no como hecho historiográfico definitivamente probado.

Quiénes han llevado el título

  • I conde (1777–1788) – Fernando Bruno del Castillo Ruiz de Vergara. Militar y oficialidad insular; al servicio de la Corona en la segunda mitad del XVIII.
  • II conde (1788–1800) – Francisco Javier del Castillo Ruiz de Vergara y Amoreto. Tuvo varios cargos insulares como alférez mayor y regidor isleño. Dio continuidad a la gran hacienda.
  • III conde (1800–1819) – Fernando del Castillo Ruiz de Vergara Bethencourt y Amoreto. Impulsó caminos y explotaciones agrícolas en propiedades del norte y sur de la isla.
  • IV conde (1826–1870) – Agustín del Castillo Ruiz de Vergara Bethencourt y Amoreto. Figura de modernización económica en una etapa de transición del viejo régimen agrario a una economía más abierta.
  • V conde (1870–1901) – Fernando del Castillo Westerling. Se formó en el Londres victoriano para luego llevar a la isla la innovación de riegos y cultivos como el tomate.
  • VI condesa (1901–1950) – Ana Fernanda del Castillo Manrique de Lara. Usufructuaria del mayorazgo y lideró la administración económica con familiares próximos.
  • VII conde (1950–1951) – Fernando del Castillo y del Castillo. Presidió la Mancomunidad Provincial y Cruz Roja, con actuaciones públicas en agua y comunicaciones.
  • VIII conde (1951–1977) – Alejandro del Castillo y del Castillo. Fue alcalde de Las Palmas de Gran Canaria y presidente de la Junta de Obras del Puerto. Promovió vivienda protegida y diversificó negocios hacia el turismo, sentando bases para el desarrollo del sur.
  • IX conde (1979–2020) – Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna. Considerado precursor del turismo en el sur: impulsó el Concurso Internacional “Maspalomas Costa Canaria” (1961–62) y fue clave en el diseño urbano-turístico de la zona. Presidió empresas familiares y entidades culturales.
  • X conde (2020– ) – Alejandro del Castillo y Benítez de Lugo. Titular actual.

La huella económica y empresarial

Sobre grandes extensiones históricas del sur la casa condal promovió Maspalomas Costa Canaria, que abrió la época turística moderna de Gran Canaria. A ese impulso se asocia buena parte del desarrollo de San Bartolomé de Tirajana en las décadas siguientes.

La familia creó ELMASA (Eléctrica/Empresa de Aguas de Maspalomas) en los años 60–70 para producir agua y electricidad vinculadas al desarrollo turístico. Hoy ELMASA Tecnología del Agua opera en el ciclo integral del agua (desalación, depuración, reutilización) y mantiene propiedad familiar.

Por otra parte, en 2002 Iberia vendió Binter Canarias a un grupo de inversores canarios (Hesperia Inversiones Aéreas). Desde entonces, Pedro Agustín del Castillo (miembro de la familia y primo del conde) fue presidente de la compañía hasta que en 2021 vendió su 19,44% de la aerolínea al resto de accionistas.

En distintas etapas, miembros de la familia han presidido o integrado compañías como Maspalomas Costa Canaria, COMASA o BAHSA, y han estado vinculados a CEISA (Cementos Especiales de Arguineguín) y a organizaciones culturales, como, por ejemplo, Amigos Canarios de la Ópera.

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