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Estos son los concejos asturianos que tienen más votantes en el extranjero que en casa

Sólo cuatro provincias españolas tienen más municipios en los que los electores residentes en otros países superan los del censo interior

El poder electoral de la diáspora asturiana crece.

El poder electoral de la diáspora asturiana crece.

El poder expansivo de la emigración asturiana se ve en los números y en el mapa. El vigor de la diáspora se percibe en la evolución imparable de un censo electoral que casi se ha duplicado en menos de dos decenios –pasando de 70.000 electores residentes en el extranjero en 2009 a cerca de 139.000 en 2026– y se corrobora sobre el terreno. Particularmente en algunos puntos muy determinados de la geografía regional y sobre todo en ocho concejos de los 78, los que tienen más votos potenciales en otros países que dentro de su territorio. Algunos son pequeños, casi todos se reparten por el interior del oriente y el occidente y su volumen se calibra mejor si se tiene en cuenta que sólo cuatro de las cincuenta provincias españolas –Orense, con dieciséis, La Rioja y Salamanca, con once, y Ávila, con nueve– tienen más municipios con el censo electoral escorado hacia el exterior. También se percibe la potencia cuando se sabe que, en total, de los más de 8.000 ayuntamientos del país sólo 91 comparten esta condición…

La brecha más alta de Asturias, y una de las más abultadas de España, está en Allande. Seis de cada diez votantes inscritos en el censo allandés están domiciliados fuera de España y sus elocuentes cifras totales, 2.132 votos registrados en el extranjero por 1.322 en el interior del concejo, determinan una diferencia de 810 a favor del resto del mundo que en toda España sólo superan dos municipios de Orense: Avión y Bande superan los mil. En la lista de los ayuntamientos asturianos más escorados hacia el extranjero aparecen a continuación, juntas, las dos peñamelleras, la Baja con 521 electores más fuera que en casa y la Alta con una diferencia de 263.

No está muy lejos el desfase de Ponga, con 228, y en esta lista Cabranes es el único territorio ajeno a las alas. El municipio de la Comarca de la Sidra, de poderosa, abundante y reconocida colonia emigrante, tiene 104 electores más en otros países que dentro del concejo y para encontrar los tres últimos ayuntamientos asturianos con primacía electoral foránea hay que viajar al occidente interior: en Pesoz, los votantes del extranjero superan por ochenta a los residentes en el municipio y los censos de Santa Eulalia y San Martín de Oscos presentan un desfase de 54 y treinta personas, respectivamente.

Este acercamiento al mapa permite trazar una geografía municipal de la Asturias emigrante con otro puñado de casos relevantes. Amieva, por ejemplo, sólo tiene siete votantes más dentro de su territorio que fuera de España. La diferencia es de diecinueve en Illano, de 23 en Cabrales, de 35 en Grandas de Salime o de 48 en Taramundi, lo que mantiene en torno a la franja interior de las dos alas la concentración geográfica de las colonias expatriadas porcentualmente más poderosas de la región.

Todas estas demarcaciones tienen casi la mitad de su censo total en el extranjero, igual que Boal (el 48 por ciento), Belmonte de Miranda (el 46) o Caso (cerca del 45). Mención aparte merece el dato de Llanes, que no es tan pequeño como todos los mencionados, que dentro de Asturias ejerce como referencia demográfica del oriente y fuera tiene un censo tan nutrido que casi iguala el interno: el recuento del 1 de enero de este año da 11.185 electores en el municipio y 9.401 domiciliados fuera de España.

Llanes es, de hecho, la evidencia más significativa de que la distribución por concejos del censo electoral de “ausentes” altera notablemente el orden de la población interna. Oviedo tiene casi 20.000 votantes en el extranjero más que Gijón, Llanes es el tercer municipio más representado y los que vienen a continuación respetan poco la jerarquía demográfica de la Asturias interior: tras Llanes y a cierta distancia vienen los casi 4.316 votos expatriados de Mieres y a continuación Cangas de Onís, con 3.275; Villaviciosa, con 3.180; Valdés, con 3.106, y Avilés, con 3.100.

Si son Pesoz, Allande y las dos peñamelleras los municipios que tienen un porcentaje más abultado de su censo en otros países, en todos casos por encima del sesenta por ciento, Corvera ocupa el otro extremo con su escaso 2,5 y apenas 340 votantes emigrantes, menos que Degaña. En los últimos puestos de esta clasificación resalta además la posición de Siero: el cuarto municipio más poblado de la región es el decimotercero en votantes expatriados, con apenas un 5,7 por ciento de sus electores totales domiciliados en el extranjero.

Así se ve el censo de residentes ausentes mirado al microscopio del mapa municipal. Es el detalle geográfico de una cifra que ha llegado a rondar las 139.000 personas después de experimentar el año pasado uno de los incrementos más abultados de España, sólo superado por los de Madrid y Barcelona. Esta tendencia alcista ha disparado el número de inscritos con derecho a votar desde el extranjero en las elecciones autonómicas, generales y europeas coincidiendo con el periodo de regularizaciones abierto por la ley de Memoria Democrática, conocida como “ley de nietos” por la puerta que ha abierto para que la nacionalidad española se otorgue a los nacidos en fuera del país con abuelos españoles. Eso ha acelerado el ritmo de ascenso de un censo de electores “ausentes” que en su cuota asturiana no ha dejado de progresar al menos desde la primera década de este siglo.

La actualización del 1 de enero de este año casi duplica la del mismo día de 2009, consolidando a la diáspora en un nivel equivalente al de la población del tercer concejo, únicamente por detrás de Gijón y Oviedo. Por países de residencia, la abrumadora hegemonía americana sitúa en Argentina a uno de cada cuatro votantes potenciales inscritos como asturianos. Sus 34.743 electores se ubican justo por delante de los más de 26.000 de México y de los 16.000 de Cuba. Esos tres países acumulan más de la mitad de los votantes expatriados y su poder se ve mejor cuando se comprueba que Argentina tiene más electores asturianos que Langreo, que los de México superan a los de Castrillón o que hay más votantes en Cuba que en San Martín del Rey Aurelio.

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